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Latinoamérica sin Fronteras
Paz y Seguridad Internacional.

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Hugo Chávez y Fidel Castro
Presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro.

Paz y Seguridad Internacional.

 

Jueves 14 de abril del 2005.

 

Efraín Valverde M. y Patricio Aguilar M.
Miembros de Vanguardia Popular de Costa Rica. (*)

 

GBShaw.
George Bernard Shaw.

"Los ricos, se dice, no saben cómo viven los pobres; pero nadie insiste
en el hecho, más dañino, de que los pobres no saben cómo viven los ricos. Los ricos son
una minoría; y no los consume la envidia a los pobres. Pero los pobres forman una
enorme mayoría y los desmoraliza tanto la idea de que serían felices si fueran ricos, que
se vuelven más pobres aún, aunque más esperanzados, jugando a las carreras y
comprando billetes de sweepstake para correr el albur de realizar su sueño y de
enriquecerse con fortunas no ganadas."

Del prólogo ESPEJISMOS DE LA POBREZA, en "Demasiado Bueno para ser Cierto" de George Bernard Shaw (**).

 

V.I.Lenin.
Vladímir Ilich Lenin .

"Las gigantescas proporciones del capital financiero, concentrado en unas pocas manos, que ha creado una red extraordinariamente vasta y densa de relaciones y enlaces, que ha sometido no sólo a la masa de los capitalistas y empresarios medianos y pequeños, sino a los más insignificantes, por una parte, y la exacerbación, por otra, de la lucha con otros grupos nacionales de financieros por el reparto del mundo y por el dominio sobre otros países: todo esto provoca el paso en bloque de todas las clases poseyentes al lado del imperialismo. El signo de nuestro tiempo es el entusiasmo "general" por las perspectivas de este último, la defensa porfiada del mismo, su embellecimiento por todos los medios. La ideología imperialista penetra, incluso, en el seno de la clase obrera, la cual no está separada de las demás clases por una muralla china. Si los jefes del llamado Partido "Socialdemócrata" actual de Alemania han sido con justicia calificados de "socialimperialistas", esto es, de socialistas de palabra e imperialistas de hecho, Hobson hacía notar ya en 1902 la existencia de "imperialistas fabianos" en Inglaterra, pertenecientes a la oportunista "Sociedad Fabiana (***)".

El Imperialismo, Fase Superior Del Capitalismo de V.I. Lenin

 

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República Dominicana.

Un estimado amigo de República Dominicana ha escrito lo siguiente:

Imagínense amigos que tienen la responsabilidad de uno de los temas que preocupan por la paz y seguridad internacionales:

1- Si eres un país poderoso, ¿Cómo ayudar?
2- Si eres un país no adinerado, ¿Cómo negociarías con naciones potencias?

He aquí nuestra respuesta.

En primer lugar, siendo un país poderoso (¿del G8 por ejemplo?) debemos saber que éste está compuesto por distintas clases sociales.

En segundo lugar y dependiendo de la coyuntura política internacional, económica y de seguridad, que en ese momento exista y de la posición que mantenga el supuesto estado o "nación potencia" en cuestión, así será la voluntad para intervenir a favor de un determinado plan de paz y de seguridad internacional, según los intereses geoestratégicos que éste se juegue.

Para comenzar a especular un poco, desde nuestra visión política procedente del subdesarrollo neocolonial (Costa Rica) pero no por eso menos válida, pondremos la siguiente premisa:

Un país poderoso gira en la órbita del capitalismo desarrollado, de cualquier signo capitalista que sea, pero su tendencia cultural, religiosa, económica, política y militar, es reforzar ineludiblemente el papel del imperialismo.

Una definición elaborada por Lenin en su libro el Imperialismo Fase Superior del Capitalismo, nos explica que contienen sus cinco rasgos fundamentales, a saber:

1) la concentración de la producción y del capital llegada hasta un grado tan elevado de desarrollo que ha creado los monopolios, que desempeñan un papel decisivo en la vida económica.

2) la fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este "capital financiero", de la oligarquía financiera.

3) la exportación de capital, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particular.

4) la formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo.

5) la terminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes.

Lenin aclaraba en Zurich, durante la primavera de 1916: "El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mismo entre los países capitalistas más importantes."

Esto quiere decir que su vocación de paz y contribución a la seguridad, estará sujeta, en primer lugar al mantenimiento del control monopólico del capitalismo, dentro de un supuesto equilibrio ético-político, en sus relaciones internacionales.

Un país poderoso puede asumir una actitud neutral con respecto a una conflagración (Suecia por ejemplo); en otro momento asumir ciertos compromisos éticos y morales frente a un determinado conflicto, que no ponga en peligro su prestigio universal dentro de la esfera del capitalismo desarrollado; por ejemplo, enviar tropas que contribuyan a la pacificación de un conflicto bélico u optar por ayuda humanitaria.

Otro país pudo haberse involucrado como agresor en diferentes periódos de la historia: Estados Unidos, Francia, Alemania, Inglaterra, España, Italia, Japón, etc; y otros estados asumir su papel como mediadores y/o negociadores buscando encontrar salida política a una crisis específica de confrontación armada a lo interno de un país o entre países, (Naciones Unidas).

Hay de todo y para todos los gustos. Aunque casi todas las declaraciones y posiciones políticas oficiales, en pro o en contra, que exibe cada uno de ellos ante un enfrentamiento determinado, vienen siendo desgranadas de la misma mazorca.

***

Por otra parte, los sentimientos personales (ciudadanos en general) sobrepasan la comprensión en sí, del entorno mundial y de la lucha a muerte por los mercados, así como de los malabares que en materia económica realizan los "poderosos".

Por tanto diremos, a modo de perogrullo, que para comprender aspectos fundamentales de los conceptos paz y seguridad internacional, es indispensable, ir más allá de las interpretaciones de los medios masivos de comunicación social (CNN, CBS, REUTERS, etc) los cuales manipulan exclusivamente, a favor del interés imperial.

Ahora bien, si los núcleos sociales, (clase trabajadora, pequeña y mediana burguesía, etc) que expresan distintos niveles de opinión, pudieran influir significativamente en el público indeciso, para que asumiera una posición sobre ambos temas, la paz y la seguridad internacional, en nada alteraría las decisiones tomadas por el imperialismo.

Porque cada vez que hay una guerra pro imperialista, en las "naciones potencia" se promueve hablar, consciente o inconscientemente, de como pueden ser tocados o beneficiados los distintos intereses del capitalismo, (precios al consumidor de mercancías, contratos varios, espirales de violencia y otros) y de las distintas clases sociales, económicamente privilegiadas, que conforman el espectro social de un país desarrollado (lucha de clases incompleta, en que participan élites obreras, intelectuales, políticos, grupos de izquierda, centro, derecha, miembros de la pequeña y mediana burguesía, clero, estudiantes, etc). Posterior a esto, las masas se manifiestan (caso de las multitudinarias manifestaciones contra la guerra parcialmente mancomunada en Irak) en los países del primer mundo.

Hay quienes dicen que la guerra es necesaria (intelectuales destacados del primer mundo, omitimos sus nombres) para seguir manteniendo los privilegios económicos y de clase que han venido ostentando históricamente.

Otros se oponen, porque dicen, que esto podría poner en riesgo la seguridad interna de sus respectivos países.

Algunos dirán que son pacifistas y como tal, no apoyan la violencia, ya que morirán personas inocentes.

En las últimas guerras, mueren más civiles que soldados (estadísticas sobran, caso Irak, el Salvador, Kosovo, Afghanistán, Nicaragua, Colombia, Grenada, Panamá, Sudán, etc) y esto es bien visto por algunos estrategas militares del Pentágono y otros de sus socios, ya que no sólo el pentágono, como identidad militar imperialista, es responsable de todos los males de la humanidad. (conflictos asimétricos).

Siempre y cuando la mayor parte de civiles inmolados, pertenezcan al país agredido, se podrá dormir tranquilo; y esto último, no siempre es una tabla rasa, que pueda aplicarse a todos por igual. Los hay que procuran mantener su idealismo por medio de códigos de valoración ideológica sobre los conflictos y la vida humana, aunque en la práctica, esta tabla se trastorne.

Mucho se ha escrito sobre la guerra y sus secuelas por prestigiosos profesionales procedentes de países poderosos o no. (Petras, Chomsky, Ramonet, Sader, Harnecker, Dieterich, y otros).

Pero como la pregunta es bastante general:

Si eres un país poderoso, ¿cómo ayudar?

Habría que establecer de antemano, ¿Quiénes dentro de un supuesto país poderoso, podrían jugar un papel importante, en la búsqueda por la paz y la seguridad internacional?

Ya que no es tan uniforme el tablero, en el que se juegan los asuntos de la paz, la guerra y la seguridad internacional hoy en día (posición de la República de China Popular, Rusia, Alemania, Francia, etc.) o (posición de Inglaterra, Italia, Estados Unidos, Australia, Dinamarca, etc) con respecto a Irak.

Sería necesario preguntarle a los diferentes componentes sociales internos con cuota de poder objetivo ¿Cómo ayudar? y ver que resultados ofrece esta evaluación de opinión y/o voluntad política ciudadana e institucional, para definir entonces ¿Cómo se puede ayudar efectivamente, siendo un país poderoso?

Hay que tomar en cuenta que numerosos ciudadanos del primer mundo, viven alienados por el consumismo y debido a la desinformación propiciada desde lo alto de la pirámide informativa, ignoran las causas y consecuencias, que producen la desigualdad económica en el mundo y las aberrantes condiciones de vida que el rentismo genera.

Lo que se busca con este trabajo, es ir más allá de las manifestaciones emocionales de las masas, pues siempre son manipuladas favorable o desfavorablemente, dependiendo los diversos intereses de los agentes políticos involucrados. Para esto, obviamente, no deberemos excluir de la indagatoria a las autoridades oficiales del gobierno en la supuesta "nación potencia", en caso de estar anuentes a participar de una evaluación de carácter estratégico, ante una pregunta general proveniente de aulas.

No olvidemos el capital transnacional y como este afecta, a lo interno, la toma de decisiones de un país (empresas competidoras por lograr mayor cantidad de explotación de cuotas petroleras, agencias de mercenarios, vendedores de infraestructura, comida, servicios sociales, etc).

Según Lenin: "La particularidad fundamental del capitalismo moderno consiste en la dominación de las asociaciones monopolistas de los grandes empresarios. Dichos monopolios adquieren la máxima solidez cuando reúnen en sus manos todas las fuentes de materias primas, y ya hemos visto con qué furor los grupos internacionales de capitalistas dirigen sus esfuerzos a arrebatar al adversario toda posibilidad de competencia, a acaparar, por ejemplo, las tierras que contienen mineral de hierro, los yacimientos de petróleo, etc. La posesión de colonias es lo único que garantiza de una manera completa el éxito del monopolio contra todas las contingencias de la lucha con el adversario, sin excluir la de que el adversario desee defenderse por medio de una ley sobre el monopolio de Estado. Cuanto más adelantado se halla el desarrollo del capitalismo, cuanto con mayor agudeza se siente la insuficiencia de materias primas, cuanto más dura es la competencia y la caza de las fuentes de materias primas en todo el mundo, tanto más encarnizada es la lucha por la adquisición de colonias."

Para el imperialismo, lo más sensato en su ideario, será siempre hacer todo lo necesario para ampliar su poder, incluyendo la estafa, el robo y el crímen, sin excluir la legitimación de la guerra.

Este método será utilizado para expandir su control en los países subdesarrollados y asegurar los mercados; y no a la inversa, como nos quieren hacer creer mediante el sentimentalismo reaccionario los oportunistas.

En el primero de los manuscritos Económicos y filosóficos de 1844, Marx aporta esta cita de Ricardo de su libro (renta de la tierra):

"Las naciones son sólo talleres de producción, el hombre es una máquina de consumir y producir la vida humana un capital; las leyes económicas rigen ciegamente al mundo." Para Ricardo los hombres no son nada, el producto todo, concluye Marx.

Más allá de la axiología abstracta aprendida en los claustros academicistas o no y el trompeteo de los diferentes grupos de activistas pro paz, gravita como un péndulo, el afán de control del lucro imperialista, del cual muchos de estos grupos obtienen su recompensa a cambio de despriorizar del espectro político internacional, necesidades mucho más puntuales de los trabajadores y la solidaridad entre "los proletarios".

Inmediatamente después de terminar el mercadeo de las demostraciones, los dirigentes de la izquierda revisionista y posternada, retornan a sus clubs, para hacer consideraciones ante unos pocos activistas de los más entusiastas, de que el éxito de la lucha antiimperialista, reside en el aglutinamiento por el aglutinamiento de las masas.

En realidad, no ha sido más que una ilusión creada por las redes de producción imperial, lo cual no pasa de ser mero activismo, agregado a sus actividades de salón, la cual es patrocinada, como dijimos, por organismos del poder dominante; y que por su misma escencia oportunista, subsiste adulterando los contenidos de los temas de la lucha antiimperialista y el socialismo, no llendo más allá de sus narices pequeño burguesas.

Posteriormente, el hecho de que los demás se la jueguen como puedan, parece ser su interpretación del marxismo. Especialmente cuando el conflicto pueda poner en peligro su egoísmo y bienestar personal; Tranquilizan su conciencia, soñando con que el conflicto tenga "un desenlace rápido al menor costo posible" para ellos como contribuyentes; y que se ubique a muchos miles de kilómetros de su hogar.

No obstante, el error de cálculo y el acomodo ideológico de los posternados marxistas de salón, la guerra va y no se detiene, por lo que sus arrestos demostrativos caen en la bancarrota de su propia inconsecuencia.

***

Tenemos también, que las manifestaciones antibélicas están inmersas en una atmósfera espiritual de muy nobles sentimientos; el papel de las iglesias y algunas organizaciones humanitarias, muchas de ellas ni tan religiosas ni tan humanitarias.

Si se realizaran una serie de acciones reivindicadoras para la humanidad, con criterios semejantes al Sermón de la Montaña, entonces, estas mismas acciones irían más allá de simples actividades humanas caracterizadas por generar únicamente discursos vacíos.

No se puede negar, la transformación de la consciencia en los seres humanos por medio del amor, la fe y la esperanza.

Es un hecho que la corrupción de los sistemas políticos evidenciada en el conflicto de clases a través de los siglos, ha manifestado una necesidad de apropiación y monopolización de los dioses, con sus respectivas variantes inquisitoriales, y ha generado un fundamentalismo religioso, para justificar la forma y contenido de sometimiento de unas clases sobre otras. (El período papal de Juan Pablo II, se caracterizó por el reforzamiento de la derecha eclesial y la persecución del progresismo dentro de la Iglesia Católica)

A lo largo de estos primeros cinco años del siglo XXI, se han venido realizando verdaderas celebraciones de histeria masiva al dios del dinero, en las que se pretende conjugar el sincretismo religioso de los países occidentales, disfrazando lo ético- político y lo moral del imperialismo.

En su contraparte, lo revolucionario brilla por su ausencia al interior de una gran mayoría de movimientos izquierdoides de los países desarrollados. Lo cual ha venido siendo de gran utilidad al capitalismo para justificar las reacciones violentas del imperialismo; y con esta actitud archireaccionaria, ayudan a reciclar el sistema de explotación neocolonial, congelar y aplastar cualquier expectativa a favor de la justicia en el orden de lo socio económico y político.

Por otro lado, fomentan el "opio de los pueblos", como lo llamara Marx.

Este "opio de los pueblos" a nuestro entender, no puede ser otro que el feroz anticristianismo a todo color, en vivo y en directo, que contradice en la práctica social el mensaje del evangelio de Jesucristo, siguiendo intereses muy definidos del sistema imperial de poder.

Todo el mundo virtual de izquierda conoce de oídas la frase, "Dios está de nuestra parte" como la última y más acabada, de las declaraciones imperiales, para justificar crímenes en contra de la humanidad, que otros lloran en la práctica del sufrimiento.

¿Será o no, esta expresión "opio de los pueblos"?

Contrariando al Génesis bíblico y a el valor del concepto, "ganarse el pan con el sudor de la frente", estas imposturas nos hacen que sintamos en lo más profundo de nuestro ser, que los señores poderosos, han venido leyendo mal y aplicando arbitrariamente estos contenidos teológicos.

Para nosotros, los ciudadanos procedentes del "subdesarrollo", ganarse el pan con el sudor de la frente, no debe estar limitado únicamente a los habitantes de los supuestos "oscuros rincones" del planeta. En todo caso el concepto de los "oscuros rincones", ha sido creado por la misma incoherencia lingüística capitalista, que sirve para justificar la angurria y la criminalidad del imperialismo.

La biblia no dice que al expulsar Dios al hombre y la mujer del paraíso a causa de su transgresión, serían obligados por una minoría de sus propios semejantes a sufrir explotación mediante la venta de su mano de obra. A que una minoría de parásitos, concentrara las riquezas naturales de los bosques y los mares, los desiertos y el subsuelo; que crearan los monopolios de los bancos, controlaran las fuentes de trabajo y también se arrogaran el atributo de decidir quien tiene derecho a vivir y quien debe morir.

El monopolio de la práxis religiosa ha conducido a justificar en muchas ocasiones su contubernio político con los opresores para justificar la mala fé de las clases parásitas y aprovechar en su beneficio económico, la fuerza de trabajo de los conquistados.

Explotando la superstición de las masas mediante paparruchas, han buscado históricamente, crear dogmas de procedencia "divina", como este pasaje, que cita Voltaire en su Diccionario Filosófico, el cual ofrecemos al lector para su divertimento y reflexión.

 

Voltaire.
François-Marie Arouet, Voltaire.

"Creo que vale la pena referir in extenso el milagro que tuvo lugar en la Baja Bretaña en 1771. Es auténtico y está impreso y revestido de todas las formalidades legales. Helo aquí: El 6 de enero, día de Reyes, mientras se cantaba la Salve vieron salir rayos de luz del Sagrario; reconocieron al instante a Nuestro Señor Jesús en su figura natural, más brillante que el sol, y le vieron durante una media hora, durante la que apareció un arco iris sobre el remate de la iglesia. Los pies de Jesús quedaron impresos en el tabernáculo, donde se ven todavía y se verifican todos los días muchos milagros. A las cuatro de la tarde, cuando desapareció Jesús de encima del tabernáculo, el cura de la parroquia se acercó al altar y encontró una carta que Jesús había dejado, pero al tomarla le fue imposible moverla de su sitio. El cura y el vicario fueron en seguida a dar cuenta a monseñor el obispo de Tréguier, que mandó se rezaran durante ocho días, en todas las iglesias de la localidad, las Cuarenta Horas y el pueblo acudiese a ver la carta santa. Al finalizar la octava, el obispo se dirigió a la iglesia en procesión acompañado de todo el clero secular y regular de la ciudad, tras haber ayunado tres días a pan y agua. Cuando la procesión entró en la iglesia, el obispo se postró de rodillas en las gradas del altar y tras pedir a Dios que le concediera la gracia de tomar la carta subió al altar y la cogió sin dificultad. Acto seguido, volviéndose hacia el pueblo, la leyó en alta voz recomendando a cuantos sabían leer que la leyeran todos los primeros viernes de mes, y a los que no sabían que rezaran cinco padrenuestros y cinco avemarías en honor de las cinco llagas de Jesucristo para obtener la gracia prometida a los que la leyeran devotamente y la conservación de sus bienes en la tierra. Las embarazadas debían rezar, para su feliz alumbramiento, nueve padrenuestros y nueve avemarías por las almas del Purgatorio y para que sus hijos alcanzasen la dicha de recibir el santo sacramento del bautismo.

Todo lo expuesto fue aprobado por monseñor el obispo, el lugarteniente general de la citada localidad de Tréguier y muchos personajes que presenciaron el milagro.

Copia de la carta encontrada en el altar cuando se apareció Nuestro Señor Jesucristo al Santísimo Sacramento:

"Eternidad de vida, eternidad de castigos, eternas delicias; no hay otra alternativa que escoger un camino: ir a la gloria o ir al suplicio. La cantidad de años que los hombres pasan en el mundo en toda clase de placeres sensuales y disoluciones, en el lujo, el hurto, la maledicencia y la impureza, blasfemando y jurando por mi santo nombre en vano, y otros muchos delitos que cometen, no me permiten consentir por más tiempo que las criaturas creadas a mi imagen y semejanza, que rescaté con mi sangre en el árbol de la cruz donde sufrí muerte y pasión, me ofendan continuamente quebrantando mis mandamientos y no haciendo caso de mi ley divina; por ello os prevengo que si continuáis entregados al pecado y no veo en vosotros remordimiento, contrición, ni arrepentimiento, os haré sentir el peso de mi brazo divino.

"Si no fuera por las súplicas de mi querida madre ya habría destruido el mundo por los pecados que cometéis unos contra otros. Os di seis días de trabajo y el séptimo para descansar y santificar mi santo nombre, para que oyerais misa y emplearais el resto del día en servir a Dios mi padre. Por el contrario, en los días de fiesta sólo se oyen blasfemias y se ven hombres borrachos, y el mundo se ha desbordado de tal modo que sólo hay en él vanidad y mentira. Los cristianos, en vez de tener compasión de los pobres que van a pedir en la puerta de su casa, prefieren mimar a los perros y otros animales y dejar que aquéllos se mueran de hambre y de sed, entregándose de este modo a Satanás por su avaricia, su gula y otros vicios, declarándome así la guerra los cristianos. Y vosotros, padres y madres inicuos, consintiendo que vuestros hijos juren y blasfemen en mi santo nombre, en vez de darles buena educación, con vuestra avaricia estáis amontonando bienes que os arrebatará Satanás. Yo os digo por boca de Dios, mi padre, por boca de mi madre, de los serafines y querubines y de san Pedro, jefe de mi Iglesia, que de no corregiros os enviaré enfermedades tan virulentas que lo matarán todo y os harán conocer la cólera de Dios mi padre.

"Abrid los ojos y contemplad mi cruz, que dejé para que os sirviera de arma para vencer al enemigo del género humano y de guía para conduciros a la gloria eterna; contemplad mi corona de espinas, mis pies y mis manos clavados, y meditad que derramé hasta la última gota de sangre para redimiros por el amor paternal que profeso a mis ingratos hijos. Haced obras que os atraigan mi misericordia, no juréis en vano por mi santo nombre, rezadme devotamente, ayunad con frecuencia y, sobre todo, dad limosna a los pobres, que es para mí la más grata de todas las obras buenas. Consolad a la viuda y al huérfano, restituid lo que no os pertenezca, evitad todas las ocasiones de pecar, observad celosamente mis mandatos y honrad a María, mi querida madre.

"Los que no cumplan mis mandamientos, ni crean mis palabras atraerán con su incredulidad mi mano vengadora sobre sus cabezas, padecerán desgracias interminables, precursoras del mal fin que tendrán en el mundo y los precipitará a las llamas eternas, donde sufrirán penas interminables como justo castigo a sus crímenes.

"Por el contrario, los que devotamente sigan los consejos que doy en esta carta apaciguarán la cólera de Dios y conseguirán, después de haber confesado sinceramente sus faltas, la remisión de todos sus pecados por graves que sean."

Esta carta en honor de Nuestro Señor Jesucristo debe conservarse cuidadosamente. Con licencia. En Bourges, 30 de julio de 1771. De Beouvior, lugarteniente general de policía.

Nota bene. Es de advertir que semejante tontería se imprimió en Bourges, sin haber allí, ni en Tréguier, ni en Paimpole, el menor pretexto para inventar semejante impostura. Suponiendo que en los siglos venideros exista algún patán autentificador de milagros que trate de demostrar algún punto de teología con la aparición de Jesucristo en el altar de Paimpole ¿no se creerá con derecho a citar la carta que se imprimió en Bourges con licencia real? ¿No se creerá con derecho a tratar de impíos a los que duden de su autenticidad? ¿No probará con hechos que Jesús hacía milagros en todas partes en el siglo XVIII? He aquí un vasto campo que pueden explotar los Hauttevilles y los Abbadías."

El principio de la fe religiosa, para nada está desfazado de la sana práctica cultural humana, porque es tan antiguo como el universo mismo y se pierde en la noche de los tiempos.

En el Discorsi, I, 11 escribió Maquiavelo : "Verdaderamente jamás hubo ordenador de leyes extraordinarias en un pueblo que no recurriera a Dios, ya que de lo contrario no hubieran sido aceptadas, pues son muchos los bienes conocidos por un prudente que no poseen en sí razones evidentes para poder persuadir a otros. Por eso los hombres sabios que quieren suprimir esta dificultad recurren a Dios. Esto es lo que hizo Licurgo, lo que hizo Solón, lo que hicieron otros muchos cuyo fin era el mismo que el suyo. [...] Concluyo que la religión introducida por Numa fue una de las principales causas de la dicha de aquella ciudad [Roma], porque esa religión originó buenos órdenes, los buenos órdenes traen consigo buena fortuna y de la buena fortuna nacieron los felices resultados de las empresas. Y así como la observancia del culto divino es causa de la grandeza de las repúblicas, de la misma manera el desprecio del mismo es causa de su ruina."

No obstante las acertadas palabras de Maquiavelo, aportamos otra reflexión del diccionario voltaireano, que nos recuerda las últimas actuaciones del imperio y su fé.

"EUCARISTÍA. La mitad de Europa anatematizó a la otra mitad por amor de la Eucaristía, y la sangre corrió desde las orillas del Báltico hasta la falda de los Pirineos durante doscientos años por una palabra que significa dulce caridad.

Veinte países, en esta parte del mundo, tienen horror a la doctrina de la transustanciación católica y declaran que ese dogma es el último esfuerzo de la locura humana. Dan validez al famoso pasaje de Cicerón que dice que habiendo agotado los hombres todas las vehemencias imaginables todavía no han ideado comerse el dios que adoran. Esos países dicen que casi todas las opiniones populares se fundan en equívocos y en el abuso de las palabras, y que los católicos, apostólicos y romanos, han fundado también la doctrina de la Eucaristía y de la transustanciación en otro equívoco, puesto que han tomado en sentido propio lo que sólo puede decirse en sentido figurado, y que el mundo desde hace seiscientos años se ha ensangrentado por logomaquias y equivocaciones.

Los predicadores en los púlpitos, los sabios en los libros y los pueblos en sus discursos, repiten sin cesar que Jesucristo no tomó su cuerpo con las dos manos para dárselo a comer a los apóstoles y que un cuerpo no puede estar en mil partes a un tiempo, en el pan y en el cáliz. En el pan que se convierte en excrementos, y en el vino que se convierte en orines, no puede estar el Dios creador del universo, que esa doctrina expone la religión cristiana a la irrisión de los ignorantes y al desprecio y execración del género humano. Eso afirman Tillotson Smalridge, Turretin, Claude, Daille, Amyrault, Mestrezat, Dumoulin, Biondel y los numerosos reformadores del siglo XVI, mientras que el mahometano, apacible señor de Africa y de la parte más hermosa de Europa y Asia, se burla desdeñosamente de nuestras disputas, y el resto del mundo las ignora.

No quiero mezclarme en la controversia. Creo con fe cristiana todo cuanto la religión católica y apostólica nos enseña respecto a la Eucaristía, pero sin comprender una sola palabra.

He aquí mi único objetivo. Se trata de poner a los crímenes el mayor freno posible. Los estoicos decían que llevaban a Dios en su corazón. Son palabras de Marco Aurelio y de Epicteto, los hombres más virtuosos del mundo, y querían significar que llevaban dentro de sí la parte del alma divina y universal que anima todas las inteligencias. La religión católica va más allá y dice a los hombres: Tendréis físicamente en vosotros lo que los estoicos sólo tenían metafísicamente. No tratéis de saber qué os doy a comer y beber; creed únicamente que os doy a Dios, y que entra en vuestro estómago. No le manche, pues, vuestro corazón con injusticias y liviandades. He aquí, pues, cómo los hombres reciben a Dios en una ceremonia solemne, al resplandor de cien cirios, al son de una música que encanta sus sentidos y al pie de un altar resplandeciente. La imaginación queda subyugada y el alma conmovida; nos desligamos de los lazos terrestres al unirnos con Dios, que penetra en nuestra carne y en nuestra sangre. ¿Quién se atreverá desde ese momento a cometer una sola falta, ni mucho menos a concebirla? Sin duda, es imposible imaginar un misterio que contenga mejor la virtud de los hombres. Así razona la religión católica.

Pese a ello, Luis XI, al recibir a Dios, envenena a su hermano; el arzobispo de Florencia dando la comunión, y los Pazzi recibiéndola, asesinan a los Médicis dentro de la catedral.

El papa Alejandro VI, al salir del lecho de su hija bastarda, da la comunión a su otro hijo bastardo César Borgia, y padre e hijo matan en la horca, con la espada o con el veneno, al que posea dos bancales de tierra que les interesa adquirir. Julio II da y recibe a Dios, pero con la coraza en el pecho y el casco en la cabeza se mancha de sangre y de mortalidad.

León X recibe a Dios en el estómago, a sus queridas en los brazos, y el dinero que arranca con las indulgencias en sus cofres y en los de su hermana. Troll, arzobispo de Upsala,manda llevar a su presencia a los senadores de Suecia para prestar obediencia a la bula del Papa que lleva en la mano. Van Galen, obispo de Munster, declara la guerra a los pueblos vecinos y llega a ser famoso por sus rapiñas.

¿Qué podemos deducir de semejantes contradicciones? Que todos los personajes mencionados no creían verdaderamente en Dios, ni mucho menos que comieran su cuerpo y bebieran su sangre. Porque si lo hubieran creído no habrían cometido tantos crímenes premeditados. Luego debemos deducir que el freno más fuerte para evitar las atrocidades de los hombres ha sido ineficaz.

No sólo los grandes criminales que han gobernado, o han tenido parte en él, no han creído recibir a Dios, sino que no han creído en El. Como les importaba una higa los sacramentos que conferían, despreciaban al mismo Dios. ¿Qué recurso pues, nos queda para evitar la insolencia, la violencia, la calumnia y ia persecución? Convencer al poderoso que oprime al débil de que existe Dios. Por lo menos no se reirá de esta opinión, y si no cree que Dios está en su estómago podrá creer que está en la naturaleza. Si no quiere someterse a la opinión del sacerdote que le dice: "Soy un hombre consagrado que tengo permiso para poner a Dios en tu boca", no resistirá al contemplar los astros y todos los seres animados a oír la voz interna que le grita: "Dios nos ha creado".

***

Nota crítica: aunque la aguda visión de la obra voltaireana es de innegable calidad filósofica, la presencia de elementos judeófobos a lo largo de la lectura de su Diccionario Filosófico es cuestionable.

***

Marx, Engels y Lenin.
Marx, Engels y Lenin.

Marx, Engels y Lenín, desde el materialismo histórico nos ayudan a ubicarnos críticamente frente al fenómeno religioso.

Otro tanto hace Allan Woods en su análisis Marxismo y Religión.

Por nuestra parte, hemos encontrado valores espirituales y materiales de trascendental importancia en la Epístola Universal de Santiago a las doce tribus que están en la dispersión:

5:4 "He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos."

Una de las líneas más importantes del materialismo filosófico, según el Proyecto Filosofía en Español, determinada en función del espacio antropológico, puede trazarse siguiendo uno de los tres ejes que organiza ese espacio a saber, el eje angular.

"Desde el eje angular, toma la forma de un materialismo religioso que se enfrenta críticamente con el espiritualismo (que concibe a los dioses, a los espíritus, a las almas y a los númenes, en general, como incorpóreos), propugnando la naturaleza corpórea y real (no alucinatoria o mental) de los sujetos numinosos que han rodeado a los hombres durante milenios (el materialismo religioso identifica esos sujetos numinosos corpóreos con los animales y se guía por el siguiente principio: "el hombre no hizo a los dioses a imagen y semejanza de los hombres, sino a imagen y semejanza de los animales")."

Numen (definición fenomenológica)

"Es un "centro de voluntad y de inteligencia" capaz de mantener unas relaciones con los hombres de índole que podríamos llamar "lingüística" (en sus revelaciones o manifestaciones) del mismo modo que el hombre puede mantenerlas con él (por ejemplo, en la oración). Las relaciones religiosas del hombre y el numen son relaciones prácticas, "políticas", en el sentido más amplio. Cubren todo el espectro de conductas interpersonales y no son sólo relaciones de amor o de respeto. También son relaciones de recelo, de temor, de odio o de desprecio. (Burton oyó esta oración de labios de una vieja de la tribu árabe de los isa, aquejada de un terrible dolor de muelas: "¡Oh Alá, así te duelan las muelas lo que a mí! ¡Oh Alá, así sufras con las encías lo que yo!") Los númenes pueden ser también imperfectos, malhechores, genios malignos, "demonios". El numen es una categoría religiosa, pero no es necesariamente divino. Aun cuando, eso sí, lo divino sea también numinoso y los dioses sean númenes. A veces, numen designa a la fortaleza o poder de una divinidad determinada. También puede ser llamado numen el mismo Dios de las religiones superiores (Pío XI, Syllabus,I,§1). Numen, inis, incluye, en los usos del latín clásico, referencia a un "centro de deseo eficaz (potente)", a alguna entidad dotada de algo así como intereses, proyectos, planes o decisiones eficaces que pueden tener a los hombres como objeto. Decisiones que el numen revela o expresa de algún modo a los hombres inspirándoles temor, confianza, veneración. También significa asentimiento o voluntad de los dioses, o los dioses mismos, o genios silvestres (Ovidio), o personajes poderosos (Livio)."

Sería de necios intentar generalizar el concepto de que la religión sea causante del extravío humano. En nuestra opinión, es mejor un mensaje de palabra útil, que un mensajero de palabra inútil, sin perjuicio de la ciencia dialéctica y/o las leyes materiales de la historia.

***

Ahora bien, en las "naciones potencia" hay personas procedentes del "subdesarrollo", con distintos orígenes de clase, entre los cuales figuran algunos "intelectuales", que se dedican a hacer "carrera oportunista de primer orden" dentro del seno de los partidos posternados de la izquierda revisionista, complementando, con su participación, la labor injerencista de estas agrupaciones al servicio del gran capital, en los asuntos internos de los "países no adinerados"; individuos dispuestos al amaestramiento personal, por parte de una izquierda senil y al ejercicio incondicional de embellecer el capitalismo. Por supuesto, que "no son todos los que son, ni son todos los que están".

La famosa expresión "capitalismo de rostro humano" proveniente de las "naciones potencia" y que se repite como frase acabada, para el "tercer mundo", no pasa de ser mero ejercicio "retorista" entre muchos despistados ideológicos y elementos de clases reaccionarias, que la usan como pantalla, para continuar engañando a los pueblos y es funcional para mantener en el inconsciente colectivo una psicología de sumisión a perpetuidad, administrada desde el "nuevo orden mundial".

Esa fraseología, es moneda de uso cotidiano en las "naciones potencia", entre los distint@s "recader@s lleve y traiga", predispuest@s a trabajar como amanuenses o mercaderes, para distintas redes de "atolillo con el dedo", promotoras del asistencialismo que fomenta una mayor dependencia económica en el sistema de vida de los pueblos que han vivido en el atraso.

Esta concepción ideológica, es altamente estimulada por la dirigencia del revisionismo de izquierda de las "naciones potencia". También es esparcida entre los grupos sociales "progres" que ejercen el despilfarro consumista.

Al mismo tiempo, es una "buena manera" de poner en práctica el concepto de iniciación del "garrote y la zanahoria" entre los inmigrantes, para que practiquen este domesticamiento; y como dinámica de "presión espiritual" o "distinción" sobre la militancia no dispuesta a adherirse al oportunismo.

Además practican la indiferencia sutil, ante el racismo, por haber "otras prioridades" que atender, desde el interior de sus grupúsculos.

Legitimando la aplicación de estereotipos moralistas, propios del encallecido reaccionarismo burgués, sobre aquellos cuadros "no disponibles", que se niegan a practicar su cacareado "oraculismo revisionista".

Afortunadamente, los obreros del primer mundo, no están locos y lo concreto es que las leyes del desarrollo histórico del capital se cumplen inexorablemente, creando grandes dificultades, para la clase trabajadora inmigrante; aunque aún es posible, guardando las proporciones, encontrar solidaridad más realista y ¿Por qué no? más "revolucionaria", entre aquellos "obreros privilegiados" del primer mundo, por un sistema económico en decadencia, que entre las sectas revisionistas de izquierda.

¿Cuánto tiempo durarán los vestigios de solidaridad en pie? Es algo que sólo el tiempo y el desarrollo de los acontecimientos alrededor del mundo nos dirán.

Pero ¿Cuánto durará el proceso de "desarticulación del régimen de bienestar" del mundo desarrollado y qué paliativos emplearán los tecnócratas del capitalismo, para sortear sus propias contradicciones? Eso es algo, que dejamos a sus "expertos", para que respondan a sus trabajadores.

Es un hecho innegable en las "naciones potencia", que los posternados marxistas, carentes de un programa político consecuente con las demandas mundiales de la clase trabajadora, ocupan los últimos vagones, en el tren de la revolución actual.

Por lo que se ven obligados a ejercer el camaleonismo político, dirigido a contraatacar, a los movimientos político- revolucionarios de los países del "tercer mundo".

Supongamos ahora, que cada uno de los demostrantes, mencionados anteriormente, percibieron en su vida "un nuevo concepto" sobre la paz. ¿Modificaría en algo la decisión de los generales de ir a la guerra, bajo el concepto imperialista de expansión de los mercados o representarían esos espasmos masivos, alguna garantía digna de tomarse en cuenta por los agentes guerreristas? En nuestra opinión: ¡Para nada en absoluto! Puesto que muchos de estos demostrantes, son "zorros del mismo piñal", con la diferencia, que para satisfacción de su ego, aparecerán indistintamente, como "progresistas", "pacifistas", "humanistas", etc.

Pero al fin y al cabo, tanto requieren ellos de la guerra para seguir manteniendo su tren de vida, como los "milicos" de hacerla, ya que los unos como los otros, son mantenidos y mantenedores del sistema opresor, que dirige la alta cúpula imperial.

Lenin nos dice que:

"En Inglaterra, se priva a la agricultura de una parte de tierra cada día mayor para dedicarla al deporte, a las diversiones de los ricachos. Por lo que se refiere a Escocia -- el sitio más aristocrático para la caza y otros deportes -- se dice que "vive de su pasado y de mister Carnégie" (multimillonario norteamericano). Sólo en las carreras de caballos y en la caza de zorros gasta anualmente Inglaterra 14 millones de libras esterlinas (unos 130 millones de rublos). El número de rentistas ingleses es de cerca de un millón. El tanto por ciento de la población productora disminuye"

Han pasado 89 años desde que Lenin hiciera estos análisis, y de acuerdo con ellas, nos preguntamos desde nuestra posición de clase, proveniente del campesinado obrero, ¿Cómo serán las actuales manifestaciones de ostentación material, que habrán desarrollado estos individu@s, producto de la concentración de capitales,en lo que va del 2005?

La crisis ideológica de los "zorros piñaleros", -con el perdón de las zarigüeyas- no les permite reconocer, lo inútil de su romería, aunque tampoco parece importarles demasiado, ya que en el fondo, la mayoría de los "zorrines" no está dispuesta a perder, ni una sola de las ventajas, que les da el sistema capitalista, ¡así digan misa! porque en el momento en que se les reprenda, dejarán inmediatamente de ser los "progres" y recogerán sus bártulos, para mudarse al lado de donde proviene su sombra.

Realmente, en poco, por no decir nada, contribuyen a la derrota del imperialismo, pues su escencia clasista, atiende al llamado estatista en materia económica y a la evocación de fórmulas con óxido, que les permita ayudar a la reciclación del capital, y de paso, relentar el parto socialista de la historia, porque su socialismo no va más allá de sus fronteras geográficas privilegiadas.

Supongamos -decía Lenin- "que un japonés condena la anexión de Filipinas por los norteamericanos. Cabe la pregunta: ¿serán muchos los que crean que esto se hace por hostilidad a las anexiones en general y no por el deseo del Japón de anexionarse él mismo las Filipinas? ¿Y no será preciso reconocer que la "lucha" del japonés contra las anexiones puede ser considerada como sincera y políticamente honrada sólo en el caso de que se levante contra la anexión de Corea por el Japón, de que exija la libertad de Corea de separarse del Japón?"

De ahí, que el revisionismo, sumergiéndose como "gusano" en alcohol, emerge tras complicadas contorsiones, para ofrecer un dramático espectáculo cargado de "floridas" verborreas, prestadas a los "políticamente correctos".

Ahora bien, un pacífista podría ser considerado como un traidor, por las fuerzas de la reacción, como en el caso del personaje Harry Haller del Lobo Estepario de Hermann Hesse.

En otros casos, podría ser exaltado o confundido, con un ciudadano responsable (leer sátiras de Aristófanes, obras de Bertold Brecht, Chaplin, etc).

Evidentemente la guerra es un negocio y las manifestaciones, son una forma de vender más rápido y seguro ciertos rubros, que van entre otros, desde gasolina y diesel para vehículos, seguros de cristales por actos vandálicos, gases lacrimógenos, balas de goma y otras, cartulina para pancartas, tinta de impresoras, mantas, hamburguesas, cocacolas, pizzas, tacos con chile, perros calientes, café, empanadas, contratos musicales, libros, camisetas, afiches, cds, gorras para el sol, lentes ahumados, alquiler de buses a empresarios capitalistas, multas en los centros de detención, periódicos, hasta féretros y notas luctuosas, con lo que el sistema capitalista se alimenta; y a toda esta payasada mercantilista, exceptuando las víctimas y el dolor de sus familiares, los posternados marxistas la llaman conciencia.

***

La cita tomada por Lenin de una nota sobre la Conferencia de naciones y razas sometidas, explica lo siguiente: "Hay que luchar contra el imperialismo, se nos dice; los Estados dominantes deben reconocer el derecho a la independencia de los pueblos sometidos; un tribunal internacional debe velar por el cumplimiento de los tratados concertados entre las grandes potencias y los pueblos débiles. La Conferencia no va más allá de esos buenos deseos. No vemos ni la menor huella de comprensión de la verdad de que el imperialismo está indisolublemente ligado al capitalismo en su forma actual ni, por tanto, la menor huella de comprensión de que, por ello (¡¡ !!), la lucha directa contra el imperialismo está condenada al fracaso, a no ser que la lucha se limite a protestas contra excesos aislados particularmente odiosos".

Cómo ejemplo ponemos el escándalo de Abu Ghraib la prisión de Bagdad, en la que los estadounidenses se entregaron a torturas y humillaciones contra los prisioneros iraquíes, o la de aplicar un doble rasero moral a el grave conflicto israeli-palestino.

Sin embargo, muchos de esos activistas, pertenecientes a diferentes "organizaciones no gubernamentales y afines", han prestado oídos sordos a la situación de otros torturados, a manos de distintos miembros de la "coalición", en el territorio iraquí, o por otras fuerzas militares propias o mantenidas por el imperialismo, en diversos puntos del planeta, con lo que pervierten, los valores de la lucha contra este flágelo, que avergüenza la condición humana.

Para aparentar un tono de solemnidad en la función, y a partir de su dogmatismo, se centran únicamente en acusar a los gobiernos y soldados de Estados Unidos o de Israel de brutalidad.

La crítica que hacemos a los oportunistas de salón, no radica, en que no condenemos, los hechos que se registran a diario, en medio de las circunstancias de la guerra, sino, que se las hacemos, por su miopía, ya que con su silencio y poco compromiso moral, nos quieren pintar, un emporio de belleza de los derechos humanos, en otros lugares del mundo, donde no los hay, y en donde todos los tentáculos imperialistas llegan al mismo tiempo, puesto que parten de un único cerebro económico capitalista, desarrollado imperialmente.

Tanto Estados Unidos como Israel, son los adornos por excelencia, a los que hecha mano el actual revisionismo de izquierda, principalmente en Europa, para desviar la atención del fenómeno causa-efecto, que ha esparcido la crisis capitalista y el desarrollo de su imperialismo, en cada uno de los países del mundo.

Traigamos algunas palabras de Lenin, para ilustrar el trabajo de lugartenientes del capitalismo y que efectuan los revisionistas de izquierda hoy, para establecer, sus cabezas de playa ideológicas, justificando la parte imperial, a la que pertenecen y les corresponde como miembros de alguna de las "naciones potencia", intentando con esto, desviar la atención principal de los problemas candentes del supuesto "movimiento obrero internacional", que declaran representar, y en la que la clase trabajadora de los "países no adinerados", al hacerles caso, lleva todas las de perder.

"La crítica teórica del imperialismo hecha por Kautsky no tiene nada de común con el marxismo; sirve únicamente como punto de partida para predicar la paz y la unidad con los oportunistas y los socialchovinistas, porque dicha crítica deja de lado y escamotea justamente las contradicciones más profundas y radicales del imperialismo: las contradicciones entre los monopolios y la libre concurrencia que existe paralelamente con ellos, entre las "operaciones" gigantescas (y las ganancias gigantescas) del capital financiero y el comercio "honrado" en el mercado libre, entre los cartels y trusts, de una parte, y la industria no cartelizada, por otra, etc.

Lleva absolutamente el mismo sello reaccionario la famosa teoría del "ultraimperialismo", inventada por Kautsky. Comparad su razonamiento sobre este tema en 1915 con el de Hobson en 1902:

Kautsky:

". . . ¿No puede la política imperialista actual ser desalojada por otra nueva, ultraimperialista, que colocaría en el sitio de la lucha de los capitales financieros nacionales entre sí la explotación común de todo el mundo por el capital financiero unido internacionalmente? Una semejante nueva fase del capitalismo, en todo caso, es concebible. La ausencia de premisas suficientes impide afirmar si es realizable o no"[*].

Hobson:

"El cristianismo, que se ha consolidado en un número limitado de grandes imperios federales, cada uno de los cuales dispone de varias colonias no civilizadas y de varios países dependientes, les parece a muchos como la evolución más legítima de las tendencias actuales, una evolución, además, que haría concebir las mayores esperanzas en una paz permanente sobre la base sólida del interimperialismo".

Kautsky califica de ultraimperialismo o superimperialismo lo que Hobson, 13 años antes, calificaba de interimperialismo. Si exceptuamos la creación de una nueva y sapientísima palabreja por medio de la sustitución de un prefijo latino por otro, el progreso del pensamiento "científico" en Kautsky consiste únicamente en la pretensión de hacer pasar por marxista lo que Hobson describe, en esencia, como manifestación hipócrita de los curitas ingleses.

Después de la guerra anglo-boer era natural que este honorable estamento dirigiera sus mayores esfuerzos en el sentido de consolar a los pequeños burgueses y a los obreros ingleses, los cuales habían tenido no pocos muertos en los combates surafricanos y fueron obligados a pagar impuestos elevados a fin de garantizar mayores utilidades a los financieros ingleses. Y ¿qué consuelo podía ser mayor que el de que el imperialismo no era tan malo, que se hallaba muy cerca del inter o ultraimperialismo, capaz de asegurar la paz permanente? Cualesquiera que fueran las buenas intenciones de los curitas ingleses o del dulzón de Kautsky, el sentido objetivo, esto es, el verdadero sentido social de su "teoría" es uno, y sólo uno: el consuelo archirreaccionario de las masas por medio de la esperanza en la posibilidad de la paz permanente bajo el capitalismo, distrayendo la atención de las agudas contradicciones y de los agudos problemas de la actualidad y dirigiendo dicha atención hacia las falsas perspectivas de un pretendido nuevo "ultraimperialismo" futuro. Excepción hecha del engaño de las masas, la teoría "marxista" de Kautsky no da más de sí.

En efecto, basta confrontar con claridad los hechos generalmente conocidos, indiscutibles, para convencerse hasta qué punto son falsas las perspectivas que Kautsky se esfuerza en inculcar a los obreros alemanes (y a los de todos los países). Tomemos el ejemplo de la India, de la Indochina y de China. Es sabido que esos tres países coloniales y semicoloniales, con una población de 600 a 700 millones de almas, se hallan sometidos a la explotación del capital financiero de varias potencias imperialistas: Inglaterra, Francia, Japón, Estados Unidos, etc. Supongamos que dichos países imperialistas forman alianzas, los unos contra los otros, con objeto de defender o extender sus posesiones, sus intereses y sus "esferas de influencia" en los mencionados países asiáticos. Esas alianzas serán alianzas "inter" o "ultraimperialistas". Supongamos que todas las potencias imperialistas constituyen una alianza para el reparto "pacífico" de dichos países asiáticos. Esa será una alianza del "capital financiero unido internacionalmente". En la historia del siglo XX, hallamos ejemplos concretos de una tal alianza, por ejemplo, en las relaciones de las potencias con China Cabe preguntar: ¿es "concebible" suponer que, en las condiciones de conservación del capitalismo (y son precisamente estas condiciones las que presupone Kautsky), dichas alianzas no sean de corta duración, que excluyan los rozamientos, los conflictos y la lucha en todas las formas imaginables?

Basta formular claramente la pregunta para que sea imposible darle otra respuesta que no sea negativa, pues bajo el capitalismo no se concibe otro fundamento para el reparto de las esferas de influencia, de los intereses, de las colonias, etc., que la fuerza de los participantes en el reparto, la fuerza económica general, financiera, militar, etc. Y la fuerza no se modifica de un modo idéntico en esos participantes del reparto, ya que es imposible, bajo el capitalismo, el desarrollo igual de las distintas empresas, trusts, ramas industriales y países. Hace medio siglo, la fuerza capitalista de Alemania era de una absoluta insignificancia en comparación con la de la Inglaterra de aquel entonces; lo mismo se puede decir del Japón en comparación con Rusia. ¿Es "concebible" que dentro de unos diez o veinte años, permanezca invariable la correlación de fuerzas entre las potencias imperialistas? Es absolutamente inconcebible.

Por esto, las alianzas "interimperialistas" o "ultraimperialistas" en la realidad capitalista, y no en la vulgar fantasía pequeñoburguesa de los curas ingleses o del "marxista" alemán Kautsky -- sea cual fuera su forma: una coalición imperialista contra otra coalición imperialista, o una alianza general de todas las potencias imperialistas -- no pueden constituir, inevitablemente, más que "treguas" entre las guerras. Las alianzas pacíficas preparan las guerras y, a su vez, surgen del seno de la guerra, condicionándose mutuamente, engendrando una sucesión de formas de lucha pacífica y no pacífica sobre una y la misma base de relaciones imperialistas y de relaciones recíprocas entre la economía y la política mundiales. Y el sapientísimo Kautsky, para tranquilizar a los obreros y reconciliarlos con los socialchovinistas, que se han pasado a la burguesía, separa dos eslabones de una sola y misma cadena, separa la actual alianza pacífica (ultraimperialista y aun ultra-ultraimperialista) de todas las potencias para la "pacificación" de China (acordaos del aplastamiento de la insurrección de los "boxers") del conflicto bélico de mañana, que preparará para pasado mañana otra alianza "pacífica" general para el reparto, supongamos, de Turquía, etc., etc. En vez del enlace vivo entre los períodos de paz imperialista y de guerras imperialistas, Kautsky ofrece a los obreros una abstracción muerta, a fin de recon ciliarlos con sus jefes muertos.

El norteamericano Hill, en su "Historia de la diplomacia en el desenvolvimiento internacional de Europa", indica, en el prólogo, los períodos siguientes en la historia moderna de la diplomacia: 1) era de las revoluciones; 2) movimiento constitucional; 3) era del "imperialismo comercial"* de nuestros días. Otro escritor divide la historia de la "política mundial" de la Gran Bretaña, a partir de 1870, en cuatro períodos: 1) primer período asiático (lucha contra el movimiento de Rusia en el Asia Central en dirección a la India); 2) período africano (aproximadamente, de 1885 a 1902): lucha contra Francia por el reparto de Africa (incidente de Fachoda, en 1898, a punto de producir la guerra con Francia); 3) segundo período asiático (tratado con el Japón contra Rusia); 4) período "europeo", caracterizado principalmente por la lucha contra Alemania**. "Las escaramuzas políticas de los destacamentos de vanguardia se libran en el terreno financiero", escribía ya en 1905 el "financiero"

* David Jayne Hill, "A History of the Diplomacy in the international development of Europe", vol. I, pág. 10.
** Schilder, obra cit., pág. 178.

Riesser, indicando cómo el capital financiero francés, al operar en Italia, preparó la alianza política de dichos países, cómo se desarrollaba la lucha entre Alemania e Inglaterra por Persia, la lucha de todos los capitales europeos por los empréstitos chinos, etc. He aquí la realidad viva de las alianzas "ultraimperialistas" pacíficas con su indisoluble lazo de unión con los conflictos simplemente imperialistas.

La atenuación por Kautsky de las contradicciones más profundas del imperialismo, atenuación que se convierte inevitablemente en un embellecimiento del imperialismo, no pasa sin imprimir su sello también a la crítica, hecha por este escritor, de las propiedades políticas del imperialismo. El imperialismo es la época del capital financiero y de los monopolios, los cuales traen aparejada por todas partes la tendencia a la dominación y no a la libertad. La reacción en toda la línea, sea cual fuere el régimen político; la exacerbación extrema de las contradicciones en esta esfera también: tal es el resultado de dicha tendencia. Particularmente se intensifica también la opresión nacional y la tendencia a las anexiones, esto es, a la violación de la independencia nacional (pues la anexión no es sino la violación del derecho de las naciones a su autodeterminación). Hilferding hace observar con acierto la relación entre el imperialismo y la intensificación de la opresión nacional:

"En lo que se refiere a los países nuevamente descubiertos -- dice --, el capital importado intensifica las contradicciones y provoca contra los intrusos una resistencia creciente de los pueblos, cuya conciencia nacional se despierta; esta resistencia se puede convertir fácilmente en medidas peligrosas dirigidas contra el capital extranjero.

Se revolucionan radicalmente las viejas relaciones sociales; se desmorona el aislamiento agrario milenario de las 'naciones sin historia', las cuales se ven arrastradas a la vorágine capitalista. El propio capitalismo poco a poco proporciona a los sometidos, medios y procedimientos adecuados de emancipación. Y dichas naciones formulan el fin que en otros tiempos era considerado como el más elevado por las naciones europeas: la creación de un Estado nacional único como instrumento de libertad económica y cultural. Este movimiento por la independencia amenaza al capital europeo en sus zonas de explotación más preciadas, que prometen las perspectivas más brillantes, y el capital europeo puede mantener su dominación sólo aumentando continuamente sus fuerzas militares"[*].

A esto hay que añadir que no sólo en los países nuevamente descubiertos, sino incluso en los viejos, el imperialismo conduce a las anexiones, a la intensificación de la opresión nacional, y por consiguiente, también, a la intensificación de la resistencia. Al hacer objeciones a la intensificación de la reacción política por el imperialismo, Kautsky deja en la sombra la cuestión acerca de la imposibilidad de la unidad con los oportunistas en la época del imperialismo, cuestión que ha adquirido particular importancia vital. Al oponerse a las anexiones, da a sus objeciones una forma tal, que resulta la más inofensiva para los oportunistas y fácilmente aceptable por ellos. Kautsky se dirige directamente al auditorio alemán y, sin embargo, escamotea precisamente lo más esencial y más actual, por ejemplo, que Alsacia-Lorena es una anexión de Alemania. (...)

(...) Tanto el análisis teórico como la crítica económica y política del imperialismo hechos por Kautsky se hallan totalmente impregnados de un espíritu en absoluto inconciliable con el marxismo, de un espíritu que escamotea y pule las contradicciones más fundamentales, de la tendencia a mantener a toda costa la unidad, que se está desmoronando, con el oportunismo en el movimiento obrero europeo."

Si hiciéramos un listado de las violaciones de los derechos humanos, que se registran a diario, dentro de todas las "naciones potencia", podría caérseles a esos demostrantes, si su cinismo se los permitiera, la cara de vergüenza, ya que sólo quieren oír y ver, lo que les conviene.

El resurgimiento del fascismo en Europa, la política de "apartheid" y de encierros para inmigrantes, las irresponsables y abusivas deportaciones con riesgo de cárcel y muerte, tanto para hombres como mujeres, las separaciones forzosas de padres, madres e hij@s, la discriminación en el estudio, laboral y médica, los muros electrónicos, las alambradas, el antiasiatismo, antigitanismo, antiafricanismo, antilatinoamericanismo y el antísemitismo, son algunas de los trapos sucios, que podrían sacar al sol, esos charlatanes de sillón, con los que sus gobiernos mantienen fuertes vínculos diplomáticos y comerciales.

Para los activistas de salón, y como parte de su estrategia monotemática, no hay nada mejor, que ignorar a ultranza, el hecho de no poseer autoridad moral suficiente, para lanzar "dardos", ni elevar cuestionamientos de peso, que puedan ser creíbles, en el campo de los derechos humanos.

Al centrarse en lanzar ataques a Estados Unidos o Israel, dejan de lado, la actuación de sus gobiernos, también de derecha, los cuales dejan, mucho que desear en materia de derechos humanos; y serían más confiables, si se ocuparan de presionar a las autoridades locales, para que resolvieran la situación a lo interno, de los abusos internacionales contra los inmigrantes y otros problemas, que no son únicamente, la situación de los civiles palestinos o iraquíes.

Una cosa es la elevación moral que puede tener el pueblo palestino, iraquí, israeli, argentino, cubano, haitiano, dominicano, costarricense, guatemalteco, hondureño, salvadoreño, nicaragüense, puertoriqueño, colombiano, chileno, africano, norteamericano, europeo, asiático, etc. y otra es la actuación de la pequeña, mediana y gran burguesía reaccionaria de la izquierda revisionista y posternada marxista, sirviendo la agenda, junto a las oligarquías de derecha, jugando al progresismo, para cambiarle las mantillas a su amo imperial, en cualquier país del mundo, donde estas se ubiquen.

En su terco cinismo, no pasan de llenar carpetas burocráticas, más que todo, para justificar sus ingresos, provenientes del gran capital, queriendo aparentar de esta manera, un trabajo eficaz, cuando en realidad, no son más que declaratorias elaboradas a un alto costo salarial, pero con la salvedad, que es puro papel y de las que todos los gobiernos involucrados en la tortura de opositor@s y otr@s, pueden burlarse.

Ponen cara de "bobos", a pesar de que conocen las utilidades y consecuencias de la exportación de los capitales, el apropio de las materias primas de los "países no adinerados", las instalaciones de maquilas, y se hacen de la "vista gorda" ante el abuso del principio "inmodificable" del derecho internacional en materia económica, sindical y laboral en casi todos sus extremos.

Los activistas de sillín de la izquierda posternada de las "naciones potencia", pretenden ignorar las condiciones de los habitantes de los países subdesarrollados, gerenciados por una oligarquía lumpenizada, en las que a excepción de las élites oligárquicas, la gran mayoría de sus habitantes, no puede percibir ni disfrutar, de los "beneficios de las reformas económicas", producto de los intercambios internacionales, entre la clase transnacional, en plena "era" de la "globalización". Por el contrario, amontonan en las cárceles, a los hij@s del pueblo, hoy muchos de ellos, convertidos en delicuentes o víctimas del alcholismo, la prostitución y las drogas, pres@s comunes, que viven en condiciones infrahumanas, a causa de la indiferencia política, la discriminación social y el robo por parte del neoliberalismo, a los programas ciudadanos de educación, cultura y salud.

Tal es el caso de Costa Rica y demás países latinoamericanos, donde las instituciones públicas práctican el amiguismo, el "tortuguismo", el chorizismo, el chupamedieísmo, persiste la obsolesencia del aparato de justicia y donde la corrupta policía nacional, practica tratos crueles inhumanos y degradantes con los detenidos.

Por otra parte, el papel del CDH efectivamente, no deja de ser lo que expresara en una parte de su declaración, el 16 de marzo del 2005 ante el Segmento de Alto Nivel del 61er Período de Sesiones de la Comisión de Derechos Humanos, el Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba Felipe Pérez Roque.

Ministro Minrex.
Min. Felipe Pérez R.

"La Comisión de Derechos Humanos -pese a los esfuerzos de los que creemos honestamente en su importancia y batallamos por hacerla regresar al espíritu de respeto y cooperación de sus fundadores- ha perdido legitimidad. No es creíble. Permite la impunidad de los poderosos. Está maniatada. Abundan la mentira, los dobles raseros y los discursos vacíos de los que, mientras disfrutan su opulencia, derrochan y contaminan, miran para otro lado y simulan no ver cómo se les viola a millones de seres humanos el derecho a la vida, el derecho a la paz, el derecho al desarrollo, el derecho a comer, a aprender, a trabajar; en fin, el derecho a vivir con decoro.

Todos sabíamos que la Comisión de Derechos Humanos era víctima de la manipulación política de sus trabajos, debido a que el Gobierno de Estados Unidos y sus aliados han usado a la Comisión como si fuera su propiedad privada, y la han convertido en una suerte de tribunal inquisidor para condenar a los países del Sur y, especialmente, a los que se oponen activamente a su estrategia de dominación neocolonial.

Pero en el último año ocurrieron dos acontecimientos que cambian la naturaleza del debate que sostendremos en estos días.

El primero, fue la negativa de la Unión Europea a copatrocinar y votar a favor del proyecto de resolución que proponía investigar las masivas, flagrantes y sistemáticas violaciones de los derechos humanos que todavía hoy se cometen contra más de 500 prisioneros en la base naval que Estados Unidos mantiene, contra la voluntad del pueblo cubano, en la Bahía de Guantánamo. La Unión Europea, que siempre se opuso a las mociones de no acción, esta vez estaba dispuesta a ser quien la presentara para evitar siquiera una investigación contra su aliado. Era el colmo de la hipocresía y la doble moral. ¿Qué hará este año, después de publicarse las horrorosas imágenes de las torturas en la cárcel de Abu Ghraib?

El segundo hecho fue la publicación del informe presentado por el "Grupo de alto nivel sobre las amenazas, los desafíos y el cambio", establecido por iniciativa del Secretario General de Naciones Unidas. En él, se afirma categóricamente que "la Comisión no puede ser creíble si se considera que aplica dos medidas distintas cuando se trata de cuestiones de derechos humanos". ¿Cabría esperar entonces que los representantes de Estados Unidos y sus cómplices hagan autocrítica ante este plenario y se comprometan a trabajar con nosotros -los países del Tercer Mundo- para rescatar a la Comisión de Derechos Humanos del descrédito y la confrontación?."

La injusta distribución de la riqueza, la batalla contra el hambre y el apoyo de los derechos humanos en el mundo, no pasa de ser un acto meramente virtual declamatorio, que para nada tiene que ver en la práctica, con la detención efectiva de un conflicto.

Y continúa el Canciller Cubano Felipe Pérez Roque, en la más acabada descripción que se haya hecho hasta el momento de la comisión de marras, ¿Qué es? y para quién trabaja realmente..

"La garantía del disfrute de los derechos humanos hoy depende de si se vive en un país desarrollado o no y depende, además, de la clase social a la que se pertenezca. Por eso, no habrá disfrute real de los derechos humanos para todos mientras no conquistemos la justicia social en las relaciones entre los países y dentro de los propios países.

Para un grupo pequeño de naciones aquí representadas -Estados Unidos y otros aliados desarrollados- el derecho a la paz ya está conquistado. Siempre serán los agresores y nunca los agredidos. Su paz descansa en su poderío militar. También ya conquistaron el desarrollo económico, basado en expoliar las riquezas de los demás países pobres, otrora colonias, que sufren y se desangran para que aquellos derrochen. Sin embargo, dentro de esos países desarrollados, y aunque parezca increíble, los desempleados, los inmigrantes, los pobres no disfrutan los derechos que sí tienen garantizados los ricos".

Si se nos preguntara románticamente ¿Qué hacer? y para ese cometido, debiéramos imaginar, ser "ciudadanos de un país poderoso", esta solo podría ser asumida desde un plano actoral o de ejercicio dramático a nivel de una escuela de teatro o afines, ya que nuestra respuesta, salvando las distancias románticas, no pasaría de ser una vulgar exclamación.
a) Porque no somos ciudadanos de un país poderoso, ni poseemos, como inmigrantes, sus derechos, ni sus parámetros, algo dicho "ad nauseam".
b) Ya conocemos, el desatino de semejantes ideas, que dependencias como la CDH, y los oportunistas de izquierda practican, cuando se trata de ver la viga en el propio ojo.

***

El grado de interés sobre el tema de paz y seguridad internacional, que puede tener un ciudadano de cualquiera de las "naciones potencia", dependerá de factores muy concretos en su identidad nacional.

Habría que preguntarle directamente al "auténtico" ciudadano del mundo "desarrollado" ¿Qué haría él? con respecto a los dos temas que se tratan. Entonces podrían encontrarse tantas posiciones, como colores tienen los arco iris.

Un factor que incidirá en el futuro, a favor o en contra de la paz y seguridad internacional, será el papel que asuma la clase trabajadora de las "naciones potencia", respecto al asunto de la desmemoria histórica del movimiento internacional de los trabajadores, el panfletarismo de cada secta, el social chauvinismo, los ajustes estructurales con resonancia en el mercado internacional y laboral interno, la inmigración y discriminación, entre otros asuntos de vital importancia, los cuales fueron dejados de lado por la izquierda revisionista.

Y continuando con Lenin:

"A su vez, ese capital financiero que ha crecido con una rapidez tan extraordinaria, precisamente porque ha crecido de este modo, no tiene ningún inconveniente en pasar a una posesión más "pacífica" de las colonias que deben ser arrebatadas, no sólo por medios pacíficos, a las naciones más ricas. Y en los Estados Unidos, el desarrollo económico durante estos últimos decenios ha sido aún más rápido que en Alemania, y, precisamente, gracias a esta circunstancia, los rasgos parasitarios del capitalismo norteamericano contemporáneo se han manifestado con particular relieve. De otra parte, la comparación, por ejemplo, de la burguesía republicana norteamericana con la burguesía monárquica japonesa o alemana muestra que las más grandes diferencias políticas se atenúan extraordinariamente en la época del imperialismo no porque, en general, dicha diferencia no sea importante, sino porque en todos esos casos se trata de una burguesía con rasgos definidos de parasitismo.

La obtención de elevadas ganancias monopolistas por los capitalistas de una de las numerosas ramas de la industria de uno de los numerosos países, etc., da a los mismos la posibilidad económica de sobornar a ciertos sectores obreros y, temporalmente, a una minoría bastante considerable de los mismos, atrayéndolos al lado de la burguesía de una determinada rama industrial o de una determinada nación contra todas las demás. El antagonismo cada día más intenso de las naciones imperialistas, provocado por el reparto del mundo, refuerza esta tendencia. Es así como se crea el lazo entre el imperialismo y el oportunismo, el cual se ha manifestado, antes que en ninguna otra parte y de un modo más claro, en Inglaterra, debido a que varios de los rasgos imperialistas del desarrollo aparecieron en dicho país mucho antes que en otros. A algunos escritores, por ejemplo, a L. Mártov, les place esquivar el hecho de la relación entre el imperialismo y el oportunismo en el movimiento obrero -- hecho que salta actualmente a la vista de un modo particularmente evidente -- por medio de razonamientos llenos de "optimismo oficial" (en el espíritu de Kautsky y Huysmans) tales como: la causa de los adversarios del capitalismo sería una causa perdida si precisamente el capitalismo avanzado condujera al reforzamiento del oportunismo o si precisamente los obreros mejor retribuidos se inclinaran al oportunismo, etc. No hay que dejarse engañar sobre la significación de ese "optimismo": es un optimismo con respecto al oportunismo, es un optimismo que sirve de tapadera al oportunismo. En realidad, la rapidez particular y el carácter singularmente repulsivo del desarrollo del oportunismo no sirve en modo alguno de garantía de su victoria sólida, del mismo modo que la rapidez de desarrollo de un tumor maligno en un cuerpo sano no puede hacer más que contribuir a que dicho tumor reviente más de prisa, a librar del mismo al organismo. Lo más peligroso en este sentido son las gentes que no desean comprender que la lucha contra el imperialismo, si no se halla ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo, es una frase vacía y falsa."

La clase trabajadora de las naciones desarrolladas podrá jugar un papel más trascendente en la lucha por el socialismo, una vez que se hayan agudizado las contradicciones económicas a lo interno de sus respectivas naciones y comiencen a experimentar las consecuencias más agudas de los reformismos estructurales a su régimen de bienestar social.

La natural división de intereses entre naciones pro imperialistas; restaurará la consciencia de clase proletaria y su concepto de solidaridad internacional, más allá del actual bla, bla, bla, de las sectas de izquierda fosilizadas, apresurará a los obrer@s a desligarse de los actuales cuadros oportunistas.

Mientras tanto, el cadáver yace en su tumba y el fantasma que recorrió las geografías, que nos mostró el Manifiesto Comunista de Marx y Engels en sus orígenes, se ha mudado a otras fronteras a continuar su misión.

Prevalece la tendencia por parte de la clase trabajadora a prestar oídos sordos a las convocatorias de sectas revisionistas de izquierda para escuchar sus viejos cánticos de sirena, y estas sectas, tienden a lo interno a la subdivisión y el apoyo de figurones de la complacencia reformista.

Sobran ejemplos favorables a la búsqueda de salidas más afines con la cordura y la construcción de un proyecto internacionalista de gran alcance desde la democracia, como en el caso del pueblo español en contra de la guerra durante el gobierno de Aznar y la posterior posición de Zapatero, al retirar las tropas de Irak; pero la lucha es dura al interior de las naciónes.

A modo de resumen de esta primera parte, diremos que la pregunta, Si, eres un país poderoso ¿Cómo ayudar? en términos generales, es motivadora y ofrece muchas perspectivas de enfoque, para asumir la responsabilidad de ofrecer una respuesta, o ¿Por qué no? manifestar un compromiso decididamente a favor de la paz, u otro, como hipótesis romántica, porque nada impide soñar, ya que es gratis, con un mundo más seguro, viviendo en paz y con mayores posibilidades para todos; a partir de algunos principios elementales de convivencia entre el género humano.

Sin embargo, como señalara Karl Marx en su prólogo a la primera edición del Capital, deberán cumplirse las leyes del Desarrollo Capitalista.

"En sí, y para sí, no se trata aquí del mayor o menor grado alcanzado, en su desarrollo, por los antagonismos sociales que resultan de las leyes naturales de la producción capitalista. Se trata de estas leyes mismas, de esas tendencias que operan y se imponen con férrea necesidad. El país industrialmente más desarrollado no hace sino mostrar al menos desarrollado la imagen de su propio futuro (...) No debemos engañarnos. Así como la guerra norteamericana por la independencia, en el siglo XVIII, tocó a rebato para la clase media europea, la guerra civil norteamericana del siglo XIX hizo otro tanto con la clase obrera europea. En Inglaterra el proceso de trastocamiento es tangible. Al alcanzar cierto nivel, habrá de repercutir en el continente. Revestirá allí formas más brutales o más humanas, conforme al grado de desarrollo alcanzado por la clase obrera misma. Prescindiendo de motivos más elevados, pues, su propio y particularísimo interés exige de las clases hoy dominantes la remoción de todos los obstáculos legalmente fiscalizables que traban el desarrollo de la clase obrera. Es por eso que en este tomo he asignado un lugar tan relevante, entre otras cosas, a la historia, el contenido y los resultados de la legislación fabril inglesa. Una nación debe y puede aprender de las otras. Aunque una sociedad haya descubierto la ley natural que preside su propio movimiento y el objetivo último de esta obra es, en definitiva, sacar a la luz la ley económica que rige el movimiento de la sociedad moderna , no puede saltearse fases naturales de desarrollo ni abolirlas por decreto. Pero puede abreviar y mitigar los dolores del parto.""

Es mucho lo que podría hacerse desde un "país poderoso" por la paz, como lo hicieron en su momento, los ciudadanos Martin Luther King y Malcom X, cuando explotaron las condiciones objetivas y subjetivas para enfrentar el odio racial.

Es a partir del sacrificio de los pueblos en la lucha de clases y no a la inversa, la adquisición de la consciencia para la transformación de la estructura sistémica y de la voluntad política de sus ciudadanos y gobernantes.

De ahí la intimidación y el oportunismo, de muchos de ellos, porque en diferentes ocasiones de la historia, los ciudadanos de los países "poderosos" pagaron caro, el asumir una actitud responsable frente a un conflicto, como sucedió en la Primera y la Segunda Guerra Mundial, cuando el imperialismo les impuso a precio de genocidio, un nuevo reparto del mundo.

Como ciudadanos pagaron en todos los órdenes de la vida, sus posiciones neutrales, a favor o en contra de la barbarie (Alemania, Italia, La Unión Soviética, Polonia, Hungría, Francia, España, Holanda, Noruega, Dinamarca, etc.)

O como dice Eduardo Galeano.

Eduardo Galeano
Eduardo Galeano

"El poder come miedo. Sin los demonios que crea, perdería sus fuentes de justificación, impunidad y fortuna. Sus satanes (Bin Laden, Saddam Hussein o los próximos que aparezcan) trabajan, en realidad, como gallinas de los huevos de oro: ponen miedo. ¿Qué conviene enviarles? ¿Verdugos que los ejecuten o médicos que los cuiden? El miedo distrae y desvía la atención. Si no fuera por los servicios que presta, lo evidente quedaría en evidencia: en realidad, el poder se mira al espejo y nos asusta contando lo que vio. Peligro, peligro, grita el peligroso."

 

II

 

La idea de que los ricos deben ser felices es completada por el espejismo de que los pobres deben ser míseros.

Del prólogo ESPEJISMOS DE LA POBREZA, en "Demasiado Bueno para ser Cierto" de George Bernard Shaw. (**)

"En los Estados Unidos, la guerra imperialista de 1898 contra España provocó una oposición de los "antiimperialistas", los últimos mohicanos de la democracia burguesa, los cuales calificaban de "criminal" dicha guerra, consideraban como una violación de la Constitución la anexión de tierras ajenas, denunciaban como "un engaño de los patrioteros" la actitud hacia el jefe de los indígenas filipinos Aguinaldo (al cual prometieron la libertad de su país y después desembarcaron tropas norteamericanas y se anexionaron las Filipinas), citaban las palabras de Lincoln: "cuando el blanco se gobierna a sí mismo, esto se llama autonomía; cuando se gobierna a sí mismo y, al mismo tiempo, gobierna a otros, no es ya autonomía, esto se llama despotismo"[*]. Pero mientras toda esa crítica tenía miedo de reconocer el lazo indisoluble existente entre el imperialismo y los trusts, y, por consiguiente, entre el imperialismo y los fundamentos del capitalismo; mientras temía unirse a las fuerzas engendradas por el gran capitalismo y su desarrollo, no pasaba de ser una "aspiración inocente".

El Imperialismo, Fase Superior Del Capitalismo de V.I. Lenin. (***)

 

Al oir: "responsabilidad de uno de los temas que preocupan por la paz y seguridad internacionales."

Pensamos:

1. Paz y seguridad internacionales, ¡Sí! Pero ¿De quién?

2. ¿A quién puede interesarle dentro de un país "no adinerado", esta temática?

3. ¿Cómo negociar con "naciones potencia" siendo un país "no adinerado"? ¿ A qué se refiere?

Según esta estructura interrogativa:

Sinónimo de "naciones potencia" = ayuda.

Sinónimo de países "no adinerados" = necesidad de negociar.

De ahí que la pregunta ¿Cómo negociar con "naciones potencia" siendo un país "no adinerado"? deba cuestionarse.

Propondríamos en todo caso la siguiente ¿Cómo podríamos organizarnos los ciudadanos de los países pobres, para crear mecanismos efectivos, que nos permitan vigilar a los gobiernos títeres y a exigirles la creación de instrumentos efectivos de vigilancia sobre las actuaciones de los "países poderosos" que nos afectan a todos los trabajadores del "tercer mundo" y al mismo tiempo, para que esos mismo países cumplan efectivamente con las obligaciones que les corresponde en materia de paz y seguridad internacional?

Como latinoamericanos tenemos la responsabilidad de asumir el tema de la paz y seguridad internacional, desde los intereses de nuestros pueblos, ya que la historia es una lucha de clases, para evitar caer en la paz de los sepulcros o la pax romana, que se ofrece en estratagemas imperialistas, como el Plan Colombia por citar un ejemplo.

El "tercer mundo", nomenclaturizado de manera excluyente, a partir de un acto de conmiseración y sometimiento de determinadas élites culturales del "mundo subdesarrollado" o viceversa; hacia o desde países, cuyos habitantes gozan de ciertos privilegios exclusivistas, y que se encuentran ubicados en distintas posiciones geográficas del globo terráqueo, dominado por grupos económicos poderosos.

El imperialismo como fase particular del capitalismo, a través de sus intermediarios ideológicos, incluye demagógicamente a pobres extremos y ciudadanos de escasos recursos, como parte del mundo cuando le conviene y se trata de responsabilidades de los pobres de la tierra hacia él; pero en la práctica, margina a la mayoría de la humanidad de sus derechos más básicos y les impone mediante métodos violentos, las condiciones de vida más denigrantes que puedan existir, en materia de salud, educación, deuda externa, explotación de materias primas, barreras arancelarias, inmigración y un largo etc.

Como cómplice idóneo para adulterar la realidad de explotación proveniente de las fuentes imperiales, aparece la izquierda revisionista, haciendo caras largas, hacia la mayor parte de los países "tercermundistas" mientras se masturba ideológicamente, con aquellos países, que de acuerdo a sus parámetros, están al último grito de la moda revolucionaria.

Concentrando su atención en los aspectos revolucionarios de esos países, que les puedan ofrecer problemas en el futuro, dentro de su status rentista en general; ya sea por medidas revolucionarias aplicadas en algunos de los países "no adinerados", o por leyes de reforma agraria, nacionalizaciones, protección arancelaria, ampliación de relaciones internacionales, etc y le reste en un futuro, capacidad monopólica a su capitalismo.

Ejemplos de oportunismo de este tipo son reflejados hacia la revolución cubana, la revolución bolivariana, el líder Mugabe, la revolución china, etc, en donde se juegan las dos cartas, para quedar bien con Dios y con el Diablo.

Como agentes imperialistas que son, trabajan en varios frentes, entre ellos el reforzamiento ideológico del sistema de explotación a favor de sus transnacionales y con la oposición neoliberal, apoyados por granujas propios o extraños, que apuntan hacia los mismos objetivos.

Ofreciendo paliativos declamatorios, apoyando el turismo de izquierda y el lameculismo imperial, cuidándose muy bien de guardar las apariencias, que por supuesto, contravienen en la práctica, los principios del internacionalismo proletario.

A simple vista, las razas humanas, los conglomerados poblacionales del mundo, pasan antes por una minuciosa clasificación de tipo económico racista, para decretar que hay un primer mundo, un segundo, un tercero, un cuarto, un quinto; o como dijera el Sr. Bush "oscuros rincones del planeta", la cual constituye, a todas luces, la última de todas las aportaciones al diccionario excluyente de la humanidad y ¿Por qué no? de la seguridad internacional.

Los estados son clasificados profesoralmente en Latinoamérica, como "países no adinerados" o "naciones potencia" en las aulas del "subdesarrollo", siguiendo estrictamente "planes educativos", como el Plan Puebla Panamá, donde nuestros países son ubicados en desventaja económica, a partir de la geografía y el número de masas pauperizadas.

Una reflexión sobre este tema, la encontramos en "Sobre El Materialismo Dialéctico y El Materialismo Histórico" de José Visarionovich Stalin, escrita en Septiembre de 1938.

Stalin.
José Stalin.

"¿Qué se entiende, desde el punto de vista del materialismo histórico, por "condiciones de vida material de la sociedad", que son las que determinan, en última instancia, la fisonomía de la sociedad, sus ideas, sus concepciones, instituciones políticas, etc.?

¿Cuáles son, en realidad, esas "condiciones de vida material de la sociedad", cuáles son sus rasgos característicos?

Es indudable que en este concepto de "condiciones de vida material de la sociedad" entra, ante todo, la naturaleza que rodea a la sociedad, el medio geográfico, que es una de las condiciones necesarias y constantes de la vida material de la sociedad y que, naturalmente, influye en el desarrollo de ésta. ¿Cuál es el papel del medio geográfico en el desarrollo de la sociedad? ¿No será, acaso, el medio geográfico el factor fundamental que determina la fisonomía de la sociedad, el carácter del régimen social de los hombres, la transición de un régimen a otro?

El materialismo histórico contesta negativamente a esta pregunta.

El medio geográfico es, indiscutiblemente, una de las condiciones constantes y necesarias del desarrollo de la sociedad e influye, naturalmente, en él, acelerándolo o amortiguándolo. Pero esta influencia no es determinante, ya que los cambios y el desarrollo de la sociedad se producen con una rapidez incomparablemente mayor que los que afectan al medio geográfico. En el transcurso de tres mil años, Europa vio sucederse uno tras otro tres regímenes sociales: el del comunismo primitivo, el de la esclavitud y el régimen feudal, y en la parte oriental de Europa, en la U.R.S.S., también se sucedieron cuatro. Pues bien durante este tiempo las condiciones geográficas de Europa o no sufrieron cambio alguno, o, si sufrieron alguno, fue tan leve que la Geografía no cree que merece la pena registrarlo. Y se comprende que sea así. Para que el medio geográfico experimente cambios de cierta importancia, hacen falta millones de años, mientras que en unos pocos cientos o un par de miles de años pueden producirse incluso cambios de la mayor importancia en el régimen social.

De aquí se desprende que el medio geográfico no puede ser la causa fundamental, la causa determinante del desarrollo social, pues lo que permanece casi invariable a través de decenas de miles de años no puede ser la causa fundamental a que obedezca el desarrollo de lo que en el espacio de unos cuantos cientos de años experimenta cambios radicales.

Asimismo, es indudable que el crecimiento de la población, la mayor o menor densidad de población es un factor que forma también parte del concepto de las "condiciones materiales de vida de la sociedad", ya que entre estas condiciones materiales se cuenta como elemento necesario el hombre, y es imposible la vida material de la sociedad sin un determinado mínimo de seres humanos. ¿No será, acaso, el desarrollo de la población el factor cardinal que determina el carácter del régimen social en que viven los hombres?

El materialismo histórico contesta negativamente también a esta pregunta.

Es indudable que el crecimiento de la población influye en el desarrollo de la sociedad, facilitando o entorpeciendo este desarrollo, pero no puede ser el factor cardinal a que obedece, ni su influencia sobre el desarrollo de la sociedad puede tener un carácter determinante, ya que el crecimiento de la población de por sí no nos ofrece la clave para explicar por qué un régimen social dado es sustituido precisamente por un determinado régimen nuevo y no por otro, por qué el régimen del comunismo primitivo fue sustituido precisamente por el régimen de la esclavitud, el régimen esclavista por el régimen feudal y éste por el burgués, y no por otros cualesquiera.

Si el crecimiento de la población fuese el factor determinante del desarrollo social, a una mayor densidad de población tendría que corresponder forzosamente, en la práctica, un tipo proporcionalmente más elevado de régimen social. Pero, en realidad, no ocurre así. La densidad de la población de China es cuatro veces mayor que la de los Estados Unidos, a pesar de lo cual los Estados Unidos ocupan un lugar más elevado que China en lo que al desarrollo social se refiere, pues mientras que en China sigue imperando el régimen semifeudal, los Estados Unidos hace ya mucho tiempo que han llegado a la fase culminante del desarrollo del capitalismo. La densidad de población de Bélgica es 19 veces mayor que la de los Estados Unidos y 26 veces mayor que la de la U.R.S.S., y sin embargo, Norteamérica sobrepasa a Bélgica en lo tocante a su desarrollo social, y la U.R.S.S. le lleva de ventaja toda una época histórica, pues mientras que en Bélgica impera el régimen capitalista, la U.R.S.S. ha liquidado ya el capitalismo e instaurado el régimen socialista.

De aquí se desprende que el crecimiento de la población no es ni puede ser el factor cardinal en el desarrollo de la sociedad, el factor determinante del carácter del régimen social, de la fisonomía de la sociedad.
a) ¿Cuál es, pues, dentro del sistema de las condiciones de vida material de la sociedad, el factor cardinal que determina la fisonomía de aquélla, el carácter del régimen social, el paso de la sociedad de un régimen a otro?

Este factor es, según el materialismo histórico, el modo de obtención de los medios de vida necesarios para la existencia del hombre, el modo de producción de los bienes materiales: del alimento, del vestido, del calzado, de la vivienda, del combustible, de los instrumentos de producción, etc., necesarios para que la sociedad pueda vivir y desarrollarse.

Para vivir, el hombre necesita alimentos, vestido, calzado, vivienda, combustible, etc.; para tener estos bienes materiales, ha de producirlos, y para poder producirlos necesita disponer de instrumentos de producción, con ayuda de los cuales se consigue el alimento, se fabrica el vestido, el calzado, se construye la vivienda, se obtiene el combustible, etc.; necesita saber producir estos instrumentos y servirse de ellos.

Instrumentos de producción con ayuda de los cuales se producen los bienes materiales, y hombres que los manejan y efectúan la producción de los bienes materiales, por tener una cierta experiencia productiva y hábitos de trabajo: tales son los elementos que, en conjunto, forman las fuerzas productivas de la sociedad.

Pero las fuerzas productivas no son más que uno de los aspectos de la producción, uno de los aspectos del modo de producción, el aspecto que refleja la relación entre el hombre y los objetos y fuerzas de la naturaleza empleados para la producción de los bienes materiales. El otro aspecto de la producción, el otro aspecto del modo de producción, lo constituyen las relaciones de unos hombres con otros dentro del proceso de la producción, las relaciones de producción entre los hombres. Los hombres no luchan con la naturaleza y no la utilizan para la producción de bienes materiales aisladamente, desligados unos de otros, sino juntos, en grupos, en sociedades. Por eso, la producción es siempre y bajo condiciones cualesquiera una producción social. Al efectuar la producción de los bienes materiales los hombres establecen entre sí, dentro de la producción, tales o cuales relaciones mutuas, tales o cuales relaciones de producción. Estas relaciones pueden ser relaciones de colaboración y ayuda mutua entre hombres libres de toda explotación, pueden ser relaciones de dominio y subordinación o pueden ser, por último, relaciones de transición entre una forma de relaciones de producción y otra. Pero, cualquiera que sea su carácter, las relaciones de producción constituyen -siempre y en todos los regímenes- un elemento tan necesario de la producción como las mismas fuerzas productivas de la sociedad.

En la producción -dice Marx- los hombres no actúan solamente sobre la naturaleza, sino que actúan también los unos sobre los otros. No pueden producir sin asociarse de un cierto modo, para actuar en común y establecer un intercambio de actividades. Para producir, los hombres contraen determinados vínculos y relaciones, y a través de estos vínculos y relaciones sociales, y solo a través de ellos, es como se relacionan con la naturaleza y como se efectúa la producción

(C. Marx y F. Engels, Obras Escogidas, t. 1, pág. 261, ed. alemana).

Consiguientemente, la producción, el modo de producción, no abarca solamente las fuerzas productivas de la sociedad, sino también las relaciones de producción entre los hombres, siendo, por tanto, la forma en que toma cuerpo la unidad de ambas dentro del proceso de la producción de bienes materiales.
b) La primera característica de la producción es que jamás se estanca en un punto durante un largo período, sino que cambia y se desarrolla constantemente, con la particularidad de que estos cambios ocurridos en el modo de producción provocan inevitablemente el cambio de todo el régimen social, de las ideas sociales, de las concepciones e instituciones políticas, provocan la reorganización de todo el sistema social y político. En las diversas fases de desarrollo, el hombre emplea diversos modos de producción o, para decirlo en términos más vulgares, mantiene distinto género de vida. Bajo el régimen del comunismo primitivo, el modo de producción empleado es distinto que bajo la esclavitud, bajo el régimen de la esclavitud es distinto que bajo el feudalismo, etc. Y, en consonancia con esto, varían también el régimen social de los hombres, su vida espiritual, sus concepciones, sus instituciones políticas.

Según sea el modo de producción existente en una sociedad, así es también, fundamentalmente, esta misma sociedad y así son sus ideas y sus teorías, sus concepciones e instituciones políticas.

O, para decirlo en términos más vulgares, según vive el hombre, así piensa.

Eso significa que la historia del desarrollo de la sociedad es, ante todo, la historia del desarrollo de la producción, la historia de los modos de producción que se suceden unos a otros a lo largo de los siglos, la historia del desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción entre los hombres.

Eso quiere decir que la historia del desarrollo de la sociedad es, al mismo tiempo, la historia de los propios productores de bienes materiales, la historia de las masas trabajadoras, que son las fuerzas fundamentales del proceso de producción y las que llevan a cabo la producción de los bienes materiales necesarios para la existencia de la sociedad.

Eso quiere decir que la ciencia histórica, si pretende ser una verdadera ciencia, no debe seguir reduciendo la historia del desarrollo social a los actos de los reyes y de los caudillos militares, a los actos de los "conquistadores" y "avasalladores" de Estados, sino que debe ocuparse ante todo de la historia de los productores de los bienes materiales, de la historia de las masas trabajadoras, de la historia de los pueblos.

Eso quiere decir que la clave para el estudio de las leyes de la historia de la sociedad no hay que buscarla en las cabezas de los hombres, en las ideas y concepciones de la sociedad, sino en el modo de producción aplicado por la sociedad en cada uno de sus períodos históricos, es decir, en la economía de la sociedad.

Eso quiere decir que la tarea primordial de la ciencia histórica es el estudio y el descubrimiento de las leyes de la producción, de las leyes del desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, de las leyes del desarrollo económico de la sociedad.

Eso quiere decir que el Partido del proletariado, para ser un verdadero partido, debe, ante todo, conocer las leyes del desarrollo de la producción, las leyes del desarrollo económico de la sociedad.

Eso quiere decir que en política, para no equivocarse, el Partido del proletariado debe, ante todo, tanto en lo que se refiere a la formación de su programa como en lo que atañe a su actuación práctica, arrancar de las leyes del desarrollo de la producción, de las leyes del desarrollo económico de la sociedad."

Para los interesados en la figura del Camarada Stalin, ponemos a la disposición, estos interesantes aportes:

http://www.marxismoeducar.cl/trot03.htm

http://er.users.netlink.co.uk/biblio/stalin/Shamir.htm

***

Es usual, que se reprima servilmente a los estudiantes de escasos recursos económicos que tienen el sentido común de asumir iniciativas e interrogantes políticas y sociales sobre las causas del subdesarrollo, mucho más comprometidas, que las de sus "pares" académicos de estratos económicos más altos, (como en todo, con sus particulares excepciones) porque muchos de esos estudiantes, decíamos, son venidos de la pobreza, les ha tocado asumir responsabilidades como adultos desde niñ@s y para ést@s el estudio en principio, es una vía de superar la pobreza de sus hogares.

Esto último parece no importar demasiado a los profesores de las instituciones educativas tipo Plan Puebla Panamá, pues fomentan un tipo de educación, apta sólo para producir descerebrización, a favor de las políticas neoliberales en el continente, como el TLC y el ALCA.

Esta postura ideológica vasalluna, incoada desde la edad escolar hasta la "educación superior", constituye un formidable amaestramiento de sumisión orquestado para un mejor resolver, desde las directrices superestructurales educacionales del sistema capitalista mundial. De ahí, que la clasificación eufemística "no adinerado" no obedece tan sólo a un capricho lingüístico, sino más bien a una constante histórica de conquista, sumisión, neocolonialismo, pillaje, brutalidad, saqueo, explotación de las materias primas en las reservas naturales que yacen depositadas en el subsuelo, de los irónicamente "paises no adinerados".

Todo eso nos es completamente desconocido, a menos que medien condiciones en el orden de los factores objetivos y subjetivos en los "países subdesarrollados" para adquirir formaciones intelectuales de tipo académico o autodidacta que contribuyan a desarrollar una actitud, en el educando, de análisis crítico sobre el origen y el desarrollo de los fenómenos políticos, económicos, sociales, militares, religiosos, artísticos, etc.

Sin embargo, dentro de las distintas clases sociales que se oponen entre sí, se da el fenómeno incoado, desde la visión "paternalista" del sistema capitalista, de la promoción de nuevos segmentos de "privilegio", que tiendan a reproducir la ideología dominante, y cuyos elementos provienen de sectores de escasos recursos económicos.

Siendo esto último, no más que un paliativo social y no un derecho extendible a toda la ciudadanía.

De esta manera se pretende captar tan sólo, elementos con marcadas tendencias al reaccionarismo que puedan ser utilizables en un futuro, para que asuman responsabilidades en sus posiciones laborales, dentro de las instituciones de los diferentes países "no adinerados", que al mismo tiempo promuevan la descalificación de la lucha de clases y trabajen en contra de la superación de las contradicciones económicas políticas y sociales que son generadas por el imperialismo.

Sobran ejemplos truculentos, en los medios de destrucción masiva de comunicación social, que tratan asuntos de "escalamiento" en los que "sencillos" trabajadores llegan a convertirse en astronautas, presidentes de repúblicas, super estrellas o millonarios de la noche a la mañana, ocultando del público, la vocación oportunista de la ideología neoliberal en estos panfletos, promovida por los gobiernos "títeres".

Somos de la opinión, que en cuanto al acceso e impartimiento de las distintas materias académicas y la aplicación de conocimientos en pro del desarrollo de nuestros pueblos, se debe ir más allá de las demagógicas declaraciones de los gobernantes de republiquetas pro imperialistas, y estas no se deben enmarcar en un determinismo socio económico, político y cultural, a ultranza de las necesidades puntuales de una región concreta.

Un brillante ejemplo en materia de Educación Política y Económica, en el que la Revolución Cubana, ha venido desarrollando importantes experiencias, y cuyos resultados debieran tomar en cuenta los gobiernos latinoamericanos, sería el tema de la saturación de los mercados laborales a causa de una mala planificación en la formación académica de los países subdesarrollados.

En el libro "Che el Camino del Fuego" de Orlando Borrego leemos:

"Según el Che las universidades hasta entonces habían marchado a ciegas ante la admonición del proceso económico seguido en el país y habían graduado profesionales que luego no tenían fuentes de trabajo y se desviaban hacia otras actividades para poder subsistir.

También surgían por esa época los defensores de la vocación a ultranza con los que el Che no estaba precisamente de acuerdo. Consideraba ese criterio como falso y no aceptaba que un caso individual aislado fuera representativo, desde el punto de vista estadístico, como para impedir la programación de carreras en función de los intereses nacionales.

Aceptaba que existían vocaciones básicas, pero como las distintas ramas científicas estaban tan diferenciadas por un extremo y tan íntimamente unidas por el otro nadie podía predecir "en los albores de su desarrollo intelectual", cuál sería su verdadera vocación. Para explicar sus reticencias a tal enfoque, anteponía su ejemplo personal. Se había iniciado en una carrera universitaria estudiando ingeniería, luego se hizo médico, después fue Comandante Guerrillero y por último, explicaba irónicamente, "me presento como 'diseñador'".

En el curso del desarrollo científico ya no se hablaba de la química o de la física, sino de la fisicoquímica y no se conocería nada a fondo de ambas materias sin el conocimiento de las matemáticas.

En las discusiones sobre el tema, el Che introducía un concepto abarcador acerca de la docencia universitaria:

Creo que se debe pensar constantemente en función de masas, sin creer que nosotros somos otra cosa que individuos y celosos defensores de nuestra individualidad, y capaces de mantener nuestros criterios una y mil veces en cuantos menesteres fueren necesarios para hacer un análisis y un cálculo de las necesidades de un país; es criminal pensar en individuos porque las necesidades del individuo quedan absolutamente diluidas frente a las necesidades del conglomerado humano, de todos los compatriotas de ese individuo."

Enrique Oltuski nos dice al respecto del autor Orlando Borrego:

"Orlando Borrego fue el colaborador más cercano del Che durante los años en que éste dirigió el Ministerio de Industrias y otras instituciones en Cuba. En esa época el Comandante Guevara también desarrolló una intensa labor en el campo de las relaciones internacionales de la Revolución Cubana.

El multifacético trabajo del Che le permitía tener una visión de carácter mundial. Su vasta cultura más una actitud antidogmática y creativa dieron fertilidad a su análisis científico para conocer a fondo los males del capitalismo y los errores cometidos en los países socialistas de Europa en su tránsito hacia una nueva sociedad. Toda su obra es "un grito dado desde el subdesarrollo".

Gracias a su identificación con Fidel Castro tuvo la oportunidad de aplicar sus ideas en la creación del proyecto revolucionario cubano. Desarrollo e implantó un sistema económico integral en la industria y otros sectores, cuya aspiración suprema era "la formación del hombre nuevo".

Borrego que vivió este novedoso proceso día a día junto al Che ha reunido por primera vez en este libro la historia de aquellos tiempos y lo ha logrado de manera organizada y lúcida, destacando las conclusiones y enseñanzas de cada etapa. Junto a ello, una narrativa matizada de anécdotas no conocidas hasta hoy nos acerca como nunca a conocer la personalidad del Che.

Sin dudas esta es la obra más importante que ha sido escrita hasta el presente sobre el pensamiento del Che y su vinculación con la práctica social. El autor ha combinado de manera magistral sus vivencias personales con la interpretación surgida del arsenal teórico práctico desarrollado por el Guerrillero Heroico en el seno de la Revolución Cubana hasta su segunda partida de Cuba para ir a encabezar la Guerrilla Boliviana.".

Para tener una idea más acabada sobre la importancia de este libro dedicado al Comandante Ché Guevara escrito por Orlando Borrego Díaz ( Holguín, Cuba, 1936). Destacamos del libro una síntesis curricular del autor:

"Perteneció a la Columna 8 "Ciro Redondo" bajo el mando del Comandante Ernesto Che Guevara donde alcanzó el grado de primer teniente. Después del triunfo de la Revolución ocupó los cargos de Jefe de la Junta Económica Militar del Regimiento de La Cabaña (1959), Segundo Jefe del Departamento de Industrialización y luego Jefe de dicho departamento (1959-1960). Subsecretario de Industrias Básicas y luego viceministro primero del Ministerio de Industrias (1961-1964).

Ministro de la Industria Azucarera (1964-1968). Licenciado en Economía en la Universidad de La Habana (1973). Asesor del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros (1973-1980). Doctor en Ciencias Económicas en el Instituto de Economía Matemática de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética (1980). Actualmente es asesor económico de la Cátedra "Che Guevara" de la Universidad de La Habana y trabaja como asesor del Ministerio de Transporte de Cuba. Sus publicaciones más conocidas son: El desarrollo de la industria azucarera en Cuba (1965), La ciencia de dirección, antecedentes y enfoques actuales (1987), El Che en el socialismo (1989), El Che en el siglo xxi (1997)."

Las personas interesadas en bajar este importante libro, pueden hacerlo libremente, desde esta dirección, entre otras de la red. Por su extensión, tarda unos minutos en bajar.

http://costaricaenginebra.tripod.com/sitebuildercontent/sitebuilderfiles/3417.pdf

Existen muchos millones de personas en estado de pobreza y miseria extrema en la mayor parte de las poblaciones de Nuestra América, y esto es debido, entre otras condiciones impuestas, al sistema de expoliación económica hacia dentro prácticado por las respectivas oligarquías nacionales al servicio incondicional de las "naciones potencia". (Léase capital transnacional.)

Como ejemplo referimos la condición de los indígenas mineros bolivianos en comparación con el sistema de vida de los mineros del mundo desarrollado.

Imperialismo Fase Superior del Capitalismo de Lenin dice: "¡El beneficio de los rentistas es cinco veces mayor que el beneficio del comercio exterior del país más "comercial" del mundo! ¡He aquí la esencia del imperialismo y del parasitismo imperialista!

Por este motivo, la noción de "Estado-rentista" (Rentnerstaat ) o Estado-usurero ha pasado a ser de uso general en la literatura económica sobre el imperialismo. El mundo ha quedado dividido en un puñado de Estados-usureros y una mayoría gigantesca de Estados deudores."

Como el sistema capitalista mundial, entra en crisis periódicas, que lejos de agotarlo a corto plazo, le obligan a recuperarse violentamente, sin importarle razones de índole moral, ético, religioso, etc, entonces hecha mano a grandes actos de representación, que son puro teatro de masas, para sacar adelante, la barcaza de la tempestad; y en este momento, es que entran a jugar un rol importante los activistas oportunistas de la izquierda posternada marxista, debidamente domesticada y estimulada desde los tiempos de la guerra fría, por "golosinas" como la adquisición de bienes dentro del sistema capitalista, para llevar, acríticamente, un modo de vida al estilo burgués, pequeño burgués o de aristocracia obrera.

De ahí que, antes de proceder ciegamente a aceptar definiciones lingüísticas sobre nuestros países, como la de "país no adinerado" y rendirnos al altar excluyente de fraseologías de uso común entre sumisos y poderosos; nuestro deber revolucionario, será en primer lugar, cuestionarnos absolutamente todo, lo que se nos diga, y ver que hay oculto ideológicamente, en el subtexto, de cada una de las palabras.

Repasando la historia de Cuba, en el libro de Orlando Borrego, específicamente en el área económica a mediados del año 1959, el Ché Guevara señalaba que había tres obligaciones fundamentales que tenía que cumplir la clase obrera en ese momento para alcanzar su verdadera y definitiva independencia.

"Por otra parte, el Che marcaba otra gran diferencia entre los dos sistemas de desarrollo, el de la libre empresa y el desarrollo revolucionario. En el primero, la riqueza se concentraba en las manos de los afortunados, de los allegados al gobierno y de los más hábiles, quienes participaban en los negocios ilícitos. En el otro sistema la riqueza estaría destinada a convertirse en patrimonio del pueblo. No habría, además, entrega de las riquezas a los monopolios extranjeros y se haría todo lo posible por ir rescatando poco a poco la riqueza conculcada de los monopolios. En forma jocosa reafirmaba algo dicho por Fidel al denominar las nuevas empresas "Pueblo Company S.A." No negaba que el camino sería difícil, y que al marchar por él había que enfrentarse a dos batallas ineludibles: la de la defensa física del país y la batalla de la industrialización.

El lenguaje del Che era muy claro, prefería ser directo sin utilizar el disfraz de los llamados políticos demócratas u hombres de izquierda moderados. No se podía hablar al pueblo con lenguaje revolucionario y estar conversando en la puerta de atrás con los grandes monopolios. Pero también era directo al hablar de los deberes de los trabajadores. En términos económicos, había tres obligaciones fundamentales que en aquel momento tenía que cumplir la clase obrera para su verdadera y definitiva independencia: la primera era producir; la segunda, ahorrar, y la tercera, organizarse. Las tres obligaciones podían entrar en choque con el "común denominador" que había hecho la clase obrera de sus aspiraciones y de sus luchas con la clase patronal. Los obreros confundidos podían identificar el llamado a producir en el mismo sentido en que se lo exigían los capitalistas, lo que muchas veces significaba que a más productividad más riqueza para los patronos, y en ocasiones desplazamientos de sus compañeros de trabajo. Y eso era cierto. De ahí la aparente contradicción entre la situación presente y la del pasado reciente. Pero es que la producción, en las nuevas condiciones, estaría totalmente destinada a aumentar las riquezas para que el Estado pudiera invertir más en nuevas fuentes de trabajo y con un tipo de producción que no produjera el desplazamiento de ningún trabajador.

Se trataba, según el Che, de una primera etapa de la industrialización donde no se podría aspirar a una alta concentración de capital siempre y cuando se pudiera garantizar la eliminación del desempleo. Luego llegaría el momento en que con el desarrollo de una base técnica superior se pudiera pasar a un proceso de industrialización intensiva de más alta productividad.

La segunda obligación relacionada con el ahorro exigía otra explicación. Producir y ahorrar en las nuevas condiciones significaba más beneficios para los trabajadores y para el pueblo en general y no para aumentar la riqueza del antiguo patrón capitalista. El Che reclamaba la mayor inventiva de los trabajadores para que no se gastara, de manera inútil, un centavo. Obviamente no se podía llamar a nadie al ahorro y al sacrificio cuando los beneficios iban a engrosar las riquezas de los poseedores de capital y nunca a los obreros. Pero con el desarrollo económico dirigido por el Gobierno Revolucionario, cada centavo ahorrado estaría destinado a nuevas fábricas en beneficio del pueblo. El Che hablaba con la convicción de que la participación del Estado sería cada vez mayor y que por lo tanto las obligaciones de la clase obrera también serían cada vez mayores. La tercera obligación de la clase obrera, ya enunciada, era la de organizarse, y no hacerlo en el sentido organizativo que habían tenido las luchas sindicales en épocas anteriores.

Ahora era necesario organizarse para rendir más a la Revolución, que significaba aportar más al pueblo y a la propia clase obrera. Un ejemplo de la transformación organizativa que explicaba el Che era la que tenía que producirse en la relación entre obreros y campesinos. La diferencia entre ambas fuerzas se iría reduciendo en la medida en que miles de obreros agrícolas pasaran a trabajar la tierra por métodos mecanizados. De esa forma se convertirían cada vez en obreros más técnicos y el contenido de su organización iría cambiando. Su fuerza organizativa adquiriría una nueva dimensión como agrupación humana, siempre puesto el interés en el beneficio colectivo. Y enfatizaba el Che: ...Y así sucesivamente, cada agrupación humana es más importante que el individuo, y todo el grupo de un sector obrero es más importante que el sindicato de un centro de trabajo, y todos los obreros son más importantes que uno. Eso es algo que hay que comprender; hay que organizarse nuevamente para cambiar la mentalidad anterior.

Cambiar la mentalidad del jefe del sindicato, que no tiene como función ser el que grita más contra el patrón, ser el que impone a veces medidas absurdas dentro del orden de la producción, pero tienden falsamente a hacer que un obrero esté allí, ganando algo, aunque no haga nada. El obrero que hoy cobre un sueldo, sin hacer nada, está en realidad conspirando contra la nación y contra sí mismo. ...El dirigente obrero y el obrero en general tendrán entonces participación en el proceso productivo. Nosotros no hemos podido avanzar más porque, incluso, hay muchas fábricas donde no se puede discutir, porque hay un sindicato hostil o porque los obreros no han comprendido todavía la médula de la cuestión. Y si el sindicato habla con la administración creen que el sindicato, la jefatura del sindicato, es una jefatura claudicante. Todas esas cosas deben desaparecer, porque nuestra tarea, la tarea de la industrialización del país, la más grande tarea de Cuba actual, no puede hacerse de ninguna manera, por la voluntad de unos cuantos, no por el genio de unos cuantos, ni de uno. La tarea nuestra es ver el mejor camino y explicarlo, pero la tarea del pueblo es ayudar a ver ese buen camino, contribuir con todo su esfuerzo a que la marcha por ese camino sea acelerada y corregir siempre los errores por un método constructivo.

Cuando el Che pronunciaba estas palabras a mediados del año 1959, todavía el país estaba sufriendo el azote del desempleo heredado del gobierno anterior. Una de las interrogantes más angustiosas de los jóvenes de esa época era la incertidumbre sobre su futuro económico. Los que habían tenido la oportunidad de alcanzar alguna calificación técnica no sabían si podrían conseguir trabajo para mantenerse o si tendrían alguna oportunidad para servir a su país y poder formar una familia. Sin embargo, el Che estaba tan seguro sobre las expectativas de desarrollo económico de la Revolución que fue capaz de anunciar públicamente el compromiso de garantizar trabajo para los próximos dos años a todos los técnicos que se graduaran en los distintos centros docentes del país. Sus pronósticos fueron cumplidos y a finales de 1962 ya se había erradicado prácticamente el desempleo en Cuba."

***

¿Son realmente tan poderosas las "naciones potencia" como dicen y en dónde descansa la fuerza de su poderío, para someter a su voluntad, a los pueblos de los países "no adinerados"?

Para las "naciones potencia" su poder descansa en la capacidad destructiva de sus armas, el ejercicio del terrorismo de estado, la transmisión del miedo, la provocación del hambre, la promoción del analfabetismo entre los pueblos, la degradación o aniquilamiento total de programas de salud, la manipulación de ciertos valores abstractos, el uso de la demagogia, la mentira, la traición, la compra de conciencias, el aprovechamiento del arribismo social de algunos individuos, etc.

¿Cómo podríamos asumir la responsabilidad temática que nos ha solicitado el estimado amigo dominicano, que se ajuste a las actuales condiciones de la lucha emancipatoria en Latinoamérica, sin caer en el charco de la conmiseración y al mismo tiempo darle el tratamiento debido al tema?

En primer lugar, no partamos del ejercicio de la historia oficial, academicista y/o foránea, tipo Alianza para el Progreso, Plan Puebla Panamá, TLC, ALCA, Plan Colombia etc; sinó de la historia de los próceres de Nuestra América y de la historia del desarrollo del movimiento obrero revolucionario, como referencia importante.

Esta afirmación, no pretende negar en absoluto, el valor de lo académico.

Jesucristo decía: "Sed mansos como palomas, pero astutos como serpientes", "Mirad que nadie os engañe", y la aplicación práctica de estas palabras, solo es posible entenderla de la misma situación que nos ha tocado vivir en América Latina, como corderos en medio de lobos.

En el homenaje al Prócer de la independencia antillana, el puertoriqueño, Ramón Emeterio Betances, nacido el 8 de abril de 1827, el Proyecto Correos para la Emancipación en su número 263, reunió los pensamientos de Luis Saracho, Arturo Vásquez Rangel, Ramón O'Neill, José Martí y Paul Estrade, los que nos remiten al carácter de la historia latinoamericana y caribeña, de la cual hablamos.

 

Betances Alacán
Ramón Emeterio.

 

"PUERTO RICO:
BETANCES Y SU VISIÓN DEL FUTURO.
Por Luis Saracho, profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, miembro del Comité Central de Unidad Obrera y Socialista y del Comité Amig@s de Puerto Rico

El político antillano Don Ramón Emeterio Betances Alacán es un verdadero hijo de las Antillas, aunque nació en la isla de Puerto Rico, su corazón y su razón política miraba más allá.

El siglo XIX es el nacimiento de una nueva realidad política mundial con el advenimiento de las Naciones-Estado latinoamericanas. Inició como una época revolucionaria, que marcó el fin del orden monárquico medieval español y un nuevo orden social, alrededor de la aparición de naciones libres y soberanas. Surgió como todos, con una infinidad de contradicciones, arrastrando las rémoras del pasado y abriendo el nuevo camino.

Betances nació en 1827 en el pueblo de Cabo Rojo, Ya adolescente, cursó estudios de bachiller en Letras y Ciencias en el Colegio Real, en Toulouse, en el Sur de Francia, ingresando en 1848 a la Facultad de Medicina de la Universidad de Paris, y siendo estudiante, participó en Francia, en la revolución del 24 de febrero de 1848 que derrocó la monarquía e implantó la Segunda República Francesa. Allí, en la Francia convulsa, plenamente identificado con aquellos que vivían en la pobreza extrema, la miseria y desesperación, con los muertos y heridos, víctimas todos de los atropellos de la sociedad adinerada del momento. En las barricadas populares construyó su "compromiso de solidaridad con las causas justas." En la lucha solidaria y victoriosa del pueblo contra sus opresores, aprendió en el campo de acción , las primeras lecciones políticas sobre el valor de la libertad, la igualdad y la justicia social que marcaron su espíritu revolucionario.

Luego de terminar sus estudios, regresó a Puerto Rico y revalidó su título de médico cirujano el 15 de abril de 1856. Su regreso a la colonia antillana española, debió ser un contraste muy fuerte al confrontarse con la esclavitud negra y el trabajo servil de los jornaleros (lacras sociales prohibidas por la propia revolución triunfante de 1848) ; por la enorme movilización política europea y por el avance del imperialismo europeo francés y sus aventuras colonialistas. Por otra parte en los Estados Unidos de Norteamérica (EU) se incluyó en el debate político sobre el esclavismo, mismo que terminaría con la guerra de secesión. Betances se incorpora a ese debate mundial y f ue el iniciador de la campaña exitosa para emancipar a los esclavos en Puerto Rico mediante la Asociación Abolicionista, din&aacu te;mica que influyó muchísimo con los de Cuba .

Su pensamiento y su acción política, le obligó a vivir en distintas islas del Caribe, desterrado y perseguido políticamente. La intervención militar española en Santo Domingo en los años sesenta de ese siglo, para sofocar los intentos independentistas, lo involucró. En su destierro, comprendió plenamente la magnitud del enemigo imperialista español. Posteriormente en 1867, en Nueva York, clandestinamente colabora en la creación del Comité Revolucionario de Puerto Rico, que fue el organismo político que llevó a cabo la proclama de los 10 Mandamientos, el promotor del Grito de Lares en Puerto Rico (23, sept. 1868) y de la Confederación Antillana

El planteamiento político de Betances fue amplio en su dimensión política, pues sabía bien que la autonomía insular de las Antillas era una ilusión, es decir, por su dimensión física y social no pueden ser autarquicas, necesitan del comercio internacional, para compensar sus limitaciones físicas en la disponibilidad de recursos naturales.

Por otra parte, también comprendió que la situación geopolítica de las Antillas, por su situación geográfica, las convertía en la antesala de Latinoamérica, y ello favorecía al control político y militar de quien las dominase. Por lo anterior, pensar en la independencia de las islas como naciones aisladas a Betances le pareció un proyecto poco viable. Las necesidades económicas y la defensa ante los imperialismos europeos o el emergente americano, redondeaban la idea de crear una Confederación Antillana mediante la independencia de Puerto Rico y Cuba. Su proclama del 16 de julio de 1867 decía: " ¡Puertorriqueños preparaos a ser los primeros, vuestro es el honor, vuestro será la gloria. Cuba os seguirá y os prestará ayuda! ¡Cubanos y puertorriqueños!, unid vuestros esfue rzos, trabajad de concierto, somos hermanos, somos uno en la desgracia; seamos uno también en la Revolución y en la Independencia de Cuba y Puerto Rico. Así podremos formar mañana la confederación de las Antillas."

El fracaso de la revolución puertorriqueña de 1868, no amilanó su espíritu revolucionario y continuó su producción literaria política desde Nueva York con el seudónimo de "El Antillano" en el periódico "La Revolución". Y nuevamente el carácter internacionalista de su pensamiento, hizo que ante l as reformas políticas de 1869 a 1873 en Puerto Rico -que permitieron la fundación de partidos políticos, la abolición de la esclavitud negra y la desintegración del trabajo servil - visualizase una nueva coyuntura en el proceso revolucionario antillano. Ante esta situación Betances pensó que al trabajar por consagrar a la Guerra de los Diez Años de Cuba (1868-78) los recursos y armamentos pertenecientes a los patriotas puertorriqueños, al mismo tiempo trabajaba por la lucha de la indepe ndencia de Puerto Rico, pues para él ambas luchas de independencia, estaban estrechamente ligadas. En palabras que tienen suma resonancia en nuestros días, lo expresaba así: "trabajar por una es trabajar por la otra."

Betances no solo trabajó por la independencia cubana-puertorriqueña. Betances vio en las divisiones políticas de las naciones emancipadas del colonialismo en las Antillas, el peligro de la dominación imperialista. La invasión española en 1861 a la República de Santo Domingo para convertirla nuevamente en colonia española, marcaba una nueva tendencia imperialista para mantener a toda costa su dominación en el Caribe (situación que persiste aún en nuestros días)

Para 1873 la lucha dominicana para la restauración de su independencia, había dado sus frutos, al recuperar su soberanía política de España y al evitar la anexión a EU (campañas en las que participó activamente Betances). Eso le abrió el panorama. Concluyó, precisamente, que en la miopía política de los dirigentes antillanos, estaba fundada la debilidad política de la región, pues en vez de generar una unidad político-territorial de Haití y la República Dominicana, se mantenían divididos.

Aún así Haití también llamó su atención y lucho por la conservación de la integridad territorial de las Antillas al oponerse intensamente a las pretensiones de convertir a Haití, bajo la Presidencia de Lysius Salomon (1879-1888) en un protectorado francés o norteamericano.

En 1880, Betances fue nombrado Primer Secretario de la Legación de la República Dominicana en Francia y encargado de sus negocios en las ciudades de Londres y Berna, aportando a importantes facetas de la economía dominicana, hasta que rompió con el gobierno dominicano durante la dictadura de Ulises Heureaux.

Por 30 años se dedicó a servir a la causa cubana. Ya en la última etapa de la guerra, ocupó el cargo de Delegado del Partido Revolucionario Cubano a solicitud del propio José Martí (1895-98). Desarrolló múltiples tareas revolucionarias, incluyendo gestiones diplomáticas con otros países europeos, la creación de organismos europeos de solidaridad con la revolución cubana, compra y acarreo de armas para el ejército libertador, recaudación de recursos económicos y otras acciones a favor de la revolución cubana.

La dimensión política de Betances es importante para nuestros días, dado que sus planteamientos políticos fundamentales aún tienen vigencia. La lucha desatada por la globalización y el neoliberalismo, pone en la orden del día la necesidad política de la defensa de la soberanía de las naciones latinoamericanas. Las Antillas continúan siendo un escenario donde se desarrollan luchas por las más básicas demandas populares de justicia social, por los derechos democráticos y por una vida digna. El ejercicio de la guerra o la amenaza de ella, por parte de las potencias imperialistas no ha dejado de estar latente un segundo desde el siglo XIX. Por esta razón la unidad política latinoamericana es la única vía para enfrentar la dominación imperialista.

Betances incluso llegó a pensar que se debía establecer vínculos con Asia, por tener condiciones políticas similares con Las Filipinas, ya que siempre entendió que había que incluirla junto con las Antillas irredentas (Cuba y Puerto Rico) en su lucha por la conquista de la independencia del imperio español.

Su proyecto de la Confederación Antillana, puede tener distintas connotaciones ante la realidad actual. La organización política debía unir a las Antillas Mayores para que pudieran enfrentarse a las ambiciones de los imperios europeos y al imperio emergente de EU, mediante la defensa común, un mercado común y una ciudadanía común, etc. Y dicho proyecto de Confederación incluía a Haití, República Dominicana, Cuba, Jamaica y Puerto Rico.

El proyecto representa las aspiraciones libertarias de un pensador profundamente democrático y revolucionario que murió proscrito, y desde esta perspectiva, si ese proyecto se convirtiese en la genuina decisión de esos pueblos, la lección para el mundo sería de dimensiones históricas y demostraría que el pensamiento político puede trascender las limitaciones que la época le impone a cada hombre en su tiempo.

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PUERTO RICO:
DOS GENERACIONES, DOS ACTITUDES: UN SOLO IDEAL EN LOS PUEBLOS.
Por Dr. Arturo Vázquez Rangel, Gran Comendador del Supremo Consejo Masónico Mexicano de O:. M:. M:.

Ante la proximidad del aniversario de los respectivos natalicios de dos grandes próceres de nuestra Patria Grande: Latinoamérica, acuden a mi mente reflexiones sobre las conductas de Don Benito Juárez García (nacido el 21 de marzo de 1806) y Don Ramón Emeterio Betances (nacido el 8 de abril de 1827), ambos tenaces luchadores contra la presencia y acción del imperialismo en su Patria, en particular, y en América Latina, en general.

Cuando se habla de las características de uno, parece que se calcaran las del otro, como ejemplos recordemos que durante el largo peregrinar de Don Benito, alejado de familia y hogar, pero firme en los ideales y en la defensa de los principios que sostenían viva a la República, se decía de él que llevaba una vida de abnegación y sacrificios , cosa igual se dijo de Don Ramón en su lucha por la independencia de las Antillas;

Cuando se describía a Juárez se decía que tenía una figura austera y una actividad batalladora y por lo mismo admirable, lo mismo decían de Betances sus compatriotas y quienes lo conocieron durante su exilio en París.

Si decimos que "… su acción constante, reparadora de toda inequidad, sus virtudes, privadas y públicas, eran tales que subyugaban a sus propios enemigos ." No podemos distinguir si estamos hablando de Don Benito Juárez cuando luchaba contra los privilegios de los sacerdotes defendiendo a los indígenas de su tierra, y cuando daba ejemplo de respeto a la ley y la justicia, sin importar que el inculpado fuera un amigo, un pariente o un enemigo; o si nos referimos a Don Ramón Emeterio Betances cuando de su bolsillo pagaba la emancipación de algún esclavo o cuando prestaba el auxilio médico que se le solicitaba, sin distinguir la condición social o étnica de quien acudía a su auxilio.

Juárez en su intransigente defensa de la Soberanía de México, y Betances en su lucha emancipadora de las Antillas eran a la par " La representación más pura de la constancia, del desinterés y de la abnegación."

Dos frases, una de cada uno, nos muestran una vez más la semejanza de los ideales que defendían y nos dicen porqué ambos trascendieron a su tiempo y hoy como entonces se les reconoce la autoridad moral de su inmarcesible ejemplo.

Juárez, amenazado y cercado por el enemigo, con el dolor de adivinar la muerte de su hijo, pero anteponiendo el interés supremo de la soberanía e independencia de México, pensando en la responsabilidad histórica que le tocó, pero sobre todo mirando al futuro y teniendo en mente a los futuros mexicanos, amonestaba, en una carta a uno de sus mas leales y cercanos colaboradores diciéndole: " La nación , por el órgano legítimo de sus representantes , ha manifestado de un modo expreso y terminante que no es su voluntad que se hipoteque o enajene su territorio, como puede Ud. verlo en el decreto en que se me concedieron facultades extraordinarias para defender la Independencia, y si contrariásemos esta disposición, sublevaríamos al país contra nosotros y daríamos un arma podero sa al enemigo para que consumara su conquista. Que el enemigo nos venza y nos robe, si tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar ese atentado, entregándole voluntariamente lo que nos exige por la fuerza. Si Francia, Estados Unidos o cualquier otra nación se apodera de algún punto de nuestro territorio y por nuestra debilidad no podemos arrojarlo de él, dejemos siquiera vivo el derecho para que las generaciones que nos sucedan lo recobren. Malo sería dejarnos desarmar por una fuerza superior, pero sería pésimo desarmar a nuestros hijos privándoles de una buen derecho, que más valientes, más patriotas y sufridos que nosotros, lo harán valer y sabrán reivindicarlo algún día."

Por su parte Betances, en 1871, escribió: "¡ Somos la generación del sacrificio, y firmes y constantes en nuestros propósitos, para nosotros esperemos solamente la lucha nefanda, incansable, los dolores sin tregua, el destierro, el martirio, la muerte! Más para nuestros hijos ; el hecho venturoso de su independencia indomable -legado nuestro-, la gloria inefable de no pertenecer al extranjero, de ser dueños de sí mismos, lo que es la felicidad suprema , inclinados ante el solo imperio de la Justicia y bajo el cielo dulcísimo de la Patria Libre e Independiente."

Frente a esas conductas tenemos las que adoptan los actuales gobernantes de México y de Puerto Rico, ambos dóciles servidores del Imperialismo hegemónico de los Estados Unidos de América y del Capital Transnacional.

Esos gobernantes no sólo aceptan su condición de siervos del Imperio, sino que con una conducta lacayuna, permiten que los trabajadores sean explotados en su propio territorio por las empresas transnacionales, pagándoles muy barata su mano de obra y cuando emigran al territorio yanqui, los abandonan a su suerte; por otra parte como dóciles peones contribuyen a la difusión, promoción y defensa de las iniciativas con las que los Estados Unidos quieren expoliar y someter económica y políticamente a los demás pueblos de América Latina, como son los casos del Plan Puebla Panamá y del ALCA.

Igualmente se aprecia su carácter de servidores del capital transnacional cuando pretenden privatizar, con el disfraz de "Reformas Estructurales", las empresas de energéticos que son patrimonio de nuestro pueblo y de la nación.

Afortunadamente, frente a esas actitudes apátridas de los gobernantes, que no representan ni los intereses, ni los anhelos de sus respectivos pueblos, éstos se manifiestan en las calles, en las plazas públicas y en los más variados foros, expresando su firme rechazo al dominio imperial y a sus iniciativas, recordemos que tanto en Miami, como en Monterrey, mientras los representantes de los gobiernos lacayos buscaban las formas de concretar el ALCA, los trabajadores de todos nuestros países manifestaban su repudio a tales proyectos gritando:

¡NO AL ALCA!

¡NUESTRA AMÉRICA NO ESTÁ EN VENTA!

¡CONSTRUYAMOS JUNTOS OTRA AMERICA POSIBLE!

Esta última frase nos recuerda un fragmento del discurso que Don Ramón Emeterio Betances pronunció ante la Gran Logia Masónica de Puerto Príncipe, Haití, en 1870: "¡Unámonos! ¡Unámonos! Hagamos un solo pueblo … así podremos edificar un templo con bases tan sólidas que todas las fuerzas de la raza sajona y de la española, juntas, no podrán jamás echar abajo. Luchemos por la independencia y a su sombra gravemos esta inscripción, perdurable como la Patria… "Las Antillas para los antillanos."

Parafraseando a Betances me atrevo a proponer:

"¡UNAMONOS!

¡LUCHEMOS POR LA INDEPENDENCIA, POR LA SOBERANÍA Y LA AUTODETERMINACIÓN DE NUESTRA PATRIA GRANDE!

¡LATINOAMÉRICA PARA LOS LATINOAMERICANOS!

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PUERTO RICO:
RAMÓN EMETERIO BETANCES ALACÁN Y LA CONFEDERACIÓN ANTILLANA.
Ponencia del Dr. Ramón O'Neill, en el Primer Congreso Bolivariano de los Pueblos en México.

 

Canción de las Antillas

 

¡Somos Islas verdes! Esmeraldas
en el pecho azul del mar.
Verdes islas. Archipiélago de frondas
en el mar que nos arrulla con sus ondas
y nos lame en las raíces del palmar.
¡Somos viejas! O fragmento de la Atlante
de Platón, o la cresta de madrépora gigante,
o tal vez las hijas somos de un ciclón.

¡Viejas, viejas!, presenciamos la epopeya resonante de Colón.
¡Somos muchas! Muchas, como las estrellas.
Bajo el cielo de luceros tachonado,
en el mar azul tranquilo
otro cielo por nosotras constelado.

Nuestras aves, en las altas aviaciones de sus vuelos,
ven estrellas en los mares y en los cielos.

Luis Lloréns Torres (patriota y poeta puertorriqueño)

 

La presente ponencia trata de un egregio personaje y de un proyecto político, que son uno en sí mismo, el personaje: Ramón Emeterio Betances Alacán; el proyecto: la Confederación Antillana.

Nace Betances el 8 de abril de 1827, en Cabo Rojo, municipio del occidente de la Isla Grande del archipiélago de Puerto Rico. Fueron sus progenitores: Doña María del Carmen Alacán y Don Felipe Betances Ponce. Sus primeros estudios los realizó en Puerto Rico. Ya adolescente, cursó estudios de bachiller en Letras y Ciencias en el Colegio Real, en Toulouse, en el Sur de Francia, ingresando en 1848 a la Facultad de Medicina de la Universidad de Paris.

En ese año, siendo estudiante en Francia, participó en la famosa Revolución Francesa del 24 de febrero que derrocó la monarquía e implantó la Segunda República Francesa y que se extendió por toda Europa. Allí, en la Francia convulsa, en la lucha solidaria y victoriosa del pueblo contra sus opresores, recibió en el campo de acción las primeras sales de libertad, igualdad y justicia que curtieron por siempre su espíritu revolucionario y solidario.

Regresa a su patria en 1853, donde revalida su título de médico-cirujano. Inmediatamente ejerce su profesión atendiendo en especial a los esclavos y a los jornaleros pobres afectados por la epidemia de la fiebre morbo. Fueron muchos los corceles que agotó en su recorrer médico para salvar miles de vidas de negros y blancos por igual. También, fueron mucho los ojos del gobierno imperial que comenzaron a concentrar sus miradas reaccionarias sobre el joven médico mulato.

No se arredra y funda junto con su compatriota Segundo Ruiz Belvis, la Asociación Abolicionista para trabajar por la abolición de la esclavitud en su patria. Superando en ello su procedencia de clase de hijo de hacendado esclavista, al manumitar a sus esclavos y al comprar la libertad de otros infantes negros en la pila bautismal inicialmente. Ese actuar, unido a su atención médica gratuita a los pobres, dio lugar a que lo llamaran en un principio el "Padre de los Pobres."

El desafío a las autoridades coloniales esclavista lo pagó con su primer destierro en 1858. El segundo destierro lo sufrió en 1864, por apoyar a los dominicanos en su Guerra de Restablecimiento de la Soberanía Nacional en contra de los españoles; y el tercero y último destierro en 1867, por vinculársele al amotinamiento de los soldados del Primer Batallón de Artillería de San Juan, el 7 de junio de ese año. En el último influyó la llegada días antes, de España, de los comisionados puertorriqueños que participaron en la Junta Informativa decretada por el Gobierno español, donde demandaron - a diferencia de los comisionados cubanos que pedían lo contrario - la emancipación de los esclavos en forma inmediata, con o sin previa indemnización económica, con o sin previo Código de Trabajo.

A lo anterior hay que añadir el conocimiento de las autoridades españolas de la existencia desde 1866 de la logia masónica Unión Germana , de la cual Betances era miembro, y de la logia Yagüez , en la cual trabajaban con él: Ruiz Belvis, Juan Sagardía y los hermanos O'Neill, fomentando la manumisión de los esclavos y la independencia de la patria puertorriqueña.

La última vez fue desterrado con los comisionados puertorriqueños acabados de llegar, entre los cuales sobresalía, su mano derecha, Segundo Ruiz Belvis. Además, incluyeron a cuatro extranjeros que consideraban de alta peligrosidad, uno de ellos Joaquín la Portilla, mexicano que participó con la fuerzas juaristas en la Guerra de Intervención Francesa y quien gozaba de la fama de haber asesinado a varios oficiales galos.

Betances y Ruiz Belvis se fugaron para evitar el destierro a España donde quedarían sometidos al control de sus autoridades. Luego de peripecias por todo el Caribe, dignas de una novela épica, lograron llegar clandestinamente a la ciudad de New York, Estados Unidos de América (EE.UU. A.) Ya allí, en unión a otro desterrado boricua, el Dr. José Francisco Basora, fundan el " Comité Revolucionario de Puerto Rico" para trabajar por la independencia de Puerto Rico y de Cuba . Posteriormente la directiva del Comité Revolucionario de Puerto Rico se amplió para incluir a otros puertorriqueños y al arzobispo dominicano Fernando Arturo de Meriño.

En el 16 de julio de 1867 el Comité Revolucionario de Puerto Rico emite la siguiente proclama: "¡puertorriqueños preparaos a ser los primeros, vuestro es el honor, vuestra será la gloria, Cuba os seguirá y os prestará ayuda! ¡Cubanos y puertorriqueños, unid vuestros esfuerzos, trabajad de concierto, somos hermanos, somos uno en la desgracia; seamos uno también en la Revolución y en la independencia de Cuba y Puerto Rico! Así podremos formar mañana la confederación de las Antillas."

¡La semilla de la Confederación Antillana se había plantado en las propias entrañas del imperialismo!

La proclama fue la antesala de la insurrección en Puerto Rico, del 23 de septiembre de 1868, conocido históricamente como: el Grito de Lares , seguido por el Grito de Yara en Cuba 17 días después (10/octubre/1868), equivalente histórico al Grito de Dolores , en México.

En su proclama de la Insurrección del Grito de Lares los insurrectos puertorriqueños incluyeron inmediatamente la emancipación de los esclavos y la eliminación de las libretas de jornaleros, la cual sometía a los últimos a servidumbre. Así, contundentemente, implementaron los patriotas las demandas que habían planteado en la Junta Informativa y en la Proclama de los Diez Mandamientos de los Hombres Libres ( Abolición de la esclavitud, derecho de votar todas las imposiciones, libertad de cultos, libertad de palabra, libertad de imprenta, libertad de comercio, derecho de reunión, derecho de poseer armas, inviolabilidad del ciudadano, derecho a elegir nuestras autoridades)

Para desgracia de Puerto Rico y de la humanidad, la insurrección fue sofocada por las fuerzas militares españolas. En ella murieron combatiendo los insurrectos sobresalientes -incluyendo extranjeros- y cientos de simpatizantes fueron encarcelados en condiciones infrahumanas por el gobierno imperial, muriendo muchos de ellos en las mazmorras españolas. Las causas principales del fracaso fueron: el adelanto de la insurrección por el descubrimiento del plan insurreccional por parte del espionaje español, lo cual impidió que se levantara al unísono los 10,000 insurrectos contemplados en todo el archipiélago puertorriqueño; la muerte misteriosa de Segundo Ruiz Belvis en 1867, en Chile; la impresencia física de su gran ideólogo y promotor, el proscrito Betances, y con él, el armamento libertario; y por carecer los insurrec tos de jefes y oficiales militares experimentados que condujeran la misma.

No obstante, el Grito de Lares ayudó a la insurrección cubana, al atraer sobre Puerto Rico la represión militar y política española en el inicio y el abastecerla de armamento, pertrechos y combatientes en el futuro. Otra consecuencia directa del Grito de Lares fue la emancipación de los esclavos en 1872 en todo Puerto Rico.

Betances no se da por vencido e intenta reactivar la insurrección infructuosamente desde la República de Venezuela y la isla de San Thomas. Expulsado de ésta, se establece en New York, EE.UU.A. en 1869, donde comienza desafiantemente a utilizar el seudónimo de "El Antillano" en sus artículos en pro de la libertad de las Antillas irredentas.

Simultáneamente trabaja con los patriotas dominicanos, en especial con Gregorio Luperón, en contra de Buenaventura Báez, dictador de República Dominicana, quien pretendía anexionar a su país a EE.UU.A., mediante el tratado que negociara, a espalda de su pueblo, con el presidente estadounidense Ulises Grants, el 29 de noviembre de 1869 (Grants fue uno de los oficiales norteamericanos que participó en la invasión armada de EE.UU.A. a México -1846-47) "El Antillano" apoya a Luperón entregándole parte del armamento puertorriqueño y el vapor El Telégrafo que no llegaron a tiempo a Puerto Rico. Sus gestiones políticas y las de su compatriota Basora impiden que el Senado de EE.UU.A. ratifique el tratado de anexión.

Igualmente colabora con los patriotas haitianos para evitar que el dictador Silvain Salvone venda la península de San Nicolás en Haití a EE.UU.A., en 1869. Derrotado Salvone toma el pode el patriota Jean- Nicolas Nissage -Saget, lo que le permite a "El Antillano" hacerse presente en la isla hermana en donde insiste en su proyecto de la Confederación Antillana .

Prueba lo anterior el legado que Betances dejó a los masones haitianos reunidos en Puerto Príncipe y a todos los antillanos en mayo de1870: "Las Antillas atraviesan hoy por un momento que jamás han atravesado en la historia: se les plantea ahora la cuestión de ser o no ser. Rechazamos este dilema. Es este el instante preciso de obrar en una defensa unida. Unámonos los unos con los otros para nuestra propia conservación; unidos venceremos contra estas tentativas; separados seremos destruidos . Unidos formaremos un frente resistente, una fuerza capaz de imposibilitar a nuestros enemigos de su acción, y nos salvará de esa amenaza" Igualmente lo comprueba su escrito al Gral. José Ma. Cabral, del 1 de abril de 1870: "A los falsos intérpretes de la Doctrina Monroe debemos contestar siempre: "¡Sí!, la Am érica para los americanos; pero, las Antillas para los antillanos. "

Para el 1873, la posibilidad de reinsurreccionar a Puerto Rico era menor, las reformas del gobierno español (desde creación de partidos políticos hasta la emancipación de los esclavos) habían cambiado el panorama político. Entonces la dirección de los independentistas puertorriqueños deciden, en palabras de Betances: "consagrar a la revolución de Cuba las armas y pertrechos pertenecientes a los patriotas puertorriqueños, que se hallan en San Thomas, Curazao y Haití".

Betances regresa a Francia donde pudo ejercer su genio científico y literario que le dio fama y prestigio mientras apoyaba en todos los sentidos a los cubanos en su guerra de independencia y con ella la de Puerto Rico. Ya en la última etapa revolucionaria es nombrado por José Martí, Agente Diplomático del Gobierno Revolucionario de Cuba en Francia con implicaciones en toda Europa. En el país galo, además de cumplir como diplomático (una de ellas, el relacionar al cónsul mexicano, Ignacio Manuel Altamirano, con el cuerpo diplomático e intelectual de Francia), desempeñó otras funciones: periodista, reclutador de combatientes expedicionarios, comprador de armas y pertrechos, recaudador de fondos, alimentante de prisioneros de guerra y de política, fundador de comités de apoyo a Cuba en varios pa&ia cute;ses europeos, y conspirador y promotor por excelencia de la libertad de Cuba y Puerto Rico en busca de la Confederación Antillana.

Conspiró, entre otras, en las fugas de los presidios españoles de los generales cubanos: José Maceo, Flor Crombert y Calixto García. También con el anarquista Miguel Angiolillo en el magnicidio del cruel Primer Ministro del Consejo de Ministro de España, Antonio Cánovas del Castillo, acontecido el 8 de agosto de 1897. Magnicidio que modificó toda la política (incluyendo la militar) nacional e internacional española al instante.

Al "Padre de la Patria" puertorriqueña le llegó la parca en París, Francia, el 16 de septiembre de 1898, en víspera de cumplir treinta años de proscrito y desterrado, posterior a la intervención de EE.UU.A. en la Guerra Iberoantillana y previo a la firma del infame Tratado de Paz entre España y EE.UU.A. donde fueron excluidos por igual Puerto Rico y Cuba.

Tratado que dio por terminada una gesta épica que implicó 30 años de beligerancia en las Antillas contra el imperio español (1868-1898) con amplia solidaridad internacional, en su búsqueda de la libertad e independencia antillana, la manumisión de los esclavos y la justicia social. Representada la última en el último período de la guerra (1895-1898) por la fuerte presencia del anarcosindicalismo antillano e internacional en todos los ámbitos de la lucha libertaria.

Más aún, truncó el proyecto de la Confederación Antillana visualizado e iniciado por el Dr. Ramón Emeterio Betances Alacán en los años sesenta del siglo XIX. Confederación que en el campo de guerra estaba representada de facto por el General en Jefe del Ejército Cubano, Máximo Gómez Báez , de Baní, República Dominicana; su segundo en mando, el General Antonio Maceo Grajales , de Majaguabo, San Luis de Oriente, Cuba; y por el General Juan Ríus Rivera , de Mayagüez, Puerto Rico. Y en el campo político e internacional, entre otros, por los puertorriqueños: Betances Alacán y Eugenio María de Hostos Bonilla ; los dominicanos: Félix Delmonte y Gregorio Luperón ; los haitianos: Jean - Nic olas Nissage y Fabre Geffrard ; y el cubano José Martí . Cuya meta era asegurar la futura libertad, soberanías y desarrollo de las Antillas y de América Latina ante los viejos imperios europeos y el emergente de EE.UU.A.

En los hechos -la Confederación Antillana- llegó al extremo de que se le ofreciera al Dr. Ramón E. Betances Alacán la presidencia de República Dominicana, y al Gral. Máximo Gómez Báez la de Cuba.

Betances, "El Antillano", el que participó en el derrocamiento de la monarquía francesa, el "Padre de los Pobres", el emancipador, el orientador de los delegados puertorriqueños en la Junta Informativa, el cerebro, ideólogo e inspirador del Grito de Lares, el que colaboró sobresalientemente en impedir la anexión de República Dominicana y de la República de Haití a EE.UU.A., el ideólogo y promotor de la Confederación Antillana, el que conspiró en el magnicidio del tirano y etnocida Primer Ministro Cánovas del Castillo, el que por treinta años se entregó a la Guerra Iberoantillana -llegando al extremo de vender su equipo quirúrgico para aportar su producto a la lucha- nos dejó físicamente sin ver consumada sus dos grandes proyectos: la independencia de su patria y la conformaci ón de la Confederación Antillana.

"Dos francos y setenta y cinco céntimos, es su riqueza al fallecer ," cuando dieciséis meses antes rehusó aceptar (a diferencia de Emilio Aguilnaldo, en las Filipinas, que aceptó para él y sus Jefes 1 millón 700 mil pesos) "sudando frío pero sonreído" cincuenta millones de pesetas oro ofrecidas por los iberos como soborno a cambio de que aceptara la autonomía para las Antillas. Oferta que contestó: Independencia o Muerte.

Otro proscrito como él, a quien la mayoría conceptuaban el mejor escritor del habla hispana (el amigo íntimo de los prestigiosos anarquistas Enrique Malatesta y Carlos Malato, el único periodista que se le permitía entrar a las reuniones anarquista), su biógrafo, el puertorriqueño de Guayama, Luis Bonafoux Quintero, tuvo la ocasión de recoger su último suspiro : "Con su larga barba parecía un Cristo muy viejo, agonizando entre los escombros de todo cuanto había amado. Me hizo una seña para que me aproximara. Y me habló de Puerto Rico con su quejumbroso acento, que más parecía una plegaria entre sollozos. Mi hija Coconí le ofreció un ramo de flores frescas, las últimas que vio él."

Hoy, 106 años después de la intervención armada imperial de EE.UU.A. en la Guerra Iberoantillana y de la invasión a Puerto Rico, las Antillas, al igual que América la Grande - la que Bolívar soñó- y el resto del mundo, siguen sufriendo los mismos males del ayer: coloniajes, neocoloniajes, explotación, discriminación, atraso, pobreza e intentos prepotentes de nuevos tutelajes y protectorados bajo la nueva modalidad maniqueista de la Doctrina Monroe esgrimida por el dipsómano, esquizofrénico y paranoico presidente norteamericano George W. Bush, a partir del 11 de septiembre de 2001. Todo producto de nuestra desunión, exclusión, sectarismo e intolerancia.

Por ello estamos obligados a volver a levantar la bandera de la Confederación Antillana en busca de la independencia de Puerto Rico y de las Antillas Menores, como corolario de la unidad latinoamericana y mundial. Confederación Antillana que debe ser amplia, democrática, incluyente, revolucionaria, libre de todo tipo de tutelaje y en cabal cumplimiento con la orden de El Antillano , recordada por otro gran revolucionario de prestigio internacional, en su artículo La Patria Burguesa y la Patria Universa l en el periódico Regeneración del 19 de septiembre de 1915, el mexicano Ricardo Flores Magón, quien expresó lo siguiente, haciendo alusión a Betances: "Un revolucionario dijo esta gran verdad": "Los tiranos nos parecen grandes porque estamos de rodillas; ¡levantémonos!".

¡Viva Puerto Rico libre y soberano! ¡Viva México libre y soberano!

¡Viva América Latina unida, libre y soberana!

¡Viva la unidad de los pueblos y naciones del mundo!

"Con tod@s aquell@s que nos han dado patrias presentes, vamos de frente."

Comité Amig@s de Puerto Rico.

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PUERTO RICO:BETANCES VISTO POR MARTI.
De José Martí.
Betances, es gloria de caridad y fundación, gloria de desinterés y de pureza, gloria de sentimiento y de juicio…

…aquel cuya virtud llegó a la cumbre, donde el juicio se la asegura y la profecía truena, que a los que llegan después sólo es dado el difícil esfuerzo de imitarlo .

Pero más hermoso aún, en la serenidad de su abnegación, es el magnífico anciano, hijo de la riqueza y la cultura, llevado de su arte natural a la elegancia y calma de la vida, que la puso de lado, desde que vio que había que comprarlas, a puro disimulo, con la merma de su honor… prefirió siempre trabajar en la política que levanta el carácter y funda la felicidad durable, él, que con la raíz en la historia y los ojos en el porvenir, no ve, necio y mezquino, la independencia de la patria en el desamor, o trato penoso de sus diversos elementos, sino la mezcla conveniente de la indulgencia y la energía, y en el trato franco de todos los elementos creadores y honrados del país. Hermoso es el hombre terco en la virtud racional, piadoso en el corazón ceñido de juicio…

De nuestro Dr. Betances, no nos olvidemos un punto, porque él es el corazón de su país, con el que Cuba se hermana y abraza, y porque pocos son los hombres en quienes, como él, el pensamiento va acompañado de la acción, la superioridad del desinterés, y el mérito extraordinario de la mansa modestia (Patria, Nueva York, 4 de junio de 1892)

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PUERTO RICO:
BETANCES, MARTÍ Y LA INDEPENDENCIA DE LAS ANTILLAS EN EL SIGLO XIX.
Por Paul Estrade.

Nunca se abrazaron porque nunca se encontraron. Desterrados de las Antillas por sus ideas y su acción revolucionaria, el Padre de la Patria Puertorriqueña y el Héroe Nacional de Cuba vivieron aislados uno del otro, Ramón Emeterio Betances en París, y José Martí en Nueva York. Sin embargo, cada uno supo del otro a partir de 1880. Se apreciaron, compartieron la misma fe en la independencia absoluta (subrayo el adjetivo) de las Antillas, la misma concepción estratégica para lograrla, y aunaron sus esfuerzos.

Aunque les separa una generación (Betances nace en 1827, Martí en 1853) y aunque no queda de su correspondencia mutua sino un borrador de carta, es lógico hermanar a aquellos próceres de la libertad latinoamericana a la hora de enfocar la cuestión de la independencia de las Antillas españolas, según ésta estuvo planteada a lo largo del siglo XIX.

I

Dicha cuestión atravesó la centuria sin ser resuelta. Y de repente cuando la intervención militar estadounidense la resolvió en 1898, los destinos de Cuba y Puerto Rico, disímiles en forma más que en esencia, resultaron completamente diferentes del que quiso imponerles el gobierno de España y del que soñaron Betances y Martí y por el cual lucharon durante treinta años miles y miles de mambís y laborantes. La comprensión del enigma sigue siendo un reto a los historiadores interesados en aclarar la emergencia y zigzagueo de los procesos nacionales. En efecto, ¿cómo explicar que haya tardado tanto en las Antillas, respecto al mundo americano colonizado por España y Portugal, el surgimiento de una firme conciencia nacional, cuyo propósito fuera la creación de un Estado independiente?

El hecho es incontrovertible. Entre la primavera de 1810 en la que las juntas patrióticas de Caracas, Buenos Aires y otras ciudades del continente se vuelven separatistas, y el otoño de 1868 en el que estallan los gritos de Lares (Puerto Rico) y de Yara (Cuba), no hubo en esas Antillas españolas movimiento insurreccional alguno que amenazase seriamente el poderío metropolitano. No es que escasearan los intentos de sacudirlo. Lo comprueban en Cuba las conspiraciones abortadas de 1810, 1812, 1823, 1826, 1829, 1848, 1851 y 1855; en Puerto Rico las de 1812, 1822 y 1838. Lo comprueban las expediciones reiteradas de Narciso López, entre 1849 y 1851, desbaratadas en las costas de Cuba. Lo comprueban en fin, las continuas rebeliones de los esclavos, particularmente las de 1843 en Matanzas y de 1848 en Vega Baja, aplastadas con sangre.

Las explicaciones que se suelen dar al fenómeno son múltiples. Obviamente las condiciones propicias a un trastorno de soberanía en el archipiélago no habían madurado lo suficiente en la primera mitad del siglo. Ora fundadas en consideraciones militares : el tamaño exiguo de las islas, la circunstancia insular favorable a la defensa, su reconversión en baluarte contrarrevolucionario al refugiarse en ellas muchos exiliados realistas, la preponderancia de la armada española aliada a la de Francia ; Ora fundadas en los cambios económicos y comerciales de las autoridades coloniales, dispuestas a conceder reformas a la oligarquía criolla, así contenta con su suerte;

Ora fundadas en la providencial prosperidad de los hacendados esclavistas del café y el azúcar, originada por la ruina de Saint-Domingue y por la expansión del mercado mundial, y comparada con el estancamiento de las economías latinoamericanas a raíz de la formación caótica de los Estados ; Ninguna de aquellas explicaciones alcanza la fuerza determinante de la que apunta como factor principal el crecimiento vertiginoso y la rentabilidad sin par de la esclavitud (pese a la prohibición legal de la trata), y, por ende, el miedo imperante entre los hacendados criollos, el miedo a que cualquiera sacudida al régimen colonial conduzca al triunfo de una revolución negra al estilo haitiano. Esta perspectiva tan horrible estaba manejada con toda intención por los partidarios del statu quo - "Cuba española o africana", según el vaticinio de un diputado conservador -, pero estaba temida también por preclaros representantes del liberalismo: el propio Bolívar, el sabio Humboldt, los reformistas Del Monte y Saco, por ejemplo.

Por los años 1865-67 el panorama cambia radicalmente. Ante los independentistas antillanos, contados hasta entonces, se abre una perspectiva prometedora. Las fuerzas españolas sufren derrota tras derrota en la costa del Pacífico y en Santo Domingo; a los imperialistas franceses les sucede lo mismo en Méjico; y en los Estados Unidos, tras una encarnizada guerra civil, capitula el sur esclavista. En la región antillana, mientras los precios del café y el azúcar preocupan a los hacendados enfrentados a los competidores extranjeros y a los problemas de mano de obra, abogando por ello por reformas económicas y fiscales, el gobierno de Madrid les defrauda al invalidar las discusiones de la Junta de Información. Corriendo los años 1867-68 la crisis social y económica se hace política. La crisis del sistema esclavista y la debilitación de la vía reformista preparan la vía revoluci onaria.

España puede ser vencida. La esclavitud puede ser abolida. La Junta central republicana de Cuba y Puerto Rico se constituye en Nueva York en 1865. En ella y en los grupos clandestinos que brotan en el occidente de Puerto Rico y en el oriente de Cuba, se impone una idea sencilla pero nueva en el contexto estudiado: en adelante no puede haber liberación colectiva de la nación sin liberación individual del hombre, no puede haber libertad política sin libertad social, la lucha venidera será indisociablemente por la independencia de la patria y por la emancipación del siervo.

II

Nadie más convencido de ello que el médico puertorriqueño Ramón Emeterio Betances (1827-1898). Unos veinte años atrás (1848) había empezado una labor consciente de apoyo a la república democrática y abolicionista, siendo estudiante en Francia y combatiendo en una barricada. Desde entonces se había dedicado, con inteligencia y audacia, a fomentar movimientos sediciosos que desataran a la islita de la metrópoli colonial, y al esclavo, del dueño. Tres veces estuvo forzado al destierro (1858, 1864, 1867), la primera vez por su abolicionismo radical, las otras dos por su propaganda patriótica. Al salir precipitadamente por tercera vez, en 1867, salía por última vez, porque a partir de allí, proscrito y errante por el Caribe inseguro o fijado en París, se convirtió en " El desterrado de París ", según lo ha calificado Félix Ojeda Reyes.

Notemos que en 1864, en plena guerra restauradora llevada a cabo por los guerrilleros dominicanos, el doctor Betances había manifestado con ardor sus sentimientos antillanistas. Echó proclamas a los voluntarios puertorriqueños para que no se dejasen embarcar a Santo Domingo para matar a los hermanos insurrectos contra los reconquistadores. ¡Qué arenga más soberbia dirigida a sus paisanos que aquel llamado a la rebelión y a la unidad antillana!

"¡Arriba Puertorriqueños! Hagámosle ver a esa canalla que nos roba y nos insulta, que los gíbaros de Borinquen no son ni cobardes con sus verdugos, ni asesinos con sus hermanos. […] Nuestro grito de independencia será oído y apoyado por los amigos de la libertad: y no nos faltará auxilios de armas y dinero para hundir en el polvo a los déspotas de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo! " [SHM, Madrid, Puerto Rico, Capitanía General, 26-5253. Documento que atribuimos a Betances en Exégesis, UPR, Humacao, mayo de 2002]

A fines del año 1867, estando en la islita danesa de Santomás, desde donde anima a los grupos decididos a enfrentarse con la colonia, Betances redacta y reparte "Los diez mandamientos de los Hombres libres", una de las más nobles páginas de la rebeldía y la fraternidad humana.

La libertad de los esclavos, sin ninguna dilación, excepción ni indemnización, encabeza el manifiesto. Es la primera exigencia de los hombres libres. El manifiesto betanciano plantea así la solución radical apenas contemplada el año anterior por los delegados puertorriqueños a la Junta de información. Plantea también enérgicamente el derecho del pueblo a poder escoger su propio destino, votando libremente las contribuciones, eligiendo libremente a sus mandatarios.

El gobierno de Isabel II no accede por supuesto a la doble demanda ni a las demás. No queda más que el recurso a las armas para imponerlas de una vez. Betances está convencido de que " España no puede dar lo que no tiene ", porque si en la misma metrópoli no existe autonomía regional, ¿cómo el gobierno podrá otorgarla a las Antillas? El levantamiento de Lares está preparándose, y Betances es su alma.

El grito de Lares (23 de septiembre de 1868) prolonga en Puerto Rico lo que significó en México el grito de Dolores (16 de septiembre de 1810): un llamado a la conquista de la patria por el pueblo, acompañado de un plan de erradicación inmediata de las formas más degradantes de la explotación del hombre: antaño la esclavitud negra y el tributo personal indio, hogaño la libreta del peón rural y siempre la esclavitud negra.

El fracaso militar del levantamiento prematuro no abate al incansable doctor. Sigue peleando por la Justicia, introducida en el lema de la Revolución, y combatiendo la dominación colonial con su arma predilecta, la pluma. Sus artículos mordaces, en la prensa antillana de Nueva York que los acoge, son sus " guerrillas ". Sus manifiestos a los compatriotas equivocados o adormecidos caen sobre Puerto Rico con la fulminación del rayo. De enemigo acérrimo e irreductible de España lo tachan los cónsules españoles que le persiguen por todas partes. De hecho es extrema su vehemencia bolivariana:

"¡Borinqueños! - les interpela en un manifiesto de 1871 - Yo os digo que si alguno os niega el derecho de poseer armas y si alguno se aparta del deber de proclamar siempre y a la faz del pueblo Libertad e igualdad para todos los esclavos, nuestros hermanos, por esas señales reconoceréis a nuestro enemigo y al enemigo del Reino de la Justicia que es la Libertad. Y por esto es que yo os llamo repitiendo:

¡Hijos del pueblo, preparaos, porque los tiempos se acercan y han de cumplirse! " [Manifiesto al pueblo, 15 de marzo de 1871, en Cuba en Betances, La Habana, Ciencias Sociales, 1985, p.189]

Cuando las Cortes, ante el empuje de las fuerzas alzadas en Cuba y la necesidad táctica de aislarlas, acuerdan abolir la esclavitud en Puerto Rico (diciembre de 1872), Betances saluda el acontecimiento pero con su acostumbrada lucidez no deja de señalar 1° a quién de hecho se debe la medida, 2° que la medida es incompleta en Puerto Rico, 3° y que en Cuba donde no se aplica, los esclavos son diez veces más numerosos que en Puerto Rico.

Estamos a principios de 1873 y el gobierno monárquico tambaleante da paso a la primera república española, bajo la mirada escrutadora de un joven estudiante de la facultad de Derecho, el cubano José Martí, desterrado en Madrid desde hace dos años.

III

Hijo de modestos españoles emigrados a La Habana, el niño precoz ha recibido en los colegios liberales de la gran urbe antillana una sólida formación intelectual y ética. El inicio de la Guerra Grande en Yara (10 de octubre de 1868) acelera su evolución y radicalización. Inmediatamente rompe con el reformismo criollo: " O Madrid o Yara ", no le parece posible una tercera opción.

En el colegio, en la calle, en el hogar - enfrentando a los padres - Pepe Martí se alista con los de Yara sublevados en el Oriente. Publica sus primeros escritos en enero de 1869, y a fines del año, por un acto de valentía y dignidad, sufre la cárcel, el presidio y el destierro. A los diecisiete años, engrillado, estaba trabajando en las canteras agobiantes de La Habana.

De esa experiencia dolorosa saldrá en Madrid, en 1871, su primer libro: una espeluznante denuncia del sistema de opresión. En 1873 escribe a toda velocidad un ensayo La República española ante la Revolución cubana, en el que reta a los republicanos, si son coherentes, a que lo muestren espléndidamente, dando la libertad a los esclavos negros y a la Cuba esclavizada que lucha por la república. " Cuba quiere ser libre - les advierte -. Cobarde ha de ser quien por temor no satisfaga la necesidad de su conciencia. Fratricida ha de ser la República que ahogue a la República. Cuba quiere ser libre. - Y como los pueblos de la América del Sur la lograron de los gobiernos reaccionarios, y España la logró de los franceses, e Italia de Austria, y Méjico de la ambición napoleónica, y los Estados Unidos de Inglaterra, y todos los pueblos la han logrado de sus opresores, Cuba, por ley d e su voluntad irrevocable, por ley de necesidad histórica, ha de lograr su independencia. " [Madrid, 15 de febrero de 1873.

En Martí: Obras Completas, La Habana, ENC, 1963, vol. I, p. 97]

Huye de España en cuanto acaba los estudios, se acerca a Cuba todavía en estado de guerra, y fija su residencia en México, luego en Guatemala. Con el pacto de Zanjón (febrero de 1878), regresa a La Habana sin admitir por ello la tregua. Conspira. El Capitán General lo expulsa de nuevo. Otra vez más, Martí transita por Madrid y escapa nuevamente. Y en Nueva York, en donde va a vivir de 1880 a 1895, se incorpora de lleno a la actividad revolucionaria, solidario de los combatientes de la Guerra Chiquita. Asume el interinato del Comité Central Revolucionario de Nueva York que es el organismo que, desde fuera, sostiene y orienta la lucha armada en los últimos meses de la Guerra de los Doce Años. Como "no hay en París más tenaz ni infatigable trabajador americano que el Dr. Betances" - cito a Martí - éste se dirige al prestigioso "Antillano" para quien " no hay mar entre Cuba y Puerto Rico " (continúo la cita), para que se digne aceptar la dirección de la emigración independentista de esa ciudad. [Borrador de carta, 1880, en Martí: Obras Completas, vol.I, p. 55]

Esta entrega total de Martí a la lucha por la independencia de Cuba y la liberación sin cortapisas de los esclavos (la cual no ocurrirá sino en 1886), no le impide, ya reconocido como organizador talentoso y brillante orador, que reflexione profundamente sobre los acontecimientos. Del temple de Betances, no lo vence la derrota, tenida por momentánea, pero no vuelve a Cuba. Los dos desterrados analizan, cada uno por su lado, las causas del fracaso (disidencias, desunión, tibieza), las nuevas condiciones de la lucha y las posibles vías que deben ensayarse. Están convencidos de que la paz no es sino un reposo obligado, que España no la aprovechará para satisfacer la aspiración nacional a la soberanía. Por consiguiente los revolucionarios deben aprovecharla para preparar la " guerra inevitable ".

Esta " guerra necesaria " - piensa Martí - ha de ser distinta tanto de las recientes en Cuba como de las pasadas en el continente, porque no es sólo un asunto militar. Primero, conviene unir en una masa compacta y decidida las entidades que, por los efectos dañinos de la historia colonial, andan dispersas y antagónicas : las emigraciones entre sí, la gente del interior y la de fuera, los orientales y los occidentales, los civiles y los militares, los veteranos y los " pinos nuevos ", los ricos y los pobres, los letrados y los campesinos, los dueños del capital y los trabajadores, los "de color blanco y los de padres africanos" (¡admirable formulación antirracista¡).

Segundo, conviene introducir de entrada en el proceso genético de la revolución de independencia, el criterio de la democracia en los métodos y fines de ese combate, el germen de la república en la guerra, de modo que de ésta no salga sino una república democrática y no el poder despótico de una clase, una casta o un caudillo. El cubano a quien se le pide que se aliste en la revolución debe saber a dónde le llevan, y con quién va; más, debe ser convocado a opinar antes de que empiece el choque bélico y a elegir a sus conductores. Nace en 1892 el Partido Revolucionario Cubano (abierto a los puertorriqueños), obra maestra de José Martí, como la forma más apropiada para que no sean olvidadas la voz y voluntad del pueblo en él congregado, para que en él trabajen y voten todos los emigrados (negros y mujeres también), y para que en la guerra i nminente confiada a un generalísimo electo manden los civiles.

Tercero, conviene aclarar cuanto antes que la guerra, concebida sin odios, no se fomenta contra una raza ni contra un pueblo (el español desde luego); que, en la misma se espera la solidaridad de los pueblos y gobiernos latinoamericanos, y máxime, la del pueblo antillano, ya que la guerra se emprende para rematar la obra bolivariana de emancipación y de unión de Latinoamérica.

Conforme a esa línea programática previa al estallido de la guerra de 1895 - con razón llamada por Máximo Gómez la guerra de Martí -, le cupo a éste conceptualizar la idea de un partido que fuera laboratorio y garantía de la democracia incipiente en período de guerra, y conseguir que cuajase una formidable unión patriótica con base democrática ; y le cupo al patriarca de la independencia antillana ser el portavoz y el artífice más coherente de la idea de unión antillana, bajo la forma de una posible " Confederación de las Antillas ".

IV

Este proyecto ha tenido en el último tercio del siglo XIX unos promotores de la talla de Betances y Hostos en Puerto Rico, de Luperón y Henríquez y Carvajal en la República Dominicana, de Máximo Gómez y José Martí en Cuba; sin hablar de otros antillanos, como por ejemplo Antenor Firmin en Haití. Pero el padre, el arquitecto, el maestro de obras de dicha grandiosa idea de confederación antillana, constituida en torno a las tres hermanas colonizadas por España, es, no cabe la menor duda, pese a los inmensos méritos de Hostos, el mismo que a partir de 1869 firmaba "El Antillano" y el que ya en 1867 había advertido : " Cubanos y Puertorriqueños, unid vuestros esfuerzos, trabajad de concierto, somos hermanos, somos uno en la desgracia, seamos uno también en la Revolución y en la independencia de Cuba y Puerto Rico. Así podremos formar mañana la Confederación de las Antillas ". [En Carlos M. Rama: La independencia de las Antillas y Ramón Emeterio Betances, San Juan, ICP, 1980, p. 68]

El doctor trabajó en concreto en el surgimiento y consolidación de esa hermandad, extendida a la República Dominicana. Durante los treinta años que corren desde el grito de Lares hasta la capitulación de España, sin dejar de empujar cualquiera solución revolucionaria en su querida Borinquen, "El Antillano" no dejó de defender la soberanía amenazada de la República Dominicana (proyectos de anexión de 1870-71, y de compra de Samaná), república de la que se hizo ciudadano y a la que representó oficialmente en París ; y no dejó de ponerse también al servicio de la Revolución Cubana, en dondequiera lo llevara el exilio, en Nueva York, en Santo Domingo, en Puerto Plata, en Santomás, en Jacmel, en Caracas, en París últimamente, de 1872 a 1898. Representó a la Cuba insurrecta en Haití y en Francia. Fue en París, a part ir de 1896, el agente diplomático del gobierno de la República en armas, abogando siempre por la idea salvadora de la Confederación antillana, reinterpretación oportuna de la consigna de Monroe: "La América para los americanos, sí, pero las Antillas para los antillanos" (así formulado en 1870 en Port-au-Prince).

[La Confederación antillana] " no es - escribió el crítico uruguayo Carlos M. Rama - una nueva ensoñación, una idea utópica en la pluma de un escritor visionario, sino un concreto plan de acción revolucionaria, a través del cual se pretende adicionar fuerzas locales, menguadas, en una unidad superior, capaz de terminar con el viejo imperialismo español, y detener el avance del nuevo que asoma por el norte ". [Carlos M. Rama, Op. Cit., p. 66]

En la óptica de Betances, y también en la de Hostos y de Martí, aunque el cubano no se pronunció sobre la estructura orgánica deseable de la unión antillana, esta confederación concierne ante todo a las tres hermanas, Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo. Postulan la existencia entre ellas, como un hecho comprobado y positivo, de una identidad de origen y desarrollo, una identidad de desgracias y luchas, y una identidad de porvenir.

Amplían tal unión a las demás Antillas mayores (y ulteriormente a las menores), incluyendo a la más problemática de ellas en la época, la república negra de Haití. No hace falta subrayar cuán audaz era la propuesta. Baste recordar cómo desde su nacimiento había sido marginada, boicoteada y vilipendiada dicha república, incluso entre los continuadores de Bolívar. Betances, acaso porque tenía sangre negra en las venas pero sobre todo porque tenía en alta consideración el papel de esa tierra rebelde en el proceso emancipador del ser humano y de América, fue en medio de los antillanistas el más ardiente y convincente abogado de la rehabilitación del negro haitiano y de la reincorporación de Haití al conjunto antillano proyectado, mientras Martí la hacía parte intrínseca de " Nuestra América ".

La evocación del caso haitiano permite señalar el peso abrumante de la herencia colonial en esa parte del mundo aun sometida en 1895 a media docena de potencias europeas. Aludir a la extrema fragmentación de las Antillas, a las barreras de todo tipo que las encerraban separadamente, permite valorar asimismo la estrategia de quienes, tras Betances y Martí, obraron a favor de una descolonización real, de un acercamiento mutuo y de una unidad de espíritu, de intereses y de miras, entendida como natural e imprescindible.

En la mente de nuestros próceres de la independencia antillana, esa unidad, que adopte o no una forma confederal, corresponde a una necesidad presente y futura. Primero parece ser una condición para conquistar la independencia, arrebatada a la metrópoli ibérica. Segundo, parece ser la condición para asegurar luego esa independencia, dándole una forma viable e impidiendo que los Estados Unidos se apoderen, isla tras isla, del archipiélago todo y conviertan, a la boca del canal de Panamá, el mar Caribe en Caribbean Sea, en un Mediterráneo norteamericano.

Tomando en cuenta que la independencia de todas las Antillas libres será la garantía de la independencia de cada una de ellas, el proyecto no se reduce a un pacto defensivo. Es una propuesta de sociedad más justa en América y una contribución al equilibrio mundial en una de las zonas más expuestas a un conflicto naval, dadas las rivalidades coloniales y hasta imperialistas en la región.

V

Al producirse medio siglo después de la emancipación hispanoamericana continental, al llegar tarde por lo tanto en ese contexto, la lucha por la emancipación política de las Antillas españolas tenía que adquirir, por ley dialéctica, un carácter social mucho más avanzado de lo que era posible concebir y necesario emprender en tiempos de Bolívar y San Martín. Por lo menos alcanzó ese carácter en sus representantes más decididos y clarividentes, Betances y Martí entre otros, porque en lo que toca a otros jefes del independentismo antillano, Estrada Palma o Henna, por ejemplo, no les asistió la misma clarividencia ni la misma disposición.

Vimos que hasta cuando no fue posible contemplar a la vez la libertad política de Cuba y Puerto Rico y la plena libertad de su población esclava, no fue profundo ni duradero el movimiento libertador. Después de la abolición, fruto de la primera guerra de Cuba, el movimiento independentista, tal y como lo orientan Betances y Martí, se fija como meta la eliminación de la discriminación racial en todos los aspectos de la vida diaria, en el taller, en la escuela, en la calle, en los derechos cívicos incluido el de votar.

De acuerdo con esa concepción de una nación que abre los brazos a todos sus hijos, muy distinta de la nación criolla excluyente que prevalecía desde México hasta la Argentina, Betances y Martí explicaron, y pusieron en práctica, que la América, mestiza en su esencia, no se salvaría sin sus indios, sin sus negros, ni tampoco sin sus trabajadores del campo, las minas y las manufacturas, cualquiera que fuese su origen étnico o su nivel cultural. Con frecuencia Martí llamaba " justa ", o " trabajadora " o " nueva " a la república democrática por la que peleaba. Sabido es que el mayor apoyo recibido por el PRC vino precisamente de los clubes revolucionarios fundados entre los obreros tabaqueros de la emigración cubana en la Florida.

La finalidad más poderosa de esa república democrática en construcción mediante la guerra de independencia, la que la ha de legitimar, es la construcción de una sociedad más libre y más justa, más instruida y más moral, en un Estado moderno y laico, liberado del latifundio y el monocultivo, del caudillismo, el militarismo y el clericalismo, liberado de las plagas que habían gangrenado desde la raíz " la repúblicas feudales o teóricas de Hispanoamérica ", así definidas por Martí y Gómez en el manifiesto de Montecristi que justifica la reanudación de la guerra de Cuba en 1895.

José Martí quería que cambiase la sociedad. Escribía en 1893 a Sotero Figueroa: " Valgámonos a tiempo de toda nuestra virtud, para levantar, en el crucero del mundo, una república sin despotismo y sin castas " [Op. Cit., vol. II, p. 405], mientras Betances en julio de 1898, casi perdida la esperanza de que se independizase pronto Puerto Rico, instaba a Henna a intervenir en Washington: " Escriba, convierta, seduzca a todo el mundo, e inspírele bastante respeto a ese gobierno, para que llegue a pensar que somos capaces de fundar una republiquita pequeña, miniatura, pero perfecta, modelo, digna y respetada de todos por su corrección, su honradez y sus virtudes democráticas ". [Carta del 24 de julio de 1898, en Ramón Emeterio Betances, La Habana, Casa de las Américas, 1983, p. 370]

VI

Las tradicionales peleas por la posesión de una u otra pieza de las Antillas y por el control del golfo de México habían provocado desde el siglo XVI algunos cambios de soberanía en las islas, principalmente en detrimento de España. A finales del siglo XIX, estaban a punto de ser sustituidas por un enfrentamiento de nueva índole. Las potencias tradicionalmente dominantes (España, Francia, Inglaterra, Holanda) veían crecer el apetito de nuevas potencias mundiales en auge, desprovistas de colonias en la región pero deseosas de obtenerlas, cuando precisamente se iba acercando la perspectiva de apertura de un canal interoceánico a proximidad.

En realidad los Estados Unidos, más que Alemania, aspiraban a modificar allí el statu quo. Pero su política de anexión o de compra de la República Dominicana, Haití, Cuba, Puerto Rico, o las Islas danesas, chocaba directamente con la política de España, decidida a conservar sus territorios, no importa lo que costara, y chocaba globalmente con la política de Gran Bretaña, la potencia de mayores recursos económicos, financieros, comerciales, y también navales, en Latinoamérica.

El convenio de 1850 entre los Estados Unidos y Gran Bretaña amenazaba romperse. Un conflicto territorial entre Guayana y Venezuela y la cuestión de la neutralidad del canal en construcción, oponían las dos superpotencias atlánticas a fines del siglo XIX. El antagonismo de las grandes potencias en esta región codiciada amenazaba la paz.

Por eso, tanto Betances como Martí consideraban que las Antillas, ubicadas en " el crucero del mundo " (expresión recurrente), estaban " en el fiel de la balanza " (otra expresión usual), ocupando una posición céntrica y estratégica entre rivales inclinados a resolver por la guerra intereses contradictorios, entre los continentes europeo y asiático pronto relacionados, en medio de las dos secciones del continente americano, la anglosajona y la latinoamericana.

Al independizarse Cuba y Puerto Rico por sí mismas y al constituirse con la agregación de Santo Domingo en una Confederación antillana sólida, se impedía que las pretensiones norteamericanas, harto conocidas desde que las formulara en 1823 John Quincy Adams, desencadenasen un conflicto armado internacional; se impedía también que los Estados Unidos, al adquirirlas de grado o por fuerza, tuviesen a Cuba, Puerto Rico y la República Dominicana por cabezas de playa en la ruta de la conquista del resto del Caribe y Centroamérica.

La independencia absoluta de Cuba y Puerto Rico, conseguida sin compromiso exterior peligroso y sin alianza esterilizante con la oligarquía doméstica, y la unión antillana, aparecían a Betances y a Martí, no sólo como la coronación de una aspiración continental y universal justa - el derecho de los pueblos a la libertad y la independencia - , sino como una ayuda a la independencia inacabada e incierta de la América Latina y al equilibrio vacilante del mundo.

En 1895, al inicio de la guerra de Cuba, en carta al dominicano Federico Henríquez y Carvajal, despidiéndose de él, José Martí afirmaba: " Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo. […] Hagamos por sobre la mar, a sangre y a cariño, lo que en el fondo de la mar hace la cordillera de fuego andino. […] Levante bien la voz: que si caigo, será también por la independencia de su patria ". [Montecristi, 25 de marzo de 1895, en Op. Cit., vol. IV, p. 111-112]

Poco después de haber desembarcado en el Oriente cubano a tomar la jefatura civil de la insurrección, desde el campamento de Dos Ríos, en víspera de su caída en combate, Martí confiesa a su entrañable amigo mexicano Manuel Mercado: " Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y mi deber […] de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. […] La guerra de Cuba, realidad superior a los vagos y dispersos deseos de los cubanos y españoles anexionistas […] ha venido a su hora en América, para evitar, aun contra el empleo franco de todas sus fuerzas, la anexión de Cuba a los Estados Unidos ". [Dos Ríos, 18 de mayo de 1895, en Op. Cit., vol. IV, p. 167-168]

Unos veinte años antes, Betances sustentaba semejante opinión respecto a la anexión de las Antillas. Saludaba entonces la República Dominicana " tan enérgicamente pronunciada contra el español que oprime como contra el yanqui que suprime ", y añadía: " Nosotros somos tan antillanos como los indios de Cuba, de Quisqueya y de Borinquen. […] Hoy como entonces, están plenamente en su derecho los que se levanten a defenderse contra el asesino, cualquiera que sea su nombre. […] ¿Cómo nombraría la historia el hecho de los cubanos, llamando la anexión? […] Realizar la anexión es condenar a los expatriados de los españoles a no encontrar patria jamás; […] es condenar la isla al odio de sus vecinas que deben de ser sus hermanas; y a la execración de los de corazón antillano; es obligar un pueblo entero a la deserción; es faltar a su misión y profan ar su destino; es abandonar su puesto del primer rango; es descubrir y vender la América Latina ". [Cuba, París, 1874, en Ramón Emeterio Betances, Op. Cit., pp. 148-149]

*****

¿Quién, de Betances o Martí, expresó mejor el significado histórico de la independencia y la unión de las Antillas? ¿Quién, de Martí o Betances, dijo con más convicción que la cuestión no era cambiar de amo? En verdad, son vanas esas preguntas, como es vano tratar de distinguir al maestro del discípulo, si bien el cubano impar fue un continuador del combate antillano del veterano puertorriqueño y si bien el Presidente del Comité cubano de París fue un fiel intérprete de la doctrina del Delegado radicado en Nueva York. Allende los mares asombra su convergencia. En la cúspide se juntan aquellos pensadores y actores de la independencia absoluta de las Antillas.

Murió el más joven en 1895 y el patriarca en 1898. Sus islas respectivas no tomaron el rumbo que ellos soñaron, ni ellas se unieron. Ambos lo habían temido y no pudieron impedirlo. Su guerra de plena liberación del hombre y la nación, acabó siendo la guerra de la frustración. Hasta el rescate, cierto 1° de enero de 1959...

Queda de ellos una lección imperecedera de inteligencia y perspicacia, de abnegación e integridad, de humanismo y tolerancia, y la fuerza de una utopía esperanzadora.

(El autor es profesor emérito en la Universidad de París VIII. Este texto se presentó el 2 de marzo de 2005 como una conferencia del Instituto Ortega y Gasset, en Madrid, con el auspicio de la Fundación Voz del Centro.)"

***

La historia de los países caribeños como Puerto Rico, Cuba, Haití, República Dominicana, así como la de los otros países hermanos latinoamericanos es una historia llena de angustia, dolor, servilismo, muerte, amor patrio, generosidad y alegría.

¿Quienes somos? ¿Dónde estamos? ¿En que época nos ha tocado vivir? ¿Qué es lo que queremos hacer, como pueblo y como individuos? ¿Por qué lo queremos hacer de esta manera? ¿Cómo lo conseguiremos? ¿Cuales son nuestros objetivos y cual es nuestra meta superior? y ¿Qué nos impediría lograrlo, cual es el obstáculo, que se atraviesa en nuestro camino?

Vamos a tomar del Tomo 1. Libro Alerta que Camina. Los bolivarianos hoy en Nuestra América, publicado por Ediciones Emancipación de Argentina la parte final "Comparaciones y perspectivas" escrita por Narciso Isa Conde. Coordinador general de Fuerza de la Revolución en República Dominicana. Aquí reflexiona sobre las nuevas condiciones de cambios revolucionarios en América Latina.

"En las olas anteriores se dieron procesos y ritmos de acumulación más precisos, conformación de sujetos políticos y de actores sociales más a tono con la tradición revolucionaria del siglo XX. Menos dispersión, menos amplitud, menos crisis de subjetividad a superar, más seguridad en la alternativa, más mito revolucionario.

En el proceso de surgimiento y desarrollo de esta cuarta ola coinciden no sólo el impacto de la reestructuración capitalista bajo la ideología neoliberal, la crisis estructural convertida en crisis de civilización por el impacto de la globalización manipulada, sino también el impacto negativo de la crisis simultánea del socialismo existente, los efectos de su colapso, la dispersión de las izquierdas, la crisis de alternativas y de las fuerzas potencialmente alternativas.

Esto es enteramente cierto. Pero no es menos cierto que la necesidad del cambio, la resistencia popular al genocidio económico y el crimen ecológico, van generando _a contracorriente del peso de lo conservador y de los grandes déficit político-ideológicos en el campo popular_ la posibilidad y los factores políticos, militares, sociales y culturales del cambio necesario.

La dinámica ha sido difícil y compleja, incluso tortuosa y desnivelada; pero finalmente ese anhelo de cambio y esa necesidad de transformación van encontrando cauces incluso inéditos.

Es cierto que los actores sociales y políticos del cambio son más difíciles de articular que en el pasado. Su diversidad y dispersión es mayor, pero no es menos cierto que es muy superior su amplitud y mucho más masivas sus rebeldías cuando maduran los reclamos comunes y las convergencias necesarias.

Esta nueva ola incorpora como nunca a los movimientos de los pueblos originarios, muchos de ellos convertidos en verdaderos sujetos políticos, a los movimientos ecólogo-ambientalistas significativamente potenciados en amplitud y profundidad; a los movimientos feministas con su creciente rebeldía liberadora; a las iglesias de base inspiradas en la teología de la liberación; a los componentes progresistas de las fuerzas armadas en una parte de los países convulsionados.

Esto último potencia los periodos de reformas sociales profundas, "pacíficas pero armadas" y amplía las garantías para avanzar hacia verdaderas revoluciones.

Coincide esta oleada con el auge de los movimientos antiglobalizadores y antineoliberales en el primer mundo.

Coincide también con el desarrollo de la movilización contra la política guerrerista de la Administración Bush, la cual ciertamente representa las mayores posibilidades de obstrucción junto al accionar de las derechas locales en actitud de resistencia persistente y al sabotaje económico desde la globalización manipulada.

La fortaleza esencial de esta nueva ola se evidencia en el hecho de que precisamente en el período de predominio de las peores opciones imperiales y de la más dura y bestial reacción de las fuerzas que dominan el gobierno y el poder en los Estados Unidos, América Latina y el Caribe son escenario de un giro hacia la izquierda, y de procesos contrarios y alternativos a las tendencias impuestas por el imperio.

Pero no solo se trata de eso.

Esta ola es prácticamente imposible de revertir fomentando dictaduras militares de derechas, puesto que incluso una parte de los ejércitos están generando tendencias inversas que les sirven de sustentación a las nuevas alternativas. Además, no son fáciles de aplastar por la represión militar los sujetos sociales que los protagonizan, dada su diversidad y amplitud.

Tampoco pueden ser cercados o sitiados o bloqueados, dada la enorme extensión de su teatro de operaciones y la significativa acumulación de fuerza en países como Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Bolivia...

Ese escenario es demasiado extenso, accidentado y sumamente colmado de recursos naturales, fuerzas productivas, potencial energético y riqueza cultural.

No es lo mismo desatar la contrarrevolución imperial contra Cuba, República Dominicana u otra isla caribeña, contra varios países centroamericanos o del Cono Sur, que hacerlo contra Venezuela, Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Uruguay...

Esta ola es difícil _por no decir imposible_ de derrotar mediante la intervención militar masiva de los Estados Unidos por la amplitud de los actores y la extensión del escenario.

La nueva acumulación revolucionaria tiene ya importantes componentes militares expresados en la insurgencia militar colombiana y parte de las fuerzas armadas venezolanas y ecuatorianas.

Y esos componentes podrían ampliarse en caso de que se pretenda bloquear por la fuerza procesos relativamente pacíficos, incluido el de Brasil, en fase de amplia legitimidad y gran apoyo popular.

Por eso debe esperarse en primera fase desde Estados Unidos una guerra de desgaste, un proceso de alteración de la normalidad y promoción del desorden continuo, un plan de erosión de la economía y resistencia a los cambios estructurales y las políticas alternativas e iniciativas dirigidas a reducir la legitimidad de los procesos en países donde se han logrado gobiernos progresistas. Y esto obliga a derrotar uno por uno los planes enemigos, procurando mantener la sintonía con el pueblo y construyendo fuerzas políticas y militares difíciles de aplastar o barrer.

En verdad estos parecen ser tiempos para Bolívar y para el Che. No se trata de ver revoluciones clásicas donde todavía no han triunfado plenamente los procesos en marcha o donde apenas se inician las políticas alternativas o el enfrentamiento a los programas neoliberales.

Pero sí de ver e impulsar las posibilidades que abren esos cambios de gobierno y las perspectivas de otros similares.

Por demás la simultaneidad de estos procesos potencian sus perspectivas de victoria y prefiguran la posibilidad de darle curso a la ansiada construcción de la gran patria latinoamericanocaribeña.

En contraposición a la cultura de la muerte, reforzada en esta era neoliberal, brota la vida.

La esperanza recobra dimensión continental.

La América oprimida dice basta y se dispone a desbrozar nuevos caminos de dignidad."

***

En un tema tan importante, como la paz y la seguridad internacional, ¿Cómo podríamos encarar las justas perspectivas de transformación social en Nuestra América, frente al terrorismo imperial?

Como dijo el Ministro Pérez Roque este 2005 en Ginebra:

"Si se vive en un país subdesarrollado la situación es peor, porque es la inmensa mayoría la que, pobre y desposeída, no puede ejercer sus derechos. Como país no tiene derecho a la paz. Puede ser agredido bajo la acusación de que es terrorista, de que es un "reducto de la tiranía" o bajo el pretexto de que va a ser "liberado". Se le bombardea y se le invade para "liberarlo".

¿Quienes hablan de terrorismo, cuando encendemos los televisores, escuchamos la radio o leemos los periódicos? ¿Las víctimas o los víctimarios?

¿Hablan aquellos que viven en medio del terror constante que producen los ataques indiscriminados contra la población civil por parte de las tropas ocupantes, o lo hacen agentes a sueldo patrocinadores de Ong´s "convertidos" a última hora?

¿Las pavas tirándole a las escopetas, traficantes de armas, mercenarios y mercachifles que con la ayuda de los medios informativos, al servicio incondicional de la barbarie, buscan crear un clima especial favorable en los centros de población alejados del teatro de pavor y muerte?

¿De dónde proviene el rascismo y su fomento, el hambre, el analfabetismo, la desnutrición? ¿Por qué Haití, que fue el primer país en lograr su independencia, ha sido constantemente, víctima del infortunio, la rapiña y la explotación de unos pocos?

Leamos:

 

Haití
Historia

"Haiti: La Primera Independencia Latinoamericana.

Discurso de Henry Boisrolin, Coordinador General del Comité Democrático Haitiano en Argentina, frente al monumento a Alejandro Petión, en Caracas, el 25 de noviembre de 2004 en el marco del Primer Congreso Bolivariano de los Pueblos.

En primer lugar, muchas gracias a los organizadores del Congreso Bolivariano de los Pueblos por ese hermoso homenaje y por la invitación que recibí de ellos para poder estar aquí esta tarde con ustedes. Y muchas gracias también a todos por su presencia.

Ciertamente, uno de los crímenes más repugnantes de la historia contra la humanidad, ha sido la imposición de la esclavitud durante varios siglos en distintas partes del mundo. En el preciso caso de Haití, aquella obra, llamada de manera cínica "civilización occidental y cristiana", provocó no sólo un genocidio sino también un etnocidio. Esto es así, ya que en ese lugar han sido borrados de la faz de la tierra grupos étnicos enteros que han dejado apenas algunos rasgos significativos de su cultura. Fue el caso de los Arawacks, Tainos y Caribes. Exterminados por la fuerza y superioridad de las armas españolas y por los trabajos forzados, sobre todo en las minas de oro, dichos pueblos originarios fueron reemplazados por africanos esclavizados.

Es precisamente en Haití donde los descendientes africanos escribieron la primera página del proceso de liberación de los pueblos latinoamericanos sometidos al yugo del colonialismo europeo. Se trata de una historia llena de sacrificios y de dolor, pero también de heroísmo, de grandeza humana y de gloria. Una historia que cumplirá el próximo 1º de enero de 2004 su bicentenario.

Sin embargo, compañeros latinoamericanos, cabe resaltar que la historiografía tradicional latinoamericana ha ocultado lo que fue una verdad insoslayable para todos aquellos que participaron en las luchas emancipadoras de nuestra región. Tan trascendental ha sido el impacto de la revolución haitiana, que distintos próceres de la independencia latinoamericana estuvieron en Haití. Fueron a Haití porque querían ver de cerca cómo un país tan pequeño pudiera vencer a las mejores fuerzas armadas de aquel momento: las de Napoleón Bonaparte. Y con esa victoria, instaurar la primera nación independiente de América Latina, el primer país afro no monárquico del mundo, y en el que por primera vez los esclavos lograban un triunfo definitivo en la historia, superando así la gesta de Espartaco contra el imperio romano. Salvando algunas diferencias, esa victoria del pueblo haitiano es comparable a la gran victoria del pueblo vietnamita en 1975 sobre el imperialismo norteamericano.

Esa gesta heroica, tan importante para sus contemporáneos, fue sin embargo relegada al olvido por la mayoría de los historiadores latinoamericanos y del mundo. Así abrieron -y lo siguen haciendo- el capítulo de la primera independencia latinoamericana con las revoluciones triunfantes de 1810 y de los años sucesivos, omitiendo de manera deliberada a la epopeya haitiana (1791-1804).

Consciente de esa tergiversación, es para mí un honor y una excelente oportunidad poder estar esta tarde frente al busto del presidente haitiano Alexandre Pétion, un héroe de la Independencia de mi país, con mis hermanos latinoamericanos pronunciando estas palabras de homenaje a ese gran haitiano, a ese gran patriota latinoamericano. En Haití se lo llama: "El Panamericanista". Con total razón, ya que Alejandro Pétion fue una pieza clave para la emancipación latinoamericana. En efecto, luego de la derrota de Francisco de Miranda, y sobre todo la de Simón Bolívar por las fuerzas españolas en las playas venezolanas, el presidente de Haití en aquel momento, Alexandre Pétion, convocó a Bolívar para proveerle gratuitamente armas, municiones, naves, oficiales haitianos y voluntarios para poder reanudar la lucha. La única condición que le puso Pétion a Bolívar fue: "Abolición de la esclavitud". El gran Libertador cumplió con esa solicitud.

Compañeros y compañeras, como este hermoso homenaje se realiza a pocos días de la conmemoración del bicentenario de la Proclamación de la Independencia de Haití, me van a permitir, por favor, recordar aquí a Jean Jacques Dessalines. Fue él que proclamó la Independencia, que nacionalizó los bienes de las clases dominantes durante la época colonial, que promulgó la primera Reforma Agraria en nuestra región. Esta última decisión de ese gran héroe haitiano, fue la razón principal de su asesinato el 17 de octubre de 1806.

A mi entender, desde aquella fecha fatídica, la sociedad haitiana vive de fracaso en fracaso. Y con la ocupación norteamericana del país durante 19 años (1915-1934), Haití funciona como una perfecta neocolonia de los EE.UU. Esta exacerbación de nuestra dependencia con respecto al imperialismo yanqui, constituye la causa principal de la debacle de ayer y la de hoy también. Debacle que se expresa en datos contundentes confirmando que Haití es el país más pobre del hemisferio. 60% de analfabetismo, 70% de la población activa sin trabajo, una tasa de mortalidad infantil de 120 por mil, una renta per cápita que no supera los 200 dólares al año, son algunos de esos datos que provocan dolor y tristeza cuando uno habla de Haití.

Por lo tanto, enfrentar al imperialismo es la tarea fundamental de la actual etapa. Ese mismo imperialismo que masacró hace poco al pueblo afgano, que invadió luego Irak y macacró a miles de iraquíes -pero que afortunadamente está recibiendo ahora su merecido-. Sí, es ese mismo imperialismo que nos quiere imponer el ALCA como una nueva forma de anexión de nuestros países, destruyendo, entre otras cosas, a nuestra soberanía. Es el mismo imperialismo que bloquea a Cuba socialista hace más de 40 años y que mantiene injustamente presos en sus cárceles a 5 patriotas cubanos.

Por todo ello, compañeras y compañeros y amigos latinoamericanos, aprovecho la oportunidad para agradecer una vez más a los organizadores del Congreso Bolivariano de los Pueblos que me hicieron llegar la invitación para poder asistir a ese hermoso evento, rendir un homenaje a Pétion y hacer escuchar la voz de Haití.

Agradezco también, de manera particular, al gobierno bolivariano y, en especial, a su presidente Hugo Rafael Chávez Frías, al pueblo venezolano por su amabilidad y solidaridad.

En nombre del pueblo haitiano, de todo corazón: Muchas Gracias. En un momento histórico tan significativo, donde resaltaría el Argentinazo de diciembre de 2001 que echó al presidente "lamebotas" Fernando De La Rúa; al pueblo boliviano que el 17 de octubre último pasado echó del poder al presidente neoliberal Gonzálo Sánchez de Lozada; a las fuerzas revolucionarias alzadas en armas en Colombia que mantienen en jaque a los reaccionarios y fascistas de dicho país y marchan hacia la conquista del poder, es para mí también un honor estar hoy con Ustedes, pues siento la presencia de varios cambios que se están produciendo a lo largo y ancho de nuestra región y también de otras partes del mundo. Cambios iluminados aquí por la revolución cubana y por la revolución bolivariana.

Por todo ello, me despido ahora de Ustedes repitiendo con más fuerza : "Hasta la Victoria Siempre"."

¿Por qué en Cuba, la Patria de Martí, donde el pueblo cree fervientemente en la libertad, la democracia y los derechos humanos, ha sido sometida por más de cuarenta y cinco años a un bloqueo despiadado y a todo tipo de agresiones imperiales, incluyendo el terrorismo en contra de su pueblo? ¿Quién fué Salvador Allende y por que fue derrocado? ¿Qué pasó con la historia de miles de desaparecidos en Chile, Uruguay, Argentina, Paraguay, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y otros países? ¿Quiénes promovieron los escuadrones de la muerte? ¿Por qué Puerto Rico tuvo, entre sus hijos patrios más destacados, al Dr Albizú Campos? ¿ En República Dominicana, quién fue Camaño, cual fue su ideal? ¿Quiénes fueron las Hermanas Mirabal? ¿Qué papel jugó Trujillo? ¿Por qué fue invadida Republica Dominicana? ¿Quiénes lo hicieron? ¿Quiénes mataron a J.F. Kennedy? ¿Quiénes mataron a Martin Luther King? ¿A quienes representa el paramilitarismo de estado? ¿Por qué la República Bolivariana de Venezuela, no puede ejercer su soberanía, sin que se escuchen las voces castrantes de la dignidad de los pueblos, alzarse en tono de amenaza? ¿ ¿Quienes apoyan las conspiraraciones y hacen actos terroristas en contra de su pueblo? ¿Quiénes mataron al Fiscal Anderson en Venezuela?

¿Por qué ocurrieron estos hechos?

Como comentábamos en la primera parte, acerca del bochornoso papel de la CDH en Ginebra, otro tanto nos toca decir sobre la OEA y sus dependencias al servicio del imperialismo en general.

El siguiente extracto refleja a todas luces ¿Para qué sirve y para quién trabaja la OEA? Lo hemos tomado del libro "La Integración militar del Bloque de Poder Regional Latinoamericano." De Heinz Dieterich.

"La segunda personalidad y conferencista, Carmen Marina Gutiérrez, era en aquel entonces la Presidenta del Consejo Permanente de la OEA y de la Comisión de Seguridad Hemisférica.

Había llegado a su cargo después de una guerra fratricida entre el personal diplomático nicaragüense en Washington, a raíz del mérito diplomático de tener cercanía personal con el Canciller y por nombramiento del Presidente-empresario Enrique Bolaños, ahora bajo sospecha de corrupción.

Recientemente, Carmen Marina tuvo el privilegio de pronunciar en nombre de la OEA una laudatio para el nuevo Secretario General de la organización, el ex Presidente-empresario costarricense y economista por la Universidad de California, Miguel Angel Rodríguez -elegido unánimemente por los cancilleres de la OEA, en otra muestra del estado calamitoso de la diplomacia latinoamericana- con motivo de su investidura en Washington, el 23 de septiembre de 2004.

Doña Marina le certificó al Dr. Rodríguez en un exuberante discurso que "exhibe una sólida formación intelectual que abreva en el pensamiento filosófico y sociológico de Locke, Hume, Montesquieu, Tocqueville y tiene la continuidad de desarrollo histórico que ofrecen las concepciones libertarias de Hayek, Mises y Popper. La Doctrina Social de la Iglesia, por otra parte, nutre su concepción integradora de ´la acción humana´ y de la ´sociedad espontánea y abierta´… Corona su vida política, ejerciendo la presidencia de la República de Costa Rica, entre 1998 y el 2002, fijándose una gestión de gobierno austera, transparente y de amplia concertación política, con objetivos ciertos en materia de apertura comercial de mercados, fortalecimiento institucional, descentralización, preparación del capital humano y reordenamiento de programas sociales".

"Su elección a la Secretaría General de la OEA es el reconocimiento expreso de los gobiernos de los Estados Miembros a sus profundas convicciones de paz, democracia y libertad, postulados por excelencia de la Organización de los Estados Americanos, consagrados en la Carta Constitutiva de 1948 y en la Carta Democrática Interamericana, de 2001… Todos fuimos testigos de sus palabras en Quito cuando afirmaba su compromiso de promover los ideales interamericanos para que, en armonía pueda lograrse "más paz, más justicia y más bienestar para los ciudadanos de las Américas… El Consejo Permanente tiene certeza que, bajo su dirección, contará con una Secretaría General proactiva, capaz de coadyuvar a la elaboración de un renovado orden interamericano que encamine los procesos democráticos hacia mayores niveles de perfectibilidad…".

Lastimosamente para Doña Carmen Marina, sus padrinos en Washington y las fuerzas monroeistas renovadoras del continente, los grilletes de la INTERPOL pusieron un rápido e ignominioso fin al alto vuelo del filósofo de la "sociedad espontánea" y de la "Revolución de la Moral". A pesar de que el Consejo Permanente del organismo hemisférico defendió al empresario-ex Presidente corrupto contra el gobierno costarricense que solicitaba su extradición por transacciones electorales turbias con Taiwán -delito también aplicable a un Presidente andino- Rodríguez no escapó a la justicia tica.

Esto, sin embargo, no desanimó al Consejo Permanente que vela por la democracia en América Latina. Seguía defendiendo, junto con la Casa Blanca, al empresario-Presidente nicaragüense Enrique Bolaños, bajo presunción de corrupción, aun en contra

La penetración militar monroeista de América Latina, los cuatro intereses estratégicos del imperialismo y el papel de la FLACSO-Ecuador de los propios órganos de control de la República, porque como

Doña Carmen y descubrió con agudo olfato antitotalitario o, quizás, antisandinista: en Nicaragua "sigue viva la amenaza contra la institucionalidad, y la OEA debe continuar involucrada y atenta a esta crisis que amenaza a la democracia".

Menos mal que tienen un especialista en democracia centroamericana a la mano: el General Mayor Huber seguramente puede aportar algunas experiencias y contra-experiencias productivas de los "diálogos incluyentes" que tuvo el Presidente Ronald Reagan con los Sandinistas en los años '80, cuando promovía las "profundas convicciones de paz, democracia y libertad" de la OEA en las repúblicas bananeras de Centroamérica."

El libro de Heinz Dieterich, es excelente y recomendamos su lectura por la importancia y el manejo de los temas que hace este pensador y comprometido autor profesional.

Todas las personas interesadas en la lectura de este libro, pueden bajarlo libremente para su lectura, entre otras direcciones de la red, en esta:

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***

Es importante aclarar, como costarricenses que somos, que la justicia tica juega un papel ambiguo cuando se trata de personajes de la clase alta, y no es ni por asomo, como la presentan los medios de adoctrinamiento de masas en Costa Rica; aparte de los shows publicitarios, que ya están aprendiendo a montar de sus pares del norte, lo más probable, es que no se llegue a nada, porque estas son acciones producto de revanchismos políticos en las altas esferas, fenómeno sumamente arraigado en la idiosincracia bipartidista costarricense desde 1948, fecha en que se instauró el paramilitarismo de Estado.

Puesto que nadie es culpable o inocente, hasta que no se demuestre lo contrario, en los hechos que se les imputa a los dos expresidentes habrá que esperar el final de todo el proceso jurídico.

El régimen actual de privilegios que ostenta la oligarquía costarricense, hace que aún esté el país muy lejos de alcanzar el ideal de justicia requerida por la ciudadanía. En Costa Rica no es el fraude el que se castiga, sino el no saber hacerlo. Hasta el día de hoy, esa ha sido, la mentalidad de una gran parte de la oligarquía nacional.

Es un hecho objetivo, que ha ocurrido un escándalo y los expresidentes han recibido el beneficio de la excarcelación bajo fianza.

Pero en honor a la verdad, es temprano aún, para emitir una opinión decisiva al respecto.

Algo importante, pero imposible por el momento, sería poder acceder realmente, a lo que se cocina, detrás de toda esta humareda.

Para ayudar a nuestros países a tener buenos gobernantes, hay que prepararse lo mejor posible y no solamente creer que desde posiciones electoreras se resuelven las cosas; sino aprender de una visión estadística actualizada de nuestros próceres, para enfrentar los retos actuales, de un mundo imperialmente globalizado.

Somos latinoamericanos, pero no todos los ciudadanos, van con la Patria Grande; muchos van de boca y otros van con espíritu foráneo, despreciando lo autóctono y favoreciendo la agresión cultural en contra de nuestros valores más preciados.

Ulises Juan Cebayos Aguilar en su ensayo "Topografías, conocimientos locales y modernización de la amazonía en Sangama (1942) de Arturo Hernández" sobre las obras literarias La vorágine (1924) de José Eustasio Rivera, Don Segundo Sombra (1926) de Ricardo Guiraldes, y Doña Bárbara (1929) de Rómulo Gallegos, nos indica que:

"Todavía se mantiene sobre ellas un prejuicio generalizado que fue modelado por la feroz campaña de desprestigio que algunos escritores del "boom" literario latinoamericano emprendieron en contra de la literatura regional en los años 70. (...)

(...) Mario Vargas Llosa calificaba de primitiva a la novela regional porque "la novela se convirtió en un censo, materia de datos geográficos, una descripción de usos y costumbres, un documento etnológico, una feria regional, un muestrario de folklore" (citado por Alonso: 38). En este trabajo, las dimensiones de la novela regional que Vargas Llosa desprecia pasan a ser materia de estudio."

El ensayo completo lo pueden encontrar en:

http://www.andes.missouri.edu/andes/especiales/JZA_Sangama.html

Si como bolivarianos dentro y fuera de los países latinoamericanos, fortalecemos la unidad de nuestros pueblos a partir de un proceso de educación integral liberador dirigido por nuestros compatriotas más claros, tendríamos muchas ideas favorables, que desterrarían para siempre de nuestros lares, la ignorancia, la ignominia, el servilismo y la explotación irracional de nuestras riquezas naturales y culturales.

Podríamos fortalecer desde la base de nuestros pueblos una voluntad política capaz de asumir negociaciones dignamente; en vez de someternos a imposiciones de los llamados poderosos.

Hay que recordar que ellos dependen de nuestro subsuelo, en muchos aspectos; pero también dependen de nuestra mano de obra; hoy en día, muchos trabajadaores de los países ricos, están perdiendo ventajas sociales, porque las empresas transnacionales, prefieren explotar la mano de obra barata de nuestros países. ¿Pero de eso qué nos queda a nosotros realmente? Casi nada. Lo cual no constituye ventaja, para ningún trabajador que vende su mano de obra, tanto en Nuestra América como en los países desarrollados.

A continuación queremos reproducir por su valor histórico y de instrucción económica, en materia petrolera el discurso que pronunciara el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Comandante Hugo Chávez Frías en la inauguración de la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, celebrada en Caracas, Venezuela el día 27 de setiembre del 2000.

Cmdte. Hugo Chávez Frías.
Cmdte. Hugo Chávez Frías.

"Excelentísimo señor Abdelaziz Bouteflika, Presidente de la República Argelina Democrática y Popular; Excelentísimo señor Abdurrahman Wahid, Presidente de la República de Indonesia; Excelentísimo señor Seyyed Mohammad Khatami, Presidente de la República Islámica de Irán; Excelentísimo señor Olosegun Obasanjo, Presidente de la República Federal de Nigeria; Su Alteza Real Hamed Ben Khalifa Ben Hamed Al-Tami, Emir del Estado de Qatar; Su Alteza Real Abdullah bin Abdulazis Al Saud, Príncipe Heredero del Reino de Arabia Saudita; Su Alteza Real Hamad bin Mohammad Al Sharqui, Emir del Emirato de Fujairah, Emiratos Arabes Unidos; Excelentísimo señor Taha Yassin Ramadan, Vicepresidente de la República de Irak; Excelentísimo señor Mustafa Al Kharroubi, Ministro del Consejo Revolucionario de Yamahiria Arabe Libia Popular Socialista; Excelentísimo señor Saud Nasser Al-Sabah, Ministro del Petróleo de Kuwait; Ciudadano doctor Alí Rodríguez Araque, presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo; Excelentísimo señor Rilwanu Lukman, Secretario General de los Países Exportadores de Petróleo; Excelentísimo señor Seyyed Abdullah, Director General del Fondo OPEP; Señores presidentes de los Poderes Públicos Nacionales de la República Bolivariana de Venezuela; Señor vicepresidente y demás miembros del Gabinete Ejecutivo; Honorable Cuerpo Diplomático; Miembros de las altísimas delegaciones hermanas que hoy nos acompañan en la inauguración de esta II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo; Representantes de los medios de comunicación de Venezuela y del mundo; Marisabel; señoras y señores:

En el nombre de Alá el misericordioso y clementísimo, con esa sublime invocación suele emprenderse toda actividad importante en el mundo creyente musulmán. Cuan sabia esa permanente inspiración y generosa ofrenda al creador para enfrentar los retos del camino de la vida, de los hombres y de los pueblos.

El Islam nos ha dado hermosos conceptos para entender lo que debe ser nuestra relación con el orden de la creación, con el orden natural; "el Tauhid" que habla de la unidad de la creación; el Sitra que nos señala el puesto de la humanidad y del ser humano en la creación; el Nizan que indica la importancia del ejercicio de la moderación y la razón y el Khalifa que establece la grandeza del papel de los custodios del patrimonio y sabiduría de la creación. Unitarios, racionales, ecuánimes, guardianes, qué valores éstos tan importantes para guiar la acción humana, valores que están también presentes en todas las demás tradiciones espirituales de la humanidad, incluyendo la nuestra, inspirada en la hermosa doctrina del Cristo Redentor, basado esencialmente en el amor y en la hermandad para luchar por más justicia como único camino posible hacia la paz verdadera en el mundo.

Al comienzo de esta II Reunión Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, humildemente permítanme invocar todos esos hermosos y sublimes valores de Dios, de Alá, para que iluminen nuestras deliberaciones, fortalezcan nuestras convicciones e iluminen nuestros horizontes.

Vienen ustedes hermanos, de aquel portentoso mundo árabe islámico, gigantesca área geopolítica que extiende sus brazos desde las costas atlánticas del Africa Occidental, hasta los confines del Extremo Oriente, abarcando en su seno aquel inmenso viento al que Mac Kinley llamó la región de los cinco mares: el mar Mediterráneo, el mar Negro, el mar Caspio, el mar Rojo y el mar Arábigo.

Vienen ustedes hermanos, con la poderosa carga milenaria de una civilización profunda sembrada por Mahoma el Profeta, motor y combustible de la Hégira, aquella impresionante avanzada religiosa que se propagó por medio mundo en los mismos inicios de nuestra era. Y hoy, para ser más exactos ayer, han llegado ustedes hermanos a esta extensa tierra, a esta gigantesca región de la América Latino-caribeña, a la que algunas corrientes de la geopolítica contemporánea han llamado el extremo occidente y que abarca un inmenso espacio vertical desde el Río Grande hasta la Patagonia, abrazándose con el Atlántico y con el Pacífico y teniendo en su seno la cuenca hermosa, huracanada, calurosa, de este Caribe nuestro donde nos encontramos.

Llegan ustedes hermanos, al epicentro del nuevo mundo, a esta Venezuela caribeña, andina, atlántica y amazónica, a la que Simón Bolívar, El Libertador de América, soñó como el corazón del universo y núcleo anfictiónico de la más grande región del mundo, como él lo diría menos por sus riquezas naturales que por su libertad y por su gloria.

Llegan ustedes hermanos, precisamente a esta tierra en tiempos de revolución, en la hora de la resurrección de un pueblo bravío, que hoy conduce de nuevo la nave de su propia historia, con los estandartes bolivarianos ondeando a los cuatro vientos, un pueblo que les abre los brazos y les entrega todo su corazón para decirles en un coro infinito que vaya más allá de los vientos, bienvenidos sean hijos de Alá, seguidores de "Mahoma", "Ahlan wa Sahlam", "Marhaba", "Al Salam Aleykum".

Caracas, la cuna del Libertador, fue precisamente aquí en Caracas, donde se aprobaron los Estatutos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, por allá en el mes de enero de 1961, yo casi no había nacido, casi. Después de haberse dictado las resoluciones de las conferencias de representantes allá en Bagdad, a orillas del Tigris, el 14 de septiembre de 1960, en la bella Bagdag en la Mesopotamia. Hace hoy de esto 40 años y 13 días, con sus lunas y con sus soles, con sus días y con sus noches estremecedoras como diría Gabriel García Márquez, el Gabo de América, el bolivariano de esta tierra y del mundo.

Claro que la gestación de la OPEP fue un largo proceso que se inició casi con el siglo XX, al calor de una irracional explotación petrolera, que fue forjando, que fue trayendo de nuevo y consolidando modelos económicos típicamente coloniales. Para tener una idea clara de esta terrible realidad histórica, hermanos, al menos en el caso venezolano, tomemos algunos datos de los papeles escritos precisamente por uno de los padres fundadores de la OPEP, el insigne venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo, a quien Dios tenga en su santa gloria.

Dice Pérez Alfonzo en sus memorias, que los primeros cargamentos petroleros salieron de Venezuela por allá por el terminal de San Lorenzo en el Lago de Maracaibo, en el año de 1917, y ya en 1928, Venezuela se había convertido en el primer exportador mundial neto de petróleo. Pues bien hermanos, la participación fiscal del país en esos 12 años, apenas llegó a unos 8 millones de dólares, habiendo producido un total de 266 millones de barriles que a precios declarados de entonces alcanzaron los 245 millones de dólares. A Venezuela le quedaron 8 millones de dólares, es decir, apenas un 3% de aquella fabulosa suma de dinero, en doce años. Es en medio de aquella terrible situación de injusticia donde surge la idea de la unión como estrategia liberadora, porque la unión no sólo fortalece, la unión es una estrategia lideradora, exitosa, lo dicen los siglos, lo dice la vida, lo dice la historia, y esa idea fue anidando en las mentes de muchas personas, pero voy a nombrar a dos de los que se convirtieron en aquellos años como los quijotes luchando por esa unidad que luego se concretó en la OPEP, me refiero al venezolano a quien ya he nombrado esta tarde, Juan Pablo Pérez Alfonzo y el saudita Abdula Al-Tarqui.

Cuando se forma la OPEP comienza a cambiar de alguna manera la historia, la OPEP es sin duda alguna, desde su nacimiento, un instrumento de lucha por la justicia y por la liberación, por la transformación y por tanto, por la paz, por el desarrollo, por la armonía. Trayendo de nuevo a Bolívar para iluminar con su doctrina orientadora la estrategia unitaria, recordemos alguna frase en algún lugar de su vida huracanada de 47 años de lucha contra la dominación, contra la injusticia y por la igualdad, en alguna ocasión dijo "Unámonos y seremos invencibles", unidos realmente seremos invencible porque además de nosotros Dios está con nosotros.

Hoy, cuarenta años después debemos relanzar la OPEP con la misma esencia, ahora en medio de un mundo azotado hoy mucho más que ayer, por la desigualdad, el subdesarrollo y la pobreza. Ya nos iluminaba con su palabra y su ejemplo hace unos minutos el Señor Presidente de Argelia, nuestro hermano Abdelaziz Bouteflika en su maravilloso discurso y debo decirte hermano que Venezuela, esta República Bolivariana se siente honrada y honrado nuestro pueblo de tomar la antorcha de tus manos, de tomar esa antorcha a la que te has referido y que traes desde las riberas del Mediterráneo, antorcha impulsada por el calor de los pueblos de aquella geografía y por el calor del pueblo argelino y por todos los pueblos árabes e islámicos.

Permítanme hermanos invocar el "tauhid" como unidad del pasado con el presente y el "kalifa" como custodio de nuestro patrimonio fundacional, para reafirmar aquí en Caracas, cuarenta años después con trece días, los objetivos que dieron nacimiento a nuestra organización, echemos un vistazo les invito a los estatutos de la OPEP en sus artículos 1 y 2 solamente. El Artículo 1º dice así "La Organización de Países Exportadores de Petróleo OPEP, en adelante denominada La Organización, creada como una organización intergubernamental permanente, de conformidad con las resoluciones de la conferencia de representantes de los gobiernos de Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela, celebrada en Bagdad del 10 al 14 de Septiembre de 1960, llevará a cabo sus funciones de acuerdo con las disposiciones establecidas a continuación", y esas disposiciones entran al Artículo 2º que dice así, tiene tres partes, la primera de ellas, la letra "a) El principal objetivo de la organización será la coordinación y unificación de las políticas petroleras de los países miembros y la determinación de los mejores medios para salvaguardar sus intereses tanto individual como colectivamente".

Hoy, en esta II Cumbre por supuesto que estamos retomando, reafirmando, consolidando y relanzando este principal objetivo de la organización, pero como también lo decía el Presidente Bouteflika, necesario es que adecuemos nuestra organización a este nuevo tiempo que estamos viviendo, a este contexto mundial en el que estamos inmersos, a esta hora de la globalización que bien es una oportunidad, pero también trae consigo terribles amenazas para nuestros pueblos, para nuestros Estados, para nuestras naciones. Coordinar, unificar, relanzamos desde Caracas este principal objetivo de nuestra organización.

El segundo punto, dice así "b) La organización arbitrará medios para asegurar la estabilidad de los precios en los mercados internacionales del petróleo, con el propósito de eliminar las fluctuaciones perjudiciales e innecesarias" -qué visionarios eran aquellos hombres- es lo que estamos haciendo hoy, articular todos los medios posibles para buscar la estabilización de los precios, porque si bien es cierto que no estamos detrás de una escalada sin límites de los precios de nuestro petróleo, también es cierto que sí estamos articulándonos para cerrar las brechas y evitar que el precio del petróleo se nos vuelva a venir casi a cero, como ocurrió en los últimos años, hasta apenas año y medio. Estabilidad, precios justos de nuestro petróleo, para lo cual estamos reafirmando la unidad de principios de la organización, la unidad de objetivos y sobre todo la voluntad política al más alto nivel como hoy la estamos expresando a América y al mundo entero.

Por último el tercer punto dice así, que es también muy importante que lo recalquemos "c) Se prestará en todo momento debida atención a los intereses de las naciones productoras y a la necesidad de asegurar un ingreso continuo a los países productores, un suministro de petróleo eficiente, regular y económico -permítanme subrayar estas tres palabras, un suministro eficiente, regular y económico- a las naciones consumidoras y una rentabilidad justa a los capitales de quienes invierten en la industria del petróleo". Ahí están los tres componentes que hoy es necesario mirar en plenitud: los productores, los intermediarios y los consumidores.

Tan claro como un cristal, están señalados en estos estatutos nuestros objetivos y los estamos cumpliendo. Creo que cuando la OPEP llega a sus 40 años, a pesar de las inmensas dificultades, de las campañas desatadas contra la OPEP en varias épocas de esta historia reciente, a pesar de las incoherencias, de las dificultades internas, de todos los pesares, nosotros podemos decirle al mundo que la OPEP en estos 40 años, sus primeros 40 años, ha cumplido con sus objetivos y aquí estamos retomando, relanzando, para continuar cumpliendo cada día con mayor eficiencia y eficacia nuestros objetivos y para retomarlos y reactualizarlos e inscribirnos en el nuevo camino de la nueva historia del nuevo siglo.

Eso es exactamente lo que estamos haciendo, especialmente en los últimos veinte meses, etapa a la que pudiéramos muy bien llamar la resurrección de la OPEP, después de un largo período de grandes dificultades que limitaban muchísimo la coordinación de nuestras políticas y la salvaguarda de nuestros intereses.

Quiero resaltar el solo hecho, si aquí nos quedásemos en silencio durante un minuto, sin que nadie hablase, sin que hubiese ninguna palabra de por medio y nos viésemos la cara y viésemos quiénes estamos aquí representando a estos 11 países nuestros y recordásemos que en los últimos 25 años no fue posible hacer una reunión como ésta, en 40 años de la OPEP ésta es la segunda reunión de sus Jefes de Estado, de sus Jefes de Gobierno, sólo ese hecho significa muchísimo para el presente y el futuro de nuestros pueblos, sólo ese hecho merece con motivo un aplauso resonante que llegue al Asia, al África y a la América Latina, que llegue hasta los oídos y la conciencia de nuestros pueblos.

Hay que hacer un reconocimiento especial a estos hombres, porque fíjense que hace un mes y unos pocos días, nosotros hicimos un viaje desde las riberas del Caribe, África, Medio Oriente, la región de los cinco mares, hasta Jakarta, más allá del mar de la India y nos consta las distancias, el tiempo y las dificultades y ayer llegaron, además disciplinadamente, uno tras otro, y disfruté muchísimo a nombre de mi pueblo, de darles el abrazo de bienvenida, creo que hay que hacerles un reconocimiento porque es la expresión sublime de la máxima voluntad política unitaria, ése es un gran mensaje al mundo de hoy y un gran ejemplo de todos estos hombres.

Porque además, cuánto podemos hacer nosotros en lo adelante, o la reunificación del Asia, desde Indonesia, ese gran país asiático hermano de la OPEP, cuánto podemos hacer ya que tenemos este histórico canal de comunicación, este histórico ya instrumento unitario, desde aquí, desde todos nuestros países debemos hacer mucho más por el impulso y la reunificación de los pueblos asiáticos, cuánto podemos hacer por el impulso y la reunificación sólida y eterna, para siempre, de los pueblos del Medio Oriente, de los pueblos árabes, cuánto podemos hacer desde aquí a través de la OPEP por la reunificación y el impulso del Africa, cuánto pueden ustedes hacer desde allá con el impulso milenario y la sabiduría milenaria, junto a nosotros, por el proceso de reunificación de los pueblos de la América Latina y del Caribe.

Creo que mucho podemos hacer. Es mas, como soy muy optimista digo que mucho vamos a hacer en los años, en las décadas por venir, para que el siglo XXI sea muy distinto al siglo XX que ha terminado, siglo de guerras, de hambre, de muerte y de miseria.

El siglo XXI debe ser el signo de la vida, de la unidad, de la paz, de la confraternidad verdadera, de la unión de las civilizaciones, como bien lo decía el Presidente Khatami allá en Teherán y allá en Nueva York, el encuentro de las civilizaciones, milenarias civilizaciones. Pidamos a Dios que así sea, pero hagamos aquí todo lo que tengamos que hacer. Como decimos en buen criollo y cristiano aquí: A Dios rogando y con el mazo dando.

También señalan nuestros estatutos la necesidad de prestar atención al suministro de petróleo eficiente, regular y económico, términos a los que ya me he referido, a las naciones consumidoras. A la luz de los acontecimientos de los últimos meses en el mundo, relacionados con el suministro de nuestro petróleo, también podemos estar conformes con nuestra organización porque estamos precisamente atendiendo esa necesidad. Caracas hoy es centro de atención mundial, el mundo entero está pendiente de lo que aquí hagamos, de lo que aquí deliberemos, de lo que aquí decidamos. Esperamos estar a la altura de la expectativa de los hermanos del mundo. Para ello es necesario hacer algunas consideraciones.

¿Qué significará suministro eficiente? Invoco del Islam el "tauhid", la unidad, para mirar completo, para evaluar la eficiencia de manera plena, no sesgada. Voy a poner un ejemplo, el suministro de sangre de una persona a otra, una donación de sangre, por ejemplo, o transfusión de sangre, será eficiente si es beneficiosa para ambos; no será eficiente, o dejará de ser eficiente si llegase por ejemplo a poner en peligro la vida del donante, si lo llevase a la tumba, a pesar de que el que recibe la donación pudiera salir feliz de un hospital. Pero si esa donación llevó a la tumba al donante eso no es eficiente, la eficiencia hay que verla completa. El "tauhid", sabiduría del Islam.

La OPEP, por nuestra parte, hemos sido verdaderamente eficientes en estos cuarenta años, pero sólo en parte.

El suministro eficiente, decíamos, implica un grado de seguridad para quien suministra. En Venezuela, por ejemplo, no hubo eficiencia integral en la actividad del suministro, basta para comprobarlo con medir por ejemplo el grado de contaminación del Lago de Maracaibo, o la subsistencia de la Costa Oriental del mismo lago, allá en el estado Zulia. Algunos folkloristas de aquella región dicen que de los derivados del petróleo no sólo están la gasolina, el gasoil, etc., sino que también el agua mala y contaminada del Lago de Maracaibo es un producto derivado del petróleo, y no dejan de tener razón, filosóficamente hablando, es un resultado de la explotación petrolera de casi un siglo, y la Costa Oriental del Lago de Maracaibo que se ha venido hundiendo, de tanto sacar petróleo la Costa Oriental, donde viven cientos de miles de personas y hay pueblos enteros se ha venido hundiendo, hundiendo y hundiendo, y allí ahora estamos haciendo estudios científicos profundos y tendremos que invertir miles de millones de dólares para salvar toda una gran región.

Por tanto, hacemos la reflexión: el suministro no ha sido, en el caso venezolano, eficiente de manera plena, se trata por eso, y lo decía también Bouteflika, de ahora retomar estos conceptos, darle sentido integral y relanzar nuestro compromiso. Nosotros sí debemos seguir suministrando petróleo al mundo, pero a ese mundo, primero nosotros dando el ejemplo, y al mundo de los consumidores tenemos que decirle que es fundamental para la sustentabilidad de la vida mantener el equilibrio ecológico, por ejemplo. No podemos seguir contaminando las aguas de los lagos, las aguas de los ríos, las aguas de los mares, que no podemos seguir destrozando la naturaleza de manera salvaje. ¿Y de qué y dónde van a vivir los nietos de nuestros nietos? Pensemos en ellos por un instante, pensemos en ellos por un segundo.

Alguien decía, algún investigador hace poco, que si el modelo consumista y explotador de hoy en el mundo se extendiera por igual a todos los habitantes del planeta, harían falta diez planetas como la tierra para poder vivir todos. Es terriblemente desigual la vida en el planeta y el desequilibrio que se ha generado por la explotación, no sólo del petróleo, de los recursos, de las materias primas, una industrialización muchas veces irracional pone en peligro la vida del planeta en el futuro, eso se absolutamente cierto. Así que, he allí un ejemplo nada más para tomar la expresión del Presidente Bouteflika, de la necesidad de reactualizar, de retomar los objetivos y los conceptos y los paradigmas que dieron nacimiento y han dado vida a la organización de países exportadores de petróleo.

Ahora, veamos el otro concepto, porque hay otra parte de la eficiencia a la que voy a referirme brevemente, porque tiene que ver más con nosotros en primer lugar, es la eficiencia hacia adentro y en eso unidos podremos hacer mucho más. Me refiero, y voy a tomar prestada la frase del doctor Arturo Uslar Pietri, insigne venezolano, hace sesenta años el doctor Uslar dijo, creo que era Ministro de aquel gobierno del General Isaías Medina Angarita cuando lo dijo: "tenemos que sembrar el petróleo." Venezuela no fue capaz de sembrar el petróleo en 60 años, mucho más de explotación petrolera. Utilizar el recurso petrolero no para destrozar las demás actividades industriales o económicas y sociales, sino como palanca para un desarrollo integral que es lo que estamos comenzando a hacer ahora en Venezuela, y ustedes hermanos lo han hecho de muchas maneras en sus países, pero unidos como lo hablamos en Doha una noche, querido hermano, podremos hacer mucho más para impulsar la agricultura en nuestros pueblos, para impulsar el turismo en nuestros países, para impulsar la industria diversificada, la pequeña empresa, la mediana empresa, la cría, la pesca, las actividades de la vida, la educación, la salud, la vida de nuestros pueblos.

Si hemos hecho algo en los 40 años de nuestra existencia, sí, ahí está, pero creo que hemos podido hacer mucho más. Pero nunca es tarde, comencemos de nuevo, hagamos convenios de cooperación como los que tenemos, los que hemos estado discutiendo, para que juntos utilizando el ingreso de nuestro petróleo impulsemos a nuestros pueblos hacia el máximo tope de felicidad, de estabilidad y de calidad de vida. Juntos podremos avanzar mucho más rápido y con mayor eficiencia que lo que hemos logrado hasta ahora. Lo haremos, seguro que lo haremos, como lo haría Walt Whitman, seguro como la más segura de las certidumbres.

Ahora, cuando hablamos de suministro regular ¿a qué nos referimos? El suministro regular por supuesto implica el cumplimiento a tiempo de los compromisos, con la normalidad requerida, oportuna, la OPEP ha cumplido. Cien años casi suministrando petróleo al mundo entero, claro que con gran desigualdad. En el mundo industrializado consumen 20, 40 veces más que en el mundo del sur. Por encima de guerras, de desastres, de guerras mundiales, de guerras intestinas, de tragedias sociales y naturales hemos estado cumpliendo por casi un siglo.

Pero en este caso la OPEP, 40 años suministrando de manera regular, oportuna, petróleo al mundo para su desarrollo, para su sustentación, para su impulso. Nadie puede decir que le hemos negado nuestro petróleo, salvo algunas cosas que han pasado, algunas cosillas diría yo, de manera coyuntural, no le hemos negado a nadie nuestro petróleo, ni lo vamos a hacer por supuesto, lo que pedimos es justicia.

En lo económico, suministro eficiente, suministro regular y suministro económico. Cualquiera pudiera decir: ah, ¿se dan cuenta? Tengo razón -pudiera decir alguien- tienen que venderme petróleo barato! No, yo le diría: un momento, lo económico no debe significar barato, regalado o casi regalado. Lo económico es un concepto que contiene muchas realidades y muchos aspectos dignos de ser analizados. Yo voy a tocar sólo algunos.

Económico. El precio de un bien, en este caso del petróleo, debe tener relación proporcional con, por ejemplo, su costo de producción, y es sabido en el mundo que cada día hay más exigencias para nosotros poder producir petróleo, las reservas a veces se vienen abajo. Claro, se un recurso no renovable y hay que estar invirtiendo bastante dinero para explorar y conseguir petróleo. Perforar a mayor profundidad, por ejemplo. Cualquiera de ustedes, ministros y técnicos petroleros, pudiera decirnos en un dos por tres, en un segundo, cuánto se ha incrementado el costo de la exploración petrolera que requiere mayor tecnología, o para explorar mar afuera, a grandes profundidades, para incrementar la producción y las reservas, porque la población del mundo sigue creciendo. Así que esto hay que verlo por una parte en esa dimensión.

Transformar petróleo pesado, petróleo superpesado a petróleos livianos. El caso venezolano, las más grandes reservas nuestras son de petróleos pesados y petróleos superpesados. Para explotar esos petróleos habrá que invertir grandes cantidades de dinero, para poner un ejemplo, la Faja Bituminosa del Orinoco, a la que algún día habrá que, ya hemos comenzado el trabajo de exploración y de explotación, pero sólo unos primeros pasos. Garantizar el potencial de producción, eso requiere y va incrementando el costo de producción, pero no sólo el costo de producción, el valor de uso y el valor de cambio.

En torno al precio justo de nuestro petróleo hay que preguntarse cuál es el valor de la energía producida con un barril de petróleo, ¿qué hacen o qué pueden hacer los países que nos compran el barril del petróleo con un barril? Para ser más dramáticos pudiéramos poner la pregunta, darle la vuelta y decir ¿Qué harían sin el petróleo? ¿Cómo habrían llegado al nivel de desarrollo que tienen? ¿Cómo harían si nosotros no le hubiésemos vendido y no le siguiéramos vendiendo el petróleo? Valor de uso, el desarrollo, el despegue de los países del norte industrializado se debe a muchos factores, por supuesto que no se debe al petróleo, pero en buena medida al suministro regular, eficiente en parte, continuo y permanente que hemos estado nosotros cumpliendo desde hace casi 100 años, y en la OPEP desde hace 40 años de manera ininterrumpida.

Ahora el valor de cambio, ¿qué podemos cambiar por un barril de petróleo? Traigo algunos ejemplos que a lo mejor les van a llamar mucho la atención, debo confesarles que me llamaron muchísimo la atención los ejemplos que traigo aquí, extraídos de tablas y de estudios muy serios. Saben ustedes por ejemplo que un barril de petróleo, asignémosles el precio promedio de este año en Venezuela, 26.2 dólares el barril, promedio en este año del petróleo venezolano, tomemos eso como referencia, ¿saben ustedes cuánto vale un barril de gasolina sin plomo? Un barril son 159 litros, como sabemos, un barril de gasolina sin plomo vale 30.6 dólares el barril, sin impuestos y con impuestos vale 54.14 dólares el barril, es decir un 100% más de lo que vale un barril de petróleo en el caso venezolano.

¿Saben ustedes cuánto vale? Perdonen la propaganda gratuita, ¿cuánto vale un barril de Coca Cola? Vale 78.7 dólares, 303% comparado con un barril de petróleo, un barril de agua de manantial vale 94.37 dólares, 360%, un barril de leche vale 150 dólares, un barril de helado vale 1.105 dólares, 4.250% comparado con nuestro pobre barril de petróleo. Un barril de vino, del buen vino vale 1.370 dólares, 4.500%, comparemos, esto llama a risa pero hablemos de estos y digamos al mundo la verdad, un barril de champú 2.056 dólares, un barril de salsa tabasco 2.600 dólares, un barril de aceite bronceador para ir a la playa, 5.365 dólares. Es decir la gigantesca proporción de 20.600% en relación con nuestro pobre barril de petróleo que es tan atacado en el mundo.

Ustedes saben que la verdad Krisna Murta, gran filósofo indio lo dijo, la verdad es lo único que nos une al todo, sin andamos fuera de la verdad estamos desconectados del todo, nos perdemos en el camino, invoco a Krisna Murta y su sabiduría india para pedir lo que pedía también Bolívar en el Chimborazo, digamos la verdad a los hombres, pero digamos la verdad completa a los hombres, no sigamos manipulando medias verdades con medias mentiras para confundir a los hombres del mundo, esta es una verdad y hay que decírsela al mundo. Remy Martain, 7.800 dólares el barril. Señores embajadores digamos la verdad al mundo, como ustedes lo hacen, 30.000% vale un barril de este licor, compárenlo con el barrilito de petróleo que nosotros a duras penas producimos y que tenemos 100 años produciendo, explotando y vendiéndole al mundo.

Justicia, sólo justicia, no podemos permitir hermanos de la OPEP que de nuevo, como han ocurrido en otras épocas de la historia, se nos señale como los culpables de un supuesto desequilibrio de la economía mundial, los culpables están en otra parte, nosotros somos mas bien víctimas del desequilibrio de las economías del mundo, no somos los culpables, los culpables están en otra parte. Permítanme desde aquí enviar con ese espíritu de la verdad y del "tahui" nuestro saludo a los grandes países consumidores del G8 y de la Unión Europea desde donde hemos estado recibiendo algunos mensajes, bien sea públicos o privados, a través de cartas que no voy a mencionar por razones éticas, a través de llamadas telefónicas, en una ocasión un presidente de un país poderoso del mundo llamó y me sentí extrañado en mi palacio, nuestro palacio, una llamada de allá ¡qué sorpresa!. Atiendo el teléfono y me dice el presidente que está preocupado por el precio del barrilito del petróleo y no había llegado ni a 25 todavía y ya andaban preocupados y yo dije, "comparto señor Presidente su preocupación y qué bueno que conversemos, pero ¿por qué no hablamos de la deuda externa que azota a los pueblos pobres del mundo también? ¿por qué no hablamos de los términos de intercambio tan desiguales y salvajes, las imposiciones de los sistemas económicos que dominan el mundo, los que Vivian Forester recientemente ha llamado en su nuevo libro la dictadura económica del mundo, ¿por qué no hablamos de eso también? Vamos a hablar de eso también".

Agenda libre, desde Caracas lo decimos, lo dice Venezuela y estoy seguro que lo comparten porque lo hemos hablado desde anoche y lo hablamos en el viaje y lo seguiremos hablando mis hermanos Presidentes, Jefes de Gobierno y de Estado de los países de OPEP hermanos, estamos dispuestos a conversar con el mundo, con quién sea, cuando sea y donde sea, pero eso sí, en condiciones de igualdad, vamos a conversar sobre el mundo, vamos a buscar soluciones a los dramas comunes que tenemos, vamos a buscar nuevos caminos, nuestro saludo, con todo respeto, fe, optimismo y hermandad a los hermanos del mundo y especialmente a los Presidentes y Dirigentes de los países poderosos de la tierra, queremos cooperar, queremos conversar, queremos buscar soluciones. La OPEP fortalecida y unificada incrementará su eficiencia en estos suministros e incrementará su regularidad y buscará, como hemos venido buscando, precios justos y equilibrados para nuestro petróleo, recurso vital para el mundo de hoy, en eso somos responsables y asumimos nuestra responsabilidad.

Dentro de este panorama mundial entonces, y con grandes expectativas es que nos toca inaugurar hoy en esta Caracas Bolivariana la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OPEP, después de 25 años de aquella Primera Cumbre Histórica en Argelia, ya su Excelencia el Presidente de la República Argelina Democrática y Popular señor Abdelaziz Bouteflika nos ha traído recuerdos extraordinarios del significado, la esencia y el espíritu de aquella Cumbre de Argel. En aquella ocasión, los mandatarios en Argel declararon afirmando lo siguiente: "Soberanos y Jefes de Estado, ponemos de relieve que la causa de la actual crisis económica mundial se origina principalmente en las profundas desigualdades en el proceso económico y social de los pueblos". Hace 25 años Argel, hoy Caracas, año 2000, lamentablemente tenemos que decir que las causas, no sólo no han desaparecido, sino que se han profundizado, tal como lo expresaron casi todos los Jefes de Estado y de Gobierno en la reciente Cumbre del Milenio en Naciones Unidas.

Allí nos fijamos una meta, luchar contra la pobreza, reducirla a la mitad para el año 2015, la gran pregunta es ¿cómo hacerlo? Eso es parte del diálogo que tenemos que hacer, franco, profundo, abierto en el mundo entero, ¡cómo vamos a cambiar la historia de verdad más allá de las palabras! Hoy habrá mucho más que decir, la crisis del mundo de hoy ya no se limita sólo al ámbito económico, como se decía hace 25 años, ahora es una crisis global, habiéndose extendido como un cáncer a los campos de la ética, de la política y de la sociedad. La pregunta elemental, la gran pregunta de hoy en el mundo entero es la siguiente ¿cómo vamos a salir de verdad de esta crisis histórica, de este laberinto universal? Permítanme decir hermanos y compañeros de este camino que sólo la unión de nuestros esfuerzos, que sólo la unión de nuestros pueblos, de nuestras culturas, de nuestras economías, de nuestras soberanas voluntades políticas, podrá permitirnos resolver tan difícil y complejo enigma, es más ayudar al mundo de alguna manera, humildemente a buscar la solución.

Aquí estamos precisamente en Caracas hoy, por eso y para eso, en la cuna de Simón Bolívar El Libertador, invocamos su pensamiento y su ejemplo para aclamar en una sola voz, "unámonos y seremos invencibles", se trata ahora a partir de esta II Cumbre de relanzar la OPEP hacia el Siglo XXI, adecuándola a las realidades de hoy, a los cambios que se han experimentado en el mundo y sobre todo a la magnitud de los retos que tenemos por delante. Decía Bouteflika, la Universidad de la OPEP, por supuesto que apoyamos la idea, el Banco de la OPEP, por supuesto que apoyamos la idea, un Instituto de Investigación Científica y Tecnológica de la OPEP, por supuesto que tenemos que apoyar esa idea y lanzarla, hacerla realidad lo más pronto posible para incrementar nuestra capacidad de lucha, de transformación, de enfrentar con éxito los inmensos retos que tenemos por delante.

Nunca en la vida olvidaré nuestro reciente viaje por los hermanos países que ustedes dignamente representan. Desde las hermosas costas orientales en Arabia Saudita, pasando por la margen occidental del Golfo Arabe Pérsico, con el sol esplendoroso de Kuwait, las brillantes noches de Doja, las bellezas de Abudabi, las montañas y llanuras de Teherán, el rico Valle del Tigris en Bagdad, una hermosa luna llena sobre Jakarta, el amanecer mediterráneo en Trípoli, las hermosas praderas de Nigeria y las palpitantes y heroicas tierras de Argel. Todo ello, toda esa inmensidad, toda esa belleza y todo ese sentimiento se resumen aquí en estas costas legendarias del Caribe venezolano. En esta cordillera de la América India, en esta Amazonia misteriosa del nuevo mundo, en este valle de la Caracas Bolivariana y todo ello hermanos en el hombre de Alá, el misericordioso y clementísimo y en el nombre de Dios misericordioso, el Padre de Jesús liberador. Para que esta II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, que me honro en declarar inaugurada esta tarde de hoy traiga felicidad, paz y progreso para todos. Salam Alikum. Mil gracias hermanos."

Enlace de Radio Nacional de Venezuela: http://www.gobiernoenlinea.ve/radio_noticias.html

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Es un honor poder dar a conocer, parte del esfuerzo que realizan nuestros compatriotas.

Motivo por el que incluimos a el escritor Horacio Alberto López, que nos aclara en el prólogo de su ensayo Las Lanzas Nuestramericanas, muchos de los conceptos necesarios sobre Nuestra América, a todos los bolivarianos.

"Nuestra América, entendiendo por tal el territorio que se extiende desde México hasta Tierra del Fuego, incluyendo todo el Caribe, es el ámbito de la Patria Grande que nuestros prohombres soñaran y que nosotros, los que hoy convivimos en su extensa y rica geografía, debemos propiciar para que se concrete.

Más allá de las identidades que definen sus actuales repúblicas o regiones, sus lenguas, tradiciones, culturas, religiones, etc., nuestra América se erige como una unidad superior - tal vez la de mayor coherencia en el mundo -, con fuertes raíces y valores comunes que la potencian como entidad, más que la dividen.

"En este continente se habla prácticamente una lengua, salvo el caso excepcional del Brasil, con cuyo pueblo de habla hispana pueden entenderse, dada la similitud entre ambos idiomas. Hay una identidad tan grande entre las clases de estos países que logran una identificación de tipo 'internacional americano', mucho más completa que en otros continentes". Esto nos señalaba el Che en su famoso "Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental", allá por 1967.

Y sobre esta cuestión de la lengua y otras costumbres, escribe Elena Poniatowska en un Ensayo titulado "Memoria e Identidad": "Fueron los conquistadores los que nos dieron nuestra actual identidad latinoamericana al imponer su lenguaje, su idea del núcleo familiar, su catolicismo, su machismo (no tenemos noticia del machismo indígena)... Por la palabra se ha unificado a América Latina desde el río Bravo hasta Tierra del Fuego, por la palabra guardamos memoria, y la palabra ha sido instrumento de lucha, la palabra nos ha hecho reír, y la palabra se ha levantado en contra del silencio y en contra del sufrimiento" (36 -pág. 156 y 162).

Continuaba diciendo el Che en su discurso citado: "Lenguas, costumbres, religión, amo común, los unen. El grado y formas de explotación son similares en sus efectos para explotadores y explotados de una buena parte de países de nuestra América. Y la rebelión está madurando aceleradamente en ella.

"Podemos preguntarnos - sigue -: esta rebelión, ¿cómo fructificará?, ¿de qué tipo será? Hemos sostenido desde hace tiempo que dadas sus características similares, la lucha en América adquirirá, en su momento, dimensiones continentales" (49).

La conclusión fundamental de este trabajo es precisamente esa definición de Guevara, partiendo del antecedente de nuestra primera revolución independentista: así como hubo una lucha emancipadora de carácter continental en los albores del siglo XIX, nuestra segunda y definitiva independencia vendrá de la mano de una rebelión (revolución) también continental. Hoy más que nunca, ante el grado de globalización alcanzado por el capitalismo, la respuesta de los pueblos deberá ser, necesariamente, globalizada.

Hablamos de 'nuestra América' y no de 'América latina', asumiendo la definición de José Martí de su ensayo de 1891. Este último término es impropio, erróneo; se lo comenzó a usar en la segunda mitad del siglo XIX desde los centros de poder económicos de Europa, por necesidades surgidas de las exportaciones e importaciones, para definir al territorio que comprende las dieciocho naciones de habla castellana en nuestro continente.

"La denominación América latina, a más de culturalmente imprecisa y cercana, se extendió al término de la centuria pasada - nos cuenta Hernández Arregui en su "¿Qué es el ser nacional?"-, apoyada por escritores encandilados por Francia, se aclimató finalmente en este siglo XX, bajo el ascendiente de personajes como Clemenceau o Poincaré, y es en alguna medida el resabio con cosméticos modernos de aquella inquina hacia España que viene de la política continental europea de los siglos anteriores, no sólo de parte de Inglaterra, sino de Francia, interesada por igual en el reparto de los restos del antiguo imperio Español en América" ( 67- pág. 34).

Al concepto también se lo utilizó como diferenciador de aquella parte que define a la América anglo-sajona y a la francófona (Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, archipiélago de las Bahamas). Pero la latinidad del término apenas abarcaría - por historia y por lenguaje - a la parte blanca, europea, de sus habitantes, dejando afuera a millones de pobladores descendientes de los pueblos originarios o de mezclas de ellos con negros o blancos, u otras combinaciones, los que no vienen solamente de una historia del mundo latino, ni sus lenguas se nutren de él (tan sólo setenta y seis familias lingüísticas son originarias de América del Sur; muchas de ellas vigentes, como el quechua, aymará, guaraní, mapuche). (2)

Al respecto nos ilustra el peruano Luis Alberto Sánchez en su libro "Examen espectral de América latina": "Ni nuestra cultura es latina, sino esencialmente indoibera, con método y revoques franceses; ni lo español es latino, por cuanto fenicios, romanos, godos y árabes que plasmaron la Península representan, en conjunto, un aporte superior al latino; ni el indio, nuestra raíz, encarnación humana de lo telúrico, tiene nada de latino. Como reacción contra España, durante un período de nuestra historia, la denominación de América latina tuvo fortuna; hoy la disfruta sobre todo a guisa de facilitar el pensamiento de europeos y norteamericanos... y satisfacer el orgullo de franceses y afrancesados.

"Como ocurre casi siempre, estas generalizaciones resultan peligrosas o inexactas. Tal cual el término 'latino' aplicado a nuestra cultura encierra una jugosa ironía, de idéntica manera referirse a los Estados Unidos como una civilización definidamente 'anglosajona' no deja de ser disentible" ( 22 - pág. 22 ).

Lo irrebatible es, como afirma Hernández Arregui, que la latinidad no existe. Como no existe Occidente, agrega en su obra citada.

En el décimo aniversario de Playa Girón, en 1971, Fidel Castro señaló en su discurso: "Todavía, con toda precisión, no tenemos siquiera un nombre, estamos prácticamente sin bautizar; que si latinoamericanos, que si iberoamericanos, que si indoamericanos". Es así, como señala Fidel: Partiendo del propio sustantivo 'América' -que proviene de la región nicaragüense habitada por los indígenas "americúas", término que se generaliza por el mapa que el cartógrafo florentino Vespucio realiza en 1507 y que firma con el seudónimo de 'Americus'-, el aporte de poblaciones originarias, más europeas, más africanas e inclusive asiáticas, conforma un territorio de amalgamas notables y únicas que nos impide un nombre abarcador y sintetizador. Pero estos pueblos emergentes, que para nosotros son nuestros hermosos y gallardos pueblos, tienen otro concepto para los imperialistas. Dice Fidel, continuando con su discurso: "Para los imperialistas no somos más que pueblos despreciados y despreciables. Al menos lo éramos. Desde Girón empezaron a pensar un poco diferente. Desprecio racial. Ser criollo, ser mestizo, ser negro, ser, sencillamente latinoamericano, es para ellos desprecio".

De manera que la definición "nuestra América" es la más apropiada para abarcar y delimitar el espacio y la identidad que nos pertenecen. (El psiquiatra y escritor panameño Guillermo Cohen De Govia propuso en un taller, en el marco del III Congreso Anfictiónico Bolivariano desarrollado en la Universidad de Panamá en noviembre de 1999, la utilización del término "nuestroamericanos" en reemplazo del de "latinoamericanos").

Así aclarado el tema, asumimos que el objeto de nuestro análisis y nuestras reflexiones es "nuestra América" y los "nuestroamericanos" que la habitan y le dan razón de ser.

De nuestra América tenemos su historia, dividida en dos grandes bloques con una subjetividad intencionada: los miles de años anteriores al 12 de octubre de 1492, y los más de 500 años posteriores a esa aciaga fecha; o sea, la etapa milenaria de la plena libertad (entendida ésta como ausencia de conquistadores foráneos), y la del sometimiento por parte de los colonizadores y resistencia para volver a ser libres. Esta última, al decir de Roberto Fernández Retamar, la etapa de "la imagen del espanto y del horror que van sembrando a lo largo de un continente aquéllos a quienes los sitiados en Tenochtitlán llaman los 'popolocas'; o como traduce el padre Garibay: los bárbaros" (7).

Martí señalaba en su trabajo citado de 1891: "La historia de América, de los incas a acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra". Y agregaba una conclusión que justifica nuestros desvelos al respecto: "Nos es más necesaria" (6). Y sobre el mismo tema decía Alejo Carpentier -más cerca en el tiempo-, en un discurso pronunciado en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela el 15 de mayo de 1975: "De ahí que la historia de nuestra América haya de ser estudiada como una gran unidad, como la de un conjunto de células inseparables unas de otras, para acabar de entender realmente lo que somos, quiénes somos, y qué papel es el que habremos de desempeñar en la realidad que nos circunda y da un sentido a nuestros destinos. Decía José Martí en 1893, dos años antes de su muerte -agrega Carpentier-: Ni el libro europeo, ni el libro yanki, nos darán la clave del enigma hispanoamericano, añadiendo más adelante: Es preciso ser a la vez el hombre de su época y el de su pueblo, pero hay que ser ante todo el hombre de su pueblo. Y para entender ese pueblo -esos pueblos- es preciso conocer su historia a fondo, añadiría yo" ( 36 -pág. 52). Pero no "con el fetichismo -como nos decía Julio Antonio Mella- de quien gusta adorar el pasado estérilmente, sino de quien sabe apreciar los hechos históricos y su importancia para el porvenir, es decir, para hoy" (71).

En nuestros viejos colegios secundarios nos obligaban a estudiar al dedillo las pesadas historias de las dinastías europeas de todos los siglos, las civilizaciones del mundo antigüo conocido por Europa y también conquistado por Europa, y nada contemplaban aquellos programas (o muy poco para ser benévolo) sobre la historia de nuestra América. Los programas escolares han cambiado, pero temo que para peor aún en esta cuestión.

En oportunidad de presentar mi primera novela (que narra la gloriosa gesta de Túpac Amaru ), en un colegio secundario de la ciudad de Bahía Blanca - podría haber sido cualquier colegio de cualquier provincia argentina -, pregunté a mi joven auditorio de cuarto año, si tenía idea de quién había sido el cacique en cuestión y qué acontecimientos había protagonizado; apenas pudieron responder unos pocos, que sabían que se trataba de un "indio alzado" a quien los españoles descuartizaran amarrándolo a cuatro caballos. Prevalecía la imagen de algo poco más que un ladrón o un indio ladino que algo malo habría hecho. Esto no es ignorancia, sino la promoción adrede del desconocimiento de los personajes y hechos que fueron y son ejemplos peligrosos para el sistema dominante.

El Cabildo Abierto del 25 de mayo de 1810 en Buenos Aires nos es mostrado por la Historia Oficial como una especie de reunión social de destacados patriotas y españoles monárquicos, con el romántico acompañamiento de vecinos inquietos, los que desde la plaza pedían educadamente que querían saber de qué se trataba la reunión. Es la imagen de un pueblo pasivo, ausente, mientras otros, los elegidos, decidían - para bien o para mal - por él. Lo que realmente sucedió fue otra cosa: parte de ese pueblo se encontraba armado y organizado en grupos dispuestos a tomar el poder por vía violenta, si las autoridades no accedían a las demandas revolucionarias. A partir de allí se impuso una visión argento- centrista de la lucha revolucionaria, inconexa con el resto de las manifestaciones continentales.

Sobre las personalidades de nuestros máximos libertadores, Bolívar y San Martín, sus verdaderos objetivos y aspiraciones, se podría escribir una telenovela en la que, según la versión de nuestro "benemérito" Instituto Sanmartiniano, el primero de los nombrados jugaría el papel del malo, el soberbio, envidioso y vanidoso, ávido de gloria, y el otro el del hombre pleno de virtudes, purezas y desprendimientos, alejándolo además a don José de su condición de hombre de carne y hueso para instalarlo allá lejos, en un pináculo reservado a los semidioses.

De lo expuesto se desprende que hay historias e historias; o como reza el viejo dicho: si la historia la escribieron los vencedores, quiere decir que entonces existe otra historia, la de los vencidos, que no está tal vez del todo contada ni menos difundida. Esta historia, la de los vencidos, o sea la nuestra, al decir de Martí, nos es muy necesaria; para entender los procesos de nuestras luchas de resistencia; para precisar quiénes estábamos de este lado y quiénes eran nuestros enemigos y los testaferros y sicarios de éstos. Sólo así podremos intentar atisbar el futuro para preparar adecuadamente el camino hacia nuestra segunda y definitiva independencia. "Ver los antagonismos nacientes de las fuerzas sociales de ayer. La lucha de clases de hoy", como dice Mella.

Nos dejó escrito, sobre aquella guerra de liberación, Arturo Uslar Pietri en su "La Historia en Bolívar" lo siguiente:

"Con el siglo XIX se abre una honda, rica y oscura crisis del mundo hispánico. Las dos agencias fundamentales de su unidad: la Monarquía castellana y la Iglesia Católica, que habían culminado en el absolutismo y la Contrarreforma, parecen eclipsarse.

"Un día desaparece el rey de la cabeza del imperio en forma inesperada y simultáneamente se viene extendiendo entre la gente culta o influyente un desdén filosófico por el catolicismo y por el fraile. El pueblo español acéfalo regresa a la behetría medieval, y los criollos de Indias se ven obligados a entrar en la Historia Universal" ( 59 - pág. 255 ).

El presente trabajo intenta desarrollar tres ejes fundamentales para entender mejor - a mi modo de ver - la historia de nuestra gesta emancipadora del siglo XIX y, por ende, poder asumir los desafíos para el presente y el futuro inmediato: el carácter continental de la revolución, la simultaneidad de la misma y los iguales objetivos estratégicos que sustentaron sus principales dirigentes. Sobre el primer rasgo describiré elementos políticos, militares, ideológicos, que demuestran el carácter totalizador de la revolución; la simultaneidad, en términos históricos, está definida por los acontecimientos que, en un período de quince años, hicieron posible concretar el triunfo de las ideas independentistas en la mayoría de nuestros países. Los objetivos estratégicos fueron militados por los principales libertadores de nuestra América, por los guerreros más destacados y los políticos y publicistas más preclaros entre los patriotas revolucionarios, y siguen teniendo hoy plena vigencia ante las exigencias de construir las condiciones para lograr la segunda y definitiva liberación de nuestra Patria Grande; una sola Patria, como nos contaba el uruguayo José Enrique Rodó en 1910: "Yo creí siempre que en la América nuestra no era posible hablar de muchas patrias, sino de una patria grande y única".

Este ensayo no es un trabajo de investigación pura, inspirado en viejos documentos descubiertos en quién sabe qué archivos; simplemente es la construcción de una teoría sobre la revolución continental, que tampoco puede asumirse como original, si tenemos en cuenta que muchos de sus preceptos, separadamente, se encuentran en las obras de diversos autores. Modestamente se trata de una visión integral de aquel proceso, construida sobre la base de la reflexión a la que me llevaron numerosas lecturas, muchas de las cuales consigno en la lista bibliográfica y cito en el presente trabajo (asumiendo el riesgo de incorporar autores ignorados o vilipendiados por el marxismo tradicional), y de ponencias propias que me sentí obligado a aportar en mi militancia bolivariana en diversos congresos, seminarios y conferencias.

La intención principal es ofrecer al lector inquieto, una visión abarcatoria - aunque muy genérica e incompleta - de la historia de la lucha de liberación de nuestros pueblos en los comienzos del siglo XIX -el acontecimiento más relevante en el mundo para la época-, para intentar incentivar el conocimiento que nuestros programas educativos de Historia, en todos los niveles, lamentablemente niegan, deforman o tratan insuficientemente; y aportar, modestamente, a la construcción de una identidad nuestramericana de la que el marxismo es parte por arraigo ideológico y por mártires aportados."

El ensayo completo Las Lanzas Nuestramericanas. La Revolución continental del XIX, puede ser bajado del sitio:

http://www.emancipacion.org/libros_revistas/las_lanzas_nuestramericanas.pdf

Estos temas, son importantes de tomar en cuenta a la hora de asumir responsabilidades temáticas, porque muchas veces algunas organizaciones al servicio del imperialismo en la región latinoamericana, manipulan los sentimientos de las clases populares, para esgrimirlos en contra de unos hermanos y a favor de otros, pero cuidando, eso sí, los dividendos económicos capitalistas.

Cualquier negociación, deberá asumirse a partir del concepto de Nuestra América en el actual contexto de globalización.

El movimiento popular continuará contribuyendo con el fortalecimiento del proceso de unidad en la diversidad, que nos lleve a obtener nuestra Segunda y Definitiva Independencia.

Este proceso, no podrá hacerse de la noche a la mañana, porque si bien marcha a paso de vencedor, aún estamos lejos de erradicar más de quinientos años de barbarie, colonización y ultraje a nuestra identidad.

Podemos decir, que la seguridad internacional hoy en día depende del efectivo papel que desempeñemos todos los compatriotas bolivarianos desde México hasta Tierra del Fuego incluyendo todo el Caribe, propiciando la Patria Grande, desde la lucha de clases en la revolución, como meta para alcanzar la paz que nuestros Próceres soñaron.

Ya que la paz y la seguridad internacional, no son meras abstracciones, sino que son el producto de la erradicación de los males que acongojan a la humanidad.

De lo contrario, solo estaremos repitiendo frases vacías.

En Apuntes para la discusión política sobre la revolución latinoamericana Fernando Ramón Bossi, Secretario General del Proyecto Emancipación y miembro de la Secretaría de Organización del Congreso Bolivariano de los Pueblos, nos hace el siguiente planteamiento, el cual transcribimos en su totalidad, para un mejor análisis.

"O NOS UNIMOS...

La integración Sudamericana es el paso insoslayable para el desarrollo sustenta-ble con justicia social de nuestros pueblos. El gran proyecto bolivariano no sólo tiene hoy vigencia por la justeza de sus posiciones, sino también porque le ha lle-gado su tiempo histórico. ¿Qué quiero decir con esto? Simplemente que en los tiempos en que vivimos, en medio de la globalización neoliberal, nada es más ur-gente que avanzar hacia la unidad de Nuestra América. "O nos unimos o nos hun-dimos", ha señalado en varias oportunidades el Presidente Chávez, y lo acertado de

esta frase radica precisamente en alertar sobre esa otra posibilidad cierta, tre-mendamente cierta, que es la posibilidad de hundirnos más aun. La crisis en nues-tra región está desatada, algo nuevo está por nacer pero no acaba de nacer y algo viejo está muriendo pero no acaba de morir.

La cuestión está planteada de esta manera. Lo nuevo que está naciendo es la unidad latinoamericana caribeña y la segunda independencia; lo viejo que está muriendo es la desintegración y la explotación imperialista. Partera y enterrador son los sujetos necesarios para los tiempos presentes.

Pero este sistema que no se resigna a morir continúa frenando la irrupción del nuevo ciclo; y aún conserva fuerzas como para reponerse de la agonía y seguir actuando descabelladamente. La Revolución entonces, tiene que abrirse camino en esta etapa, poner las cosas en su lugar y hacer estallar los principios rectores del orden establecido por el moribundo sistema actual. Sin Revolución, no sólo el nacimiento se retarda, sino que probablemente se pueda involucionar hasta gra-dos imprevisibles. La Revolución se presenta como una tarea insoslayable y a los revolucionarios latinoamericanos-caribeños les tocará la nada fácil labor de impul-sarla.

O NOS HUNDIMOS...

El hundirnos más aún, significaría la desintegración total de Nuestra América, la refragmentación regional a partir de la disputa Inter.-imperialista que hoy solapa-damente se presenta. La "cabeza del iceberg" ya aparece a partir de expresiones incipientes pero con honda raíz histórica, agazapada y solo a la espera de ser ac-tivada por la poderosa maquinaria financiera, mediática y militar del poder del Nor-te. Ahí está el conflicto latente de la región de Guayas en Ecuador; la Triple Fron-tera en Paraguay; la "Media Luna" (Trinidad, Beni, Santa Cruz de la Sierra y Tarija) en Bolivia; y en menor medida gracias al freno a las tendencias divisionistas que significan los gobiernos populares de Brasil, Venezuela y Argentina, en Río Gran-de Do Sul, el Zulia y la Patagonia respectivamente.

La globalización neoliberal ha llevado a las potencias capitalistas a una nueva ca-rrera armamentista e intervencionista que se presenta descaradamente por parte de los Estados Unidos y su aliada Inglaterra y encubierta por cantos de sirenas desde el bloque continental europeo (Francia y Alemania). Japón, por otro lado, no queda al margen de esta disputa, pero con un área de influencia más reducida. China se presenta como la gran preocupación para el poder hegemónico tradicio-nal; Rusia, pieza clave para el bloque continental europeo, se encuentra en pro-fundo debate para definirse entre las presiones de la UE y EEUU u optar por una salida independiente. El resto del mundo está en la mira de las necesidades de la gran burguesía internacional, ansiosa de nuevos mercados, de mayores márgenes de ganancia y de mayores niveles de explotación por consecuencia.

¿Cómo disputar nuevos mercados cuando estos cada vez se restringen más? ¿Cómo adueñarse del petróleo, fuente vital de energía, hoy en manos de países "poco confiables"? ¿Cómo garantizar el pago de la deuda externa por parte de naciones cada más empobrecidas, justamente por la carga de una deuda siempre fraudulenta? ¿Cómo controlar regiones ricas en biodiversidad y minerales impres-cindibles para el desarrollo de las tecnologías de punta? Estas son las preguntas que hoy desvelan a los gobiernos imperialistas.

A partir de la reelección de Bush, Estados Unidos ha definido claramente su políti-ca exterior: se profundizará el intervencionismo y la prepotencia de las armas. Mientras tanto, el capitalismo europeo, no menos imperialista, en una suerte de discurso por "izquierda", "anti-Bush", disputa la hegemonía yanqui presentando al mundo la opción de un "capitalismo humanizado". Opción fácilmente desmentida con sólo señalar sus "humanitarias" acciones en el África, los Balcanes y otras regiones del planeta.

¿Cuál es el proyecto del imperialismo para América Latina y el Caribe? ¿Cuál es el remedio inmediato para el moribundo sistema yanqui? En líneas generales no es otro que la búsqueda de la recolonización de su "patio trasero"; que Latinoamé-rica se convierta de una vez por todas en una reserva funcional a los intereses financieros e industriales de Norteamérica.

El problema: los gobiernos que defienden la dignidad nacional, la tradición inde-pendentista y el espíritu solidario del pueblo, bases constitutivas de lo que está por nacer.

Ya en los años 80 Henry Kissinger, en su Memorandum 200, planteaba que había que hacer algo para frenar el crecimiento de la población en los países del Tercer Mundo y en particular de América Latina y el Caribe. No podía ser que los habitan-tes de estos remotos confines del planeta estuvieran consumiendo cada vez más los recursos reservados para la población norteamericana. Planteaba en ese do-cumento que había que premiar a los países que combatieran el alto índice de natalidad. ¿El objetivo de esta propuesta de control de la natalidad era que no si-guiera creciendo la pobreza? No, el objetivo era que los pobres no se adueñaran y usufructuaran de las reservas naturales, los alimentos, el agua potable, la energía, etcétera. Las riquezas naturales de cualquier lugar del mundo, siguiendo la lógica imperialista, tienen un solo dueño: los Estados Unidos. El concepto de "soberanías restringidas" aparece así como consecuencia de la necesidad del gobierno de EEUU de adueñarse todo lo que para ellos es útil y necesario.

Es fácil de vislumbrar cuál es el proyecto yanqui para Nuestra América: maquila-doras, mano de obra regalada, materias primas para sus fábricas de alta tecnolo-gías, gobiernos sumisos, fuerzas armadas convertidas en fuerzas policiales, re-fragmentación nacional, incentivando las autonomías regionales, y disponibilidad total de recursos naturales. A su vez, contempla la incorporación de un mercado no subestimable de entre 50 y 60 millones de habitantes con un alto poder adquisi-tivo. Para el resto, o sea entre 450 y 460 millones de habitantes, se les ofrece la lucha entre la inclusión como mano de obra barata consumidora de excedentes chatarra o la marginalidad.

A este proyecto perverso, le sobran 250 millones de habitantes. La solución a este problema, para la maquinaria fascista del Imperio no es otra que el genocidio: por hambre, enfermedad, guerra, delincuencia, drogadicción, alcoholismo, etcétera.

LA UNIDAD LATINOAMERICANA ES UNA TAREA ESENCIALMENTE PATRIOTICA Y ANTIIMPERIALISTA

El enemigo principal de la unidad de Nuestra América es el imperialismo y las oli-garquías nativas. Sin derrotar a esos agentes del atraso, la miseria y la posterga-ción, será imposible cristalizar el sueño bolivariano. No hay espacio para reformas o meros maquillajes.

Se puede entender que en momentos determinados, bajo circunstancias apre-miantes y contemplando una correlación de fuerzas adversas, se permita "nego-ciar" algunos aspectos secundarios; pero no se puede transigir en los principios rectores, en el rumbo estratégico y en la confrontación con el enemigo principal. El comandante Chávez, en Venezuela, está dando una lección fundamental a todos los revolucionarios de Nuestra América y del mundo. Nada ni nadie ha apartado al líder venezolano y a la Revolución Bolivariana de su objetivo estratégico. Paso a paso se ha avanzado, palmo a palmo se han conquistado espacios de poder antes en manos del enemigo. La Revolución Bolivariana es por acción y declaración an-tiimperialista, popular, nacional, democrática y humanista.

Lamentablemente en otras regiones de Sudamérica no se percibe ese carácter. Tanto el presidente Kirchner en Argentina como su colega Ignacio Lula da Silva del Brasil, se debaten en una peligrosa suerte de "negociación" con los enemigos históricos de los sectores populares. No por esto vamos a firmar ningún tipo de certificado de defunción a los gobiernos populares de Argentina y Brasil -a lo su-mo eso tendrán que hacerlo, ni antes ni después, sus respectivos pueblos-, pero no podemos dejar de observar con profunda preocupación que ni Lula ni Kirchner les señalan objetivos claros a sus seguidores.

Chávez, desde el primer día de su gobierno -antes también, por supuesto- manejó un diálogo transparente con su pueblo, que incluía temas tan fundamentales co-mo: Revolución, refundación de la República, lucha contra la pobreza, soberanía, democracia participativa, justicia social e igualdad, antiimperialismo y protagonis-mo popular. A nadie le quedan dudas de que el gobierno bolivariano marcha hacia objetivos bien concretos y lo esencial en esto es que quien lo sabe perfectamente es el pueblo venezolano. De ahí su apoyo, compromiso y permanente moviliza-ción. La relación entre el conductor y las bases es transparente: el conductor orienta, instruye, se nutre del pueblo, pone el ejemplo y planifica estratégicamente.

En los casos de Kirchner y Lula nada de esto se da. Es cierto que todo los proce-sos son diferentes y que no hay calcos ni modelos a imitar; pero lo que marcamos aquí es simplemente un "llamado de atención", una preocupación que debe moti-var a todos los revolucionarios de Nuestra América y especialmente a los argenti-nos y brasileños.

Ambos presidentes cuentan con suficiente apoyo popular y con buenas intencio-nes para gobernar. También ambos deben enfrentar poderosísimos intereses de las oligarquías nativas y el imperialismo. ¿Qué elemento puede desequilibrar ese "empate" entre el pueblo y los factores tradicionales de poder? Creemos que so-lamente la movilización popular puede fortalecer a los componentes más decididos de ambos gobiernos y debilitar a los agentes internos que pretenden defraudar las expectativas del pueblo. Ahí radica la importancia las organizaciones patrióticas y revolucionarias que acompañan tanto a Lula como a Kirchner. En el caso de Ar-gentina, las agrupaciones sociales y políticas nucleadas en el Frente de Organiza-ciones Populares, tienen un papel relevante que jugar. Lo mismo las fuerzas más consecuentes con los postulados históricos del PT de Brasil.

REFORMA O REVOLUCIÓN

En el caso de Venezuela como el de Cuba, no caben dudas de que el proceso revolucionario avanza. Los gobiernos progresistas de Brasil y Argentina han dado señales claras de no querer transitar por el camino del neoliberalismo y la depen-dencia al poder estadounidense. El próximo gobierno de Tabaré Vázquez en Uru-guay se sumará a las posiciones de Kirchner y Lula. Los cinco gobiernos plantean fortalecer la integración Latinoamericana. Eso no es poco. Un bloque de países, en torno a un Mercosur ampliado, significaría un salto trascendente hacia grados más profundos de unidad. Contra eso está trabajando el imperialismo norteameri-cano y, en menor medida el capital europeo.

Venezuela es el país que más se ha comprometido con los ideales bolivarianos de unidad. Hoy es el eje motor del proceso integrador, no sólo por los hechos concre-tos que así lo demuestran, sino también porque esos hechos van acompañados de una prédica concientizadora. Se hace y se explica porqué se hace y para qué se hace. El Presidente Chávez está proveyendo de un cuerpo teórico y práctico al tema de la integración. Nadie, hasta el momento, ha transmitido tan claramente a los pueblos sobre la necesidad de la unidad. Lo común, antes de Chávez, era que se firmaran acuerdos, discursos protocolares, alguna ofrenda floral y nada más. Todo al margen del pueblo y con escasísima relevancia mediática.

Con Chávez y su constante prédica concientizadora todo ha cambiado. Es el pue-blo y sus organizaciones quienes deben velar para que los acuerdos entre países hermanos prosperen y no sucumban en las trincheras de la burocracia. "Estos acuerdos -ha señalado el primer mandatario venezolano en su reciente visita a la Argentina- son para beneficio de los pueblos, de los más pobres".

La Revolución entonces, es la fortaleza que Chávez demuestra para poder enfren-tar a los poderosos, al enemigo principal, al imperialismo. La unidad latinoameri-cana caribeña es el paso insoslayable para derrotar al artífice de nuestros males. Y eso lo entiende Chávez a la perfección.

¿Qué destino les deparará a aquellos que no definen y expresan claramente cuál es el rumbo de sus gobiernos?, ¿podrán enfrentar las presiones imperialistas sin movilizar a las masas populares?, ¿se podrán sostener sin mensajes claros hacia el pueblo? ¿Es posible en la América Latina y Caribeña de hoy alcanzar bienestar con un simple proceso de reformas?

El imperialismo ya ha demostrado su ferocidad contra la Venezuela Bolivariana. Ni bien la Revolución comenzó a avanzar sobre la sinrazón del orden establecido por la IV República, la oligarquía y el gobierno norteamericano actuaron, sin éxito para bien del pueblo, pero en una constante línea de agresividad. La fortaleza del go-bierno consistió en el tremendo respaldo popular activo, gracias a la conciencia revolucionaria de las grandes mayorías. ¿Podrán los gobiernos progresistas, con el pueblo desmovilizado, enfrentar con éxito la embestida imperialista cuando cho-quen los intereses nacionales con los de las oligarquías vendepatrias? La historia nos enseña que no hay nada peor para los gobiernos que mostrar debilidad ante los poderosos.

LA VIA MUERTA

Los gobiernos progresistas de América Latina, si optan por la mera reforma o el "capitalismo humanizado" estarán perdidos. Nada indica con certeza que esta sea la decisión tomada, pero pocos elementos indican que se haya optado por la vía revolucionaria de liberación nacional. El antiimperialismo lleva a la Revolución y no hay unidad latinoamericana sin combatir al imperialismo, como tampoco habrá salida para nuestros pueblos sin integración. Revolución, antiimperialismo y uni-dad de Nuestra América son pilares estructurales del proceso de cambio, a favor de los pueblos, en nuestra región.

La vía muerta es aquella que intenta eludir el rumbo del necesario proceso de transformación que necesita América Latina y el Caribe. ¿Se pueden generar los cambios impostergables conviviendo con el sistema de dependencia y privilegio para unos pocos? La gran tentación para algunos gobiernos tibios es creer que se puede generar ciertos focos de bienestar para la gente sin confrontar con las mul-tinacionales, el gran capital y el imperialismo. ¿Pero desde dónde se le podrá exi-gir a los poderosos que respeten las medidas de carácter social que puedan im-pulsar los gobiernos progresistas? ¿Desde qué poder?

El problema se plantea cuando se pretende emprender políticas de justicia social y soberanía sin chocar con los intereses antipopulares y antinacionales. Esa es una faceta. La otra es que los gobiernos deben de frenar también los niveles de explo-tación que sufre el pueblo y los recursos de la Nación por parte de las clases privi-legiadas y el imperialismo. La cuestión es clara: enfrentar a los sectores parásitos y especulativos para poder desarrollar a los sectores laboriosos y productivos.

Ya decía el General Perón que no se puede alcanzar la soberanía política sin an-tes alcanzar la independencia económica. Mucha razón tenía en esto. Pero para alcanzar la independencia económica se necesita poder político y ese poder radi-ca sustancialmente en el pueblo. No en el pueblo en abstracto, sino en el pueblo conciente, organizado y movilizado. Esa es la clave y ese el gran desafío. Hugo Chávez así lo entendió, es de esperar que tanto Lula, como Néstor Kirchner y Ta-baré Vázquez también lo comprendan.

AISLAR A CHÁVEZ Y EMPRENDER LA REFORMA

La vía muerta es el gatopardismo declarado: discursos progresistas, cambios su-perficiales, promesas tradicionales, golpes de efecto mediáticos y asistencialismo institucionalizado. El imperialismo trata, a toda costa, de tentar a Brasil, Argentina y Uruguay para que opten por la vía muerta. Para esto deben aislar a Venezuela -y también a Cuba, se entiende-.

Antes de tomar ninguna medida más drástica -intervención militar o magnicidio- los Estados Unidos pretenden armar un "cordón sanitario" que proteja a los go-biernos latinoamericanos del "virus" bolivariano. Sus operadores: Uribe por dere-cha y Lagos por izquierda. Uribe acaudillando a sus aliados naturales (Gutiérrez, Toledo, Maduro, Mesa, Saca, Fox, etc) y Lagos, con una tarea más difícil, conven-cer sobre las bondades del "modelo chileno" (neoliberalismo progresista) a Kirch-ner, Lula, Vázquez, Torrijos, Duarte y Fernández.

Ante esta situación ¿quiénes podrán acompañar decididamente a Chávez en la búsqueda de una integración seria y con soberanía? Los presidentes progresistas deberán ir definiéndose. En una primera etapa, felizmente, parece que Chávez ha tomando la delantera. Los acuerdos alcanzados entre Venezuela y otros países de la región así lo indican. ¿Dejarán los yanquis que la fuerzas de cohesión genera-das desde la tierra de Bolívar sigan creciendo sin traspié? Difícilmente.

Para contrarrestar la ofensiva imperialista que se avecina se tendrá que contar, necesariamente, con los pueblos y sus organizaciones naturales. Aquí la tarea de los revolucionarios en la coyuntura: evitar que aislen a Chávez de Kirchner, Lula y demás gobiernos progresistas de la región.

SOLO EL PUEBLO SALVARÁ AL PUEBLO

Esta vieja consigna, siempre en la voz de las masas populares movilizadas, tiene hoy una vigencia absoluta. Sin protagonismo popular no habrá Revolución, ni inte-gración latinoamericana caribeña, única solución para romper las cadenas que nos atan al Imperio, ni siquiera habrá reforma. El valor de las masas en movimiento es inconmensurable; desatar esa tremenda fuerza patriótica, creativa y transformado-ra debe ser la misión de las organizaciones revolucionarias del continente.

Desde algunos espacios, bien intencionados pero carentes de voluntad revolucio-naria, se intenta minimizar la necesidad de coordinación, formación, articulación y disciplinamiento de las fuerzas populares. Parece ser que, si bien se entiende que el enemigo principal es el imperialismo yanqui, no se actúa en consecuencia. Co-mo si se impusiera la sensación de que el imperialismo yanqui morirá por muerte natural, por mero envejecimiento y no por la acción directa, conciente y combativa de las masas populares.

La historia nos enseña que ningún imperio cayó sin la acción de los pueblos orga-nizados. Fueron los "bárbaros", organizados en ejércitos, quienes arrasaron con el Imperio Romano; fueron los pobres de Francia, organizados en "clubes políticos" quienes destruyeron el orden monárquico-feudal de la nobleza y el credo; fueron los jóvenes revolucionarios cubanos quienes organizados en guerrilla voltearon el régimen corrupto del cipayo Batista, fueron los proletarios y soldados quienes bajo la dirección de la fracción Bolchevique terminaron con el poder de los zares en Rusia; fueron los campesinos vietnamitas organizados en Ejército Popular de Libe-ración quienes derrotaron al imperialismo yanqui en Asia... Podríamos seguir mencionando decenas de casos más.

Son los pueblos, organizados bajo una conducción revolucionaria quienes produ-cen los grandes cambios, las verdaderas revoluciones. Si bien en esto no se pue-de desconocer los procesos de desgaste, decadencia y descomposición que su-fren en su seno los propios imperios, quienes en definitiva dan el golpe final, son los pueblos. Más allá de quienes luego puedan aprovechar o usufructuar el triunfo popular. Esa es otra historia.

Y los pueblos se organizan de la forma en que las circunstancias facilitan. En mo-mentos en torno a movimientos sociales, en otros, alrededor de partidos políticos y también en circunstancias particulares a través de la lucha armada. Así lo indica la experiencia en Nuestra América.

Es por ello que, ante los desafíos del momento, la organización de las masas po-pulares debe estar acorde a las necesidades históricas. Si la gran tarea de los re-volucionarios latinoamericanos caribeños es la Revolución, la lucha antiimperialis-ta y la unidad de América Latina y el Caribe, ¿porqué no impulsar un movimiento patriótico, democrático, humanista y revolucionario de dimensión latinoamericano caribeño? ¿No estamos maduros todavía para intentar solucionar los problemas latinoamericanos-caribeños con nuestras propias fuerzas, sin tutelajes de ningún tipo? Un movimiento internacional, desde esta región del planeta, será un aporte invalorable en la lucha contra la globalización neoliberal y en pos de un nuevo equilibrio entre las naciones en base a la multipolaridad.

El Libertador Simón Bolívar intentó en su lugar y época materializar el sueño de una Patria Grande con justicia e igualdad. Para esto creó un ejército sudamericano que fue la organización de masas del momento. A la idea no le había llegado su tiempo y el proyecto fracasó. ¿No será hoy la hora indicada para el encuentro en-tre esa idea y el momento histórico? Y si esto fuera así ¿qué esperamos los revo-lucionarios para organizarnos continentalmente?"

***

A continuación queremos ofrecerles a todos nuestros lectores la dirección de tres importantés sitios de la red, para la información y la formación de quienes luchan por una América Latina y Caribeña libre y unida.

www.emancipacion.org Página dedicada al análisis, la reflexión, los diferentes puntos de vista, la doctrina bolivariana, la lucha ideológica en América Latina y el Caribe.

www.congresobolivariano.org La voz de las organizaciones populares, políticas y sociales de Nuestra América. Sus luchas, avances, los procesos electorales, las movilizaciones, documentos, declaraciones, manifiestos, campañas, eventos, congresos.

www.alternativabolivariana.org Los proyectos para la integración: programas, propuestas, avances, acuerdos, análisis, recursos naturales, energía, industria, ciencia y tecnología, salud, educación, Economía, política, Fuerzas Armadas, movimiento obrero.

Decía José Martí que las "Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras".

Los que acostumbrados a lanzar las piedras del terrorismo en contra de nuestros pueblos y esconder la mano después, o los que han hecho del "divide y vencerás" una extensión inicua a sus intereses mezquinos, para sojuzgar al planeta y luego aparecer ante el mundo defendiendo una democracia, en la que ellos nunca han creído, excepto para sus pares imperialistas, deberían reflexionar antes que sea demasiado tarde.

Hoy sucede que ya no hablamos de ciertas partes del mundo, sino de la conservación de la vida humana, la paz y la seguridad mundial.

Después de la caída del bloque soviético, la correlación de fuerzas en el mundo ha variado y nuevas amenazas se ciernen sobre nuestros países, debido a las complicaciones internas de las "naciones potencia".

De ahí, que el actual sistema de vida bajo la égida del imperialismo es insostenible para las grandes mayorías de personas alrededor del mundo y lo es más aún, desde la óptica neoliberal de descargar sobre nuestros países, todo el peso de la crisis generada por la concentración de los capitales, cada vez más, en pocas manos.

El oportunismo de la izquierda posternada marxista tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados, pretende mantener su anacrónico sistema de trabajo de conducción de masas y de vida, únicamente para ellos, lo que al fin y al cabo no garantiza una política racional con proyecciones futuras de conservación de la especie humana y la transformación de las estructuras de explotación que genera el hambre y la exclusión.

El imperialismo, se basa en la explotación económica a tráves de la fuerza, recordemos que el primer rubro de gastos es el armamentismo entre las principales potencias, el materialismo a ultranza y la explotación del hombre por el hombre, negando la espiritualidad que nace del amor a nuestro prójimo.

En el discurso pronunciado por el Presidente de la República de Cuba Fidel Castro Ruz, en Tribuna Abierta en la Plaza de la Revolución "Antonio Maceo", Santiago de Cuba, el 8 de junio del 2002, el Comandante nos advirtió que:

Plaza Revolución Antonio Maceo.
Plaza de la Revolución Antonio Maceo.

"El mundo está comenzando a ser regido por métodos y concepciones nazis."

"Compatriotas de Santiago de Cuba, Guantánamo y toda Cuba:

Dije que todos le responderíamos al señor W. Bush. Nuestros niños, nuestros adolescentes, nuestros jóvenes estudiantes; nuestros obreros, campesinos, profesionales; nuestros periodistas, historiadores, artistas, intelectuales, científicos; los combatientes de ayer y de hoy; los jóvenes, los adultos, los ancianos, y de modo especial las madres, los hijos, los familiares allegados de todos los que han sufrido en carne propia y en la de sus seres más queridos 43 años de brutal terrorismo, agresiones y el bloqueo genocida de los gobiernos de Estados Unidos contra nuestro pueblo, han ido demoliendo hasta sus cimientos las palabras del señor W. Bush en Miami.

Se excedió en su discurso, fue grosero, insultó, mintió, amenazó. Sólo le falta ahora afirmar que las enormes y combativas multitudes reunidas en Sancti Spíritus y Holguín, y esta gigantesca concentración que tiene lugar hoy en Santiago de Cuba, del pueblo heroico que pretende "liberar", han sido movilizadas por la fuerza.

Nunca tal vez en ningún país se dio tan colosal, aguerrido y sólido movimiento político, como con toda seguridad nunca un país tan pequeño tuvo la entereza y el valor de oponerse a tan poderoso adversario. Se trata de un enfrentamiento sin precedentes, en una nueva etapa de la historia, entre la fuerza de las ideas justas y las ideas genocidas de la fuerza bruta. Cuando el uso prepotente de la fuerza se impone por encima de todo derecho, toda ética y toda razón, el único sostén ideológico posible de esa fuerza es la demagogia y la mentira.

La humanidad conoció, hace apenas dos tercios de siglo, la amarga experiencia del nazismo. Hitler tuvo como aliado inseparable el miedo que fue capaz de imponer a sus adversarios. Primero lo toleraron como trinchera y aliado potencial contra el comunismo. Le hicieron concesiones. Recuperó el Ruhr, zona vital para el rearme, anexó Austria al Tercer Reich alemán y conquistó sin disparar un tiro gran parte de Checoslovaquia. Ya poseedor de una temible fuerza militar, pactó con la URSS un acuerdo de no agresión el 23 de agosto de 1939 y 9 días después estalló una guerra que incendió al mundo. La falta de visión y la cobardía de los estadistas de las más fuertes potencias europeas de aquella época dieron lugar a una gran tragedia.

No creo que en Estados Unidos pueda instaurarse un régimen fascista. Dentro de su sistema político se han cometido graves errores e injusticias -muchas de las cuales aún perduran-, pero el pueblo norteamericano cuenta con determinadas instituciones, tradiciones, valores educativos, culturales y éticos que lo harían casi imposible. El riesgo está en la esfera internacional. Son tales las facultades y prerrogativas de un presidente y tan inmensa la red de poder militar, económico y tecnológico de ese Estado que, de hecho, en virtud de circunstancias ajenas por completo a la voluntad del pueblo norteamericano, el mundo está comenzando a ser regido por métodos y concepciones nazis.

No está en mi ánimo exagerar ni dramatizar. Es muy real que la existencia y el papel de la Organización de Naciones Unidas están siendo cada vez más cuestionados e ignorados.

El señor W. Bush, al proclamar el 20 de septiembre del 2001 que quien no apoyara su proyecto de guerra contra el terrorismo sería considerado terrorista y se exponía a sus ataques, desconoció abiertamente las prerrogativas de la ONU y asumió, en virtud de su poderío militar, el papel de amo y gendarme del mundo. Para los que estamos familiarizados con la literatura marxista, ese día tuvo lugar el Dieciocho Brumario de W. Bush. Los historiadores futuros deberán hacer constar cuál fue la reacción de los líderes políticos de la inmensa mayoría de los países. El pánico y el temor se apoderó de la mayoría de ellos.

Tales concepciones y métodos están reñidos con la idea de un orden mundial democrático, basado en normas y principios que garanticen la seguridad y la paz a todos los pueblos.

Ya mucho antes de los actos terroristas del 11 de septiembre, Bush había promovido enormes presupuestos para la investigación y producción de armas cada vez más mortíferas y sofisticadas, cuando no había ya guerra fría, el antiguo adversario no existía y el debilitado Estado que lo sucedió no contaba con los recursos económicos ni la voluntad de lucha para enfrentar la abrumadora fuerza de la única superpotencia existente.

¿Por qué y para qué fue concebido ese colosal programa armamentista?

En un reciente discurso, pronunciado al cumplirse el 200 Aniversario de la Academia Militar de West Point, muy conocida por su relevante papel en la historia militar de Estados Unidos, el señor W. Bush lanzó una encendida arenga con motivo de la graduación de 958 cadetes, correspondiente al año actual. Habló también allí para Estados Unidos y el resto del mundo.

Algunos conceptos vertidos en ese acto reflejan su pensamiento y el de sus asesores más cercanos desde mucho antes de los brutales hechos del 11 de septiembre, que ahora sirven de excelente pretexto para justificar lo que era ya una peculiar concepción del mundo, peligrosa, inadmisible e insostenible:

"Si esperamos que las amenazas se materialicen plenamente, habremos esperado demasiado."

"En el mundo en el que hemos entrado, la única vía para la seguridad es la vía de la acción. Y esta nación actuará."

[...]

"Nuestra seguridad requerirá que transformemos a la fuerza militar que ustedes dirigirán, una fuerza que debe estar lista para atacar inmediatamente en cualquier oscuro rincón del mundo. Y nuestra seguridad requerirá que estemos listos para el ataque preventivo cuando sea necesario defender nuestra libertad y defender nuestras vidas."

"Debemos descubrir células terroristas en 60 países o más... Junto a nuestros amigos y aliados, debemos oponernos a la proliferación y afrontar a los regímenes que patrocinan el terrorismo, según requiera cada caso."

[...]

"Enviaremos diplomáticos a donde sean necesarios, y los enviaremos a ustedes, a nuestros soldados, a donde ustedes sean necesarios."

"No dejaremos la seguridad de América y la paz del planeta a merced de un puñado de terroristas y tiranos locos. Eliminaremos esta sombría amenaza de nuestro país y del mundo".

"A algunos les preocupa que sea poco diplomático o descortés hablar en términos del bien y el mal. No estoy de acuerdo. [...] Estamos ante un conflicto entre el bien y el mal, y América siempre llamará al mal por su nombre. Al enfrentarnos al mal y a regímenes anárquicos, no creamos un problema, sino que revelamos un problema. Y dirigiremos al mundo en la lucha contra el problema."

[...]

"Generaciones de oficiales de West Point se han planificado y practicado para batallas con la Rusia soviética. Acabo de llegar de una nueva Rusia, que es un país que busca la democracia y nuestro asociado en la guerra contra el terrorismo."

Como puede apreciarse, en el discurso no aparece una sola mención a la Organización de Naciones Unidas, ni una frase referida al derecho de los pueblos a la seguridad y la paz, a la necesidad de un mundo regido por normas y principios; solo se habla de alianzas entre potencias y de guerra, guerra y guerra, en nombre de la paz y la libertad, palabras que en su boca suenan mentirosas y huecas como burbujas de jabón. Todo el discurso envuelto en una melosa exaltación al chovinismo, a la superioridad de la cultura, la gloria y el poder de su país.

Los miserables insectos que habitan en 60 o más naciones del mundo, seleccionadas por él, sus íntimos colaboradores, y en el caso de Cuba por sus amigos de Miami, no importan para nada. Constituyen los "oscuros rincones del mundo" que pueden ser objeto de sus "sorpresivos y preventivos" ataques. Entre ellos se encuentra Cuba que, además, ha sido incluida entre los que propician el terrorismo. Y encima, la cínica invención de que producíamos armas biológicas, sin tener para nada en cuenta que todo el mundo sabe que se trata de una colosal mentira.

¿En qué se diferencian esta filosofía y estos métodos de la filosofía y los métodos nazis?

¿Por qué tantos gobiernos tiemblan y callan?

No es casual que en varios países de Europa la derecha fascista incremente sus fuerzas.

El pueblo norteamericano no querrá que sus hijos sean educados en semejante filosofía.

Ante tanta cobardía, muchos pueblos del mundo pondrán sus mayores esperanzas en el propio pueblo norteamericano. Es el único que puede frenar y poner una camisa de fuerza a los fanáticos del poder, la arbitrariedad y la guerra. Muchos pueblos se solidarizaron con él de forma unánime a raíz del 11 de septiembre, entre ellos el nuestro, noble y generoso, sin que ningún tipo de hipocresía o temor lo impulsara a ello.

Deseamos que esos cadetes de West Point visiten a Cuba algún día como turistas, cuando los norteamericanos tengan libertad de viajar, y no como invasores.

¿A quiénes benefició realmente el ataque terrorista del 11 de septiembre? A los que el presidente Eisenhower llamó el complejo militar-industrial; a los que necesitaban un hecho que elevara su autoridad, cuestionada por el fraude electoral; a la mafia terrorista de Miami; a los que quieren destruir a la Organización de Naciones Unidas; a los que conciben políticas hegemónicas dominantes y quieren remodelar el mundo a su antojo.

No me pasa ni un segundo por la mente que alguien deliberadamente, sea cual fuere su cargo, por ansia de popularidad, poder o cualquier otro objetivo, pudiéndolo impedir, permitiera el horrendo crimen de la Torres Gemelas.

Llamando las cosas por su nombre, como afirmó el señor Bush gustar hacerlo en su discurso de West Point, pienso que quien ejerce el cargo de Presidente de Estados Unidos ha cometido serios errores en el manejo de la situación posterior al trágico hecho.

Mencionaré sólo algunos de orden interno y externo:

No debió nunca sembrar el pánico en el pueblo norteamericano.

No debió perder la serenidad.

No debió adoptar decisiones precipitadas sin reflexionar siquiera sobre opciones posibles, quizás mucho más prometedoras, que habrían contado con el apoyo unánime de todos los gobiernos, las más influyentes religiones y las corrientes políticas fundamentales de izquierda y derecha.

No debió declarar enemigos, ni mucho menos terroristas, a más de la mitad de los países del Tercer Mundo.

No debió seguir una línea que multiplicará el número de personas fanáticas y suicidas en el mundo, complicando seriamente la lucha contra el terrorismo. Lo ocurrido en Palestina lo demuestra: por cada palestino asesinado, el número de suicidas se incrementó de forma impresionante, lo que condujo el problema a un callejón sin salida visible.

No debió ocultar los informes de inteligencia que llegaron a su poder, en especial el del 6 de agosto, lo que da lugar a especulaciones y dudas de todo tipo. Hay que ser valiente y transparente con el pueblo. Nadie va a creer el argumento de que ello es imposible por razones de seguridad. Quien ha vivido y luchado durante décadas contra miles de planes y acciones terroristas procedentes de Estados Unidos, conoce perfectamente bien cómo son los informes de inteligencia de ese carácter, en los cuales las fuentes son altamente protegidas por quienes los redactan y envían.

No debió reunirse o admitir la presencia en aquel acto en Miami de conocidos personajes que han organizado, dirigido y realizado miles de actos terroristas en Cuba y otros países; de ellos, varios cientos en el propio territorio de Estados Unidos. La Fundación Nacional Cubano-Americana durante muchos años y hasta el 11 de septiembre financió, organizó y divulgó incontables acciones terroristas y planes de asesinato contra dirigentes cubanos. Hoy financia la defensa, protección e impunidad de los peores terroristas, en la espera de que la Revolución sea destruida por Estados Unidos. Eso no lo ignora absolutamente nadie en Miami ni en la Casa Blanca. Tal intimidad con esos terroristas priva al señor Bush de toda autoridad moral y lo descalifica para dirigir la lucha mundial contra el terrorismo.

No debió permitir el invento de la estúpida mentira de que Cuba desarrolla armas biológicas. Sobre la supuesta capacidad teórica de producirlas, si todos los gobiernos pueden mentir, no significa que todos los gobiernos sean mentirosos.

No debió lanzar desafíos políticos a la dirección revolucionaria cubana porque no está en condiciones de responder a los desafíos políticos que Cuba puede hacerle. Sería como navegar en un gran barco de papel, el de la mentira y la demagogia, que no resiste olas ni vientos.

No debió plantear exigencias sobre cuestiones que tienen que ver exclusivamente con nuestra soberanía, ni lanzar amenazas contra Cuba, porque jamás el pueblo cubano ha sido ni podrá ser doblegado, y ni siquiera vaciló un instante cuando cientos de armas nucleares apuntaban contra nuestra isla, en octubre de 1962, amenazando con barrerla de la faz de la Tierra. Nadie recuerda que un solo patriota cubano hubiese flaqueado.

Ahora el señor Bush puede verse en el dilema de rectificar, o intentar barrer a Cuba del mapa, lo cual no resulta demasiado fácil.

El señor W. Bush debiera estar mejor informado de qué es hoy y cómo piensa el pueblo de Cuba, su nivel de unidad, cultura política e inconmovible firmeza.

Podría añadir más cosas a estas reflexiones sobre el infortunado discurso del 20 de mayo y otros temas, pero no deseo extenderme.

Como habíamos prometido, nuestro pueblo, con su talento, sus verdades y su patriotismo ha estado dando cabal respuesta.

Pero no ha concluido la tarea: falta la respuesta de nuestras organizaciones de masas. El lunes 10 se reunirán con ese objetivo sus direcciones nacionales en la capital de la República. Y falta todavía la respuesta de la Asamblea Nacional, órgano supremo del poder del Estado. Ella seguramente le responderá con toda cortesía.

Gracias, señor Bush. Usted nos ha hecho el honor de reconocer que esa institución existe y que en el 2003 habrá elecciones de diputados.

Quedaría, sin embargo, un punto por aclarar: si todas las elecciones en Cuba han sido fraudulentas, según su discurso, ¿qué autoridad tendría la Asamblea para aprobar las modificaciones de la Constitución, como usted demanda? Se nos ocurre que tal vez la solución consista en que el Tribunal Supremo de Cuba convalide a nuestros diputados. ¡Es lo más democrático!

Compatriotas de Santiago de Cuba y Guantánamo, inolvidables compañeros de lucha en el Moncada, en las montañas y llanos, de ayer, de hoy y de mañana:

En nombre de los que han caído por la Independencia y la Revolución, a los cuales seremos fieles hasta el último aliento, los felicito por esta gigantesca concentración.

¡Viva el Socialismo!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!"

***

Antes de concluir, queremos traer, una vez más, las palabras del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque en su disertación del 16 de marzo del 2005, en Ginebra ante los representantes de los países "no adinerados" y de las "naciones potencia".

"Tampoco el Tercer Mundo -más de 130 países- puede ejercer el derecho al desarrollo. Más allá de sus esfuerzos, el sistema económico impuesto al mundo lo impide. No tienen acceso a los mercados, a las nuevas tecnologías, son maniatados mediante una deuda onerosa que ya han pagado más de una vez. Sólo tienen derecho a ser países dependientes. Se les hace creer que su pobreza es el resultado de sus errores. Dentro de esos países, los pobres e indigentes, que son la mayoría, no tienen siquiera derecho a la vida. Por eso mueren cada año 11 millones de niños menores de cinco años, una parte de los cuales pudiera salvarse apenas con una vacuna o unas sales de rehidratación oral, y mueren también 600 mil mujeres pobres en el parto. No tienen derecho a aprender a leer y escribir. Sería peligroso para los dueños. Se les mantiene ignorantes para mantenerlos dóciles. Por eso avergüenzan hoy a esta Comisión casi mil millones de analfabetos en el mundo. Por eso, en América Latina sufren cruel explotación 20 millones de niños que trabajan cada día en vez de ir a la escuela."

 

¡Asumamos nuestra responsabilidad por la Patria Grande!

Final.

(*)El jueves 27 de enero del 2005, en el Teatro La Máscara, centro de San José, se ratificó la voluntad de constitución de la coalición Izquierda Unida, conformada por cinco agrupaciones, cuyos representantes oficiales son: Humberto Vargas Carbonell, del Partido Vanguardia Popular (PVP), David Morera Herrera, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Pablo Morales Rivera del Partido del Pueblo Costarricense (PPC), Roberto Herrera Zúñiga, del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y Carlos Coronado Vargas del Movimiento de Acción del Pueblo Unificado (MAPU).

http://e-politics.org/modules.php?name=News&file=article&sid=960

(**) George Bernard Shaw: Escritor irlándes, Premio Nobel de Literatura en 1925, tras entrar en contacto con la obra de Marx, se hizo socialista (1884) y pasó a formar parte de la Sociedad Fabiana, contraria al empleo de métodos revolucionarios para la transformación de la sociedad. La doctrina marxista se convirtió a partir de entonces en el principal referente de la brillante y ácida crítica social lo mismo de sus artículos que de sus obras literarias.

[***] Fabianos: Miembros de la Sociedad Fabiana, reformista y ultraoportunista, fundada en Inglaterra por un grupo de intelectuales burgueses en 1884. Su denominación está inspirada en el nombre de Fabio Cunctator ("El Temporizador"), caudillo militar romano, célebre por su táctica expectante, que rehuía los combates decisivos. Según dijo Lenin, la Sociedad Fabiana constituía "la expresión más acabada del oportunismo y de la política liberal obrera". Los fabianos distraían al proletariado de la lucha de clases y predicaban la posibilidad de la transición pacífica y gradual del capitalismo al socialismo por medio de las reformas. Durante la guerra imperialista mundial (1914-1918), los fabianos tomaron las posiciones del socialchovinismo. V. I. Lenin caracteriza a los fabianos en su Prefacio a la traducción rusa del libro "Cartas de I. Becker, I. Dietzgen, F. Engels, C. Marx y ottos a F. Sorge y otros ", en El programa agrario de la socialdemocracia en la revolución rusa, El pacifismo inglés y la aversión inglesa a la teoría y en algunas obras más.

 

 

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